El fraude de Mazariegos se desmorona en los tribunales… ¿lo protegerá la CC?

  • Siguen amparos y pruebas de que Walter Mazariegos y su gente hicieron un abierto fraude en las elecciones para rector de la USAC el pasado 8 de abril. Ahora, todos los caminos de los aparos en su contra van camino a la CC.

Redacción Crónica

Lo que se consumó el pasado 8 de abril en Antigua Guatemala no fue una jornada democrática, sino la repetición descarada de un guion de imposición que la comunidad universitaria ya conoce de memoria. Sin embargo, a diferencia del zarpazo de 2022, la cuestionada «autoreelección» de Walter Mazariegos para el período 2026-2030 ha encontrado un muro legal inmediato que amenaza con traerse abajo todo su tinglado de poder. La batalla jurídica por rescatar la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC) ha entrado en su fase más crítica, dejando la continuidad del cuestionado rector pendiendo de un hilo.

La estocada judicial de mayo

La ofensiva legal coordinada por la agrupación opositora USAC DIRE y diversas planillas de profesionales ha asestado golpes certeros a la reelección del sancionado en la Lista Engel. Los Juzgados Décimo Primero y Décimo Quinto de Primera Instancia Civil otorgaron amparos contundentes que anulan de forma tajante la imposición de Mazariegos y dejan sin efecto legal la validación exprés que el Consejo Superior Universitario (CSU) realizó en su sesión del 17 de abril.

Las resoluciones judiciales reconocen explícitamente una cadena de violaciones reglamentarias absurdas. Entre ellas, destaca el caso del Colegio de Arquitectos de Guatemala, donde el voto nulo ganó de forma legítima el proceso electoral de sus cuerpos correspondientes y la junta electoral local, en lugar de convocar a una segunda vuelta libre, decidió engavetar el expediente y trasladar de facto la decisión al CSU. Las anomalías incluyeron electores de oposición encerrados en salones sin señal telefónica y rodeados de seguridad privada, configurando un escenario que los juzgados no pudieron seguir ignorando bajo la mesa.

La anulación y el regreso al punto cero

El fallo más demoledor emitido al cierre de este mes de mayo ordena suspender provisionalmente de forma absoluta todo el proceso del 8 de abril. Esto significa que la fraudulenta reelección queda completamente en pausa y el CSU se encuentra bajo severas advertencias de sanciones en caso de desacato.

La resolución del Juzgado Décimo Quinto no solo frena la toma de posesión, sino que ordena retrotraer el proceso en los colegios profesionales (como el de Ingenieros Químicos y Arquitectura), exigiendo anular las elecciones de electores y convocar a nuevas jornadas de votación donde obligatoriamente se incluyan las planillas de oposición que habían sido arbitrariamente excluidas para garantizar el monopolio de Mazariegos.

El factor CC: La última aduana de la impunidad

Aunque el movimiento universitario celebra esto como un triunfo histórico y un respiro ético para el Estado de Derecho, el equipo legal de la oposición sabe perfectamente que el camino real apenas comienza. El bando de Mazariegos ya prepara su contraataque en la instancia que históricamente ha operado como su salvavidas político: la Corte de Constitucionalidad (CC).

El peligro en la CC está en que se mantengan los bloques: del lado de la transparencia y la ley: Anabella Morffin y Astrid Lemus, mientras que por el lado, calificado de «antidemocrático», están Roberto Molina, Dina Ochoa y la propia representante de la USAC, nombrada por las fuerzas de Mazariegos, Julia Rivera.

Es ahí, en la máxima corte penal del país, donde Mazariegos mantiene sus alianzas más sólidas. Los magistrados que en años anteriores dilataron y enterraron las impugnaciones de la primera elección tendrán ahora que decidir si validan las flagrantes ilegalidades de una asamblea celebrada a puerta cerrada en la Antigua Guatemala o si se apegan a la verdad jurídica dictada por los juzgados civiles de primera instancia.

La situación jurídica actual de la USAC es de una acefalía moral y técnica inminente. Walter Mazariegos pretende arrancar un segundo período bajo el estigma de la usurpación y el fraude sistemático, pero por primera vez en cuatro años, los tribunales civiles han puesto los candados institucionales. La pregunta que Crónica pone sobre la mesa no es si Mazariegos tiene los votos del CSU, sino si los magistrados de la CC asumirán el costo histórico de sostener a un rector cuya legitimidad nació muerta en un salón amurallado de Sacatepéquez.

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