López Obrador afirma que Biden prometió US$4,000 millones para Centroamérica en su llamada telefónica

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El presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, ha informado este sábado que su homólogo estadounidense, Joe Biden, prometió entregar 4.000 millones de dólares en ayudas a Centroamérica para frenar la migración al norte. Este fue uno de los temas que los mandatarios abordaron en una llamada telefónica la noche del viernes, junto al combate a la pandemia. “Es muy importante la cooperación para el desarrollo, el que se pueda apoyar a los países centroamericanos para que se entreguen apoyos de manera directa… a los habitantes de Honduras, de El Salvador y de Guatemala”, afirmó el presidente esta mañana en una gira por el Estado de Nuevo León.

Biden y López Obrador han dejado atrás por ahora las turbulencias diplomáticas de las últimas semanas y han adoptado un tono cordial para sentar las nuevas bases de la relación bilateral. El mexicano agradeció al demócrata la reforma migratoria que pone como prioridad al arranque de su Gobierno. “Vamos a exhortar de manera respetuosa a los legisladores de Estados Unidos para que se apruebe esa iniciativa y se regularice la situación de los migrantes mexicanos”, ha señalado desde el municipio de Linares.

Como aseguró haber hecho con Donald Trump, el presidente mexicano dice haber compartido su visión de la migración con el nuevo ocupante de la Casa Blanca. “Deseamos es que la migración sea optativa, no forzosa, que la gente de los países centroamericanos, del sur de México, de nuestro país, tenga opciones, tenga posibilidad de salir adelante donde nació”, afirmó. Desde diciembre, Biden había planteado la necesidad de ordenar y reforzar la gestión de la frontera compartida y encontrar una solución para los solicitantes de asilo varados en México. Los apoyos económicos a los países centroamericanos del Triángulo del Norte disminuyeron un 30% entre 2016 y 2019 por los recortes del Gobierno republicano. La ayuda a los países del sur era solo del 0,035% del presupuesto.

“Todo indica que serán buenas las relaciones por el bien de nuestros pueblos y nación”, dijo el viernes López Obrador, quien atendió la llamada en Nuevo León acompañado del canciller, Marcelo Ebrard, una traductora y Alfonso Romo, que en diciembre dejó su puesto como jefe de la Oficina de Presidencia. López Obrador ha aprovechado para felicitar una vez más a Biden por su llegada al poder y afirmar que hay “voluntad” para trabajar en conjunto, según un comunicado del Gobierno de México. Estados Unidos dio, además, su beneplácito para que Esteban Moctezuma, exsecretario de Educación, asuma como nuevo embajador mexicano en Washington, un nombramiento que aún debe pasar por el Senado.

López Obrador fue el segundo líder mundial en recibir una llamada telefónica desde la Casa Blanca. El primero en la lista de llamadas de Biden fue Justin Trudeau, el primer ministro canadiense. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, adelantó el miércoles que la prioridad era hablar con “socios y aliados”. “[El presidente] cree que es importante reconstruir estas relaciones para tratar los desafíos y amenazas que estamos enfrentando en el mundo”, dijo la portavoz. La decisión de Biden de acercarse a sus vecinos, sus principales socios comerciales después de China, manda un nuevo mensaje para distanciarse de la política exterior de Trump.

Palabras como “cordial” y “respeto mutuo” ocupan un lugar central en el comunicado del Gobierno mexicano sobre la llamada de la tarde de este viernes. Tras varias semanas de tensiones por el caso del general Salvador Cienfuegos, detenido en octubre en California y exonerado en México a mediados de mes, López Obrador ha optado en los últimos días por un tono más conciliador y respaldó los esfuerzos de Biden para desmantelar varias políticas migratorias de Trump. Un alud de decretos del demócrata ordenó que se retomara el camino para dar la ciudadanía a los dreamers —como se conoce a los jóvenes sin papeles que migraron desde que eran niños— y se detuviera la construcción del muro fronterizo, una insignia de la Administración de su predecesor. Biden también ha abierto la puerta a una reforma migratoria para regularizar la situación de 11 millones de indocumentados y que México ha perseguido desde hace más de dos décadas.

No hubo ninguna mención, al menos en los comunicados del Gobierno mexicano, sobre seguridad y combate al crimen organizado. López Obrador parece aceptar la propuesta de Biden de poner el foco de la relación bilateral en el tema migratorio.

El presidente mexicano había dicho apenas un día antes de la llamada que no era “necesario” hablar por teléfono con Biden, al argumentar que se estaba trabajando en una agenda común, que ya se había discutido en otra llamada el pasado 19 de diciembre. “El presidente electo enfatizó la necesidad de revitalizar la cooperación entre Estados Unidos y México para garantizar una migración ordenada y segura”, indicó el equipo de transición de Biden.

La pandemia ha abierto también un frente de entendimiento entre ambos Gobiernos. Se habló de colaborar en el combate a la covid-19 y de discutir los nuevos requisitos que Estados Unidos impuso a los viajeros internacionales, como una prueba negativa de coronavirus y una cuarentena preventiva. No hubo más detalles.

“Estamos iniciando una nueva era”, dijo Trudeau a la prensa antes de su llamada, “mucho más alineados en cuanto a valores, prioridades y el trabajo que tiene que hacerse”. Funcionarios canadienses dijeron a la cadena de televisión CTV que la llamada con Trudeau duró más de 30 minutos, “más que cualquiera que haya tenido con Trump”. Las mismas fuentes hablan de una reunión virtual o presencial para el próximo mes entre Biden y su homólogo canadiense. No ha habido visos, sin embargo, de un encuentro similar con López Obrador, al menos en los comunicados oficiales.

A la abultada agenda entre México y Estados Unidos, que incluye el combate al narcotráfico y la gestión de fenómenos migratorios como las caravanas, los analistas prevén un mayor énfasis de la presidencia de Biden en temas que habían quedado relegados como el cambio climático y el respeto a los derechos humanos. El T-MEC, el acuerdo comercial que renegociaron los tres países y que entró en vigor en julio pasado, también ocupará un sitio prioritario con nuevas reglas del juego para el comercio. Se trata, en el fondo, de un primer sondeo de afinidades en el escenario regional, tras cuatro años erráticos de Gobierno de Trump y una de las transiciones más complejas que se recuerden en la Casa Blanca.

Fuente: El País.


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