Un siglo de avances en los derechos de las mujeres

Derecho a votar, aborto, anticonceptivos, paridad en la política o en las empresas e igualdad en los salarios. En los últimos cien años los derechos de las mujeres han evolucionado, aunque las desigualdades persisten.

Derecho al voto

En 1893, Nueva Zelanda se convirtió en el primer país en acordar el voto para las mujeres. Australia le sigue a principios del siglo XX, pero únicamente para las mujeres blancas. Los aborígenes, hombres y mujeres, no disfrutarán de este derecho hasta los años 60.

En 1906 Finlandia se convierte en el primer país europeo en aprobar el sufragio universal sin distinción de sexos. Le siguen Rusia en 1917, el Reino Unido en 1918 y Estados Unidos en 1919 (salvo las mujeres afroamericanas que, al igual que los hombres tendrán que esperar hasta 1965 y el Voting Rights Act).

En América Latina, Uruguay fue el primer país en permitir el voto de las mujeres, en 1927, en un plebiscito en el pueblo de Cerro Chato, un derecho reconocido en los años 30 por el Parlamento. Ecuador, en 1929, se convierte en el primer país de América Latina que pone en práctica el sufragio femenino en unas elecciones.

Siguieron Puerto Rico (1932), Brasil (1934) y Cuba (1939) y ya en los años 40 El Salvador, República Dominicana, Panamá, Guatemala, Argentina y Venezuela.

En España, las mujeres acudieron por primera vez a las urnas en 1933.

En Francia, las mujeres tienen que esperar hasta 1944 para poder votar. Suiza concede el voto a las mujeres en 1971 y en Portugal hubo que esperar a la “revolución de los claveles” de 1974 para que este derecho fuera un hecho.

En los años 90 y 2000, las monarquías del Golfo acuerdan progresivamente el derecho al voto a las mujeres, comenzando por Omán en 1994.

Derecho al aborto

En 1920, Rusia suprime la prohibición y penalización del aborto. Stalin restablece la prohibición en 1936, que finalmente desaparece en 1955.

El Reino Unido legaliza la interrupción voluntaria del embarazo en 1967, con la Abortion Act, durante el gobierno laborista de Harold Wilson.

En Francia, después de largos y encendidos debates parlamentarios, Simone Veil, ministra de Salud, obtiene la despenalización y un marco legal para el aborto en 1974.

El aborto en América Latina

El derecho al aborto está lejos de ser universal. Unos 20 países lo prohíben totalmente, entre ellos El Salvador, Honduras, Nicaragua y Haití.

En Estados Unidos, el aborto está contemplado desde 1973, pero varios estados restringen mucho esta práctica.

En diciembre, Argentina aprobó la ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) hasta la semana 14 de gestación, tras un histórico debate y se convirtió así en el país más grande de América Latina en el cual el aborto es legal, después de Cuba, Uruguay y Guyana.

En México está permitido en el estado de Oaxaca y en Ciudad de México, mientras que en Chile el Congreso comenzó a debatir en enero una ley para despenalizar la interrupción voluntaria del embarazo hasta la semana 14 de gestación.

Anticonceptivos

Los primeros anticonceptivos orales femeninos se autorizan a principios de los años 60 en Estados Unidos y después llegan a Australia, Alemania y Reino Unido.

Según la ONU, los métodos anticonceptivos “voluntarios y sin peligro” son un “derecho fundamental”, pero hoy en día 200 millones de mujeres en todo el mundo no tienen derecho a ellos.

Paridad en la vida política

En 1995, Suecia es el primer país que presenta un gobierno con idéntico número de mujeres y hombres.

Este es solo un aspecto de desigualdad entre hombres y mujeres, pero la composición de los gobiernos y los equipos electorales se han convertido en una especie de termómetro en la lucha por la igualdad.

El Parlamento Europeo se aproxima de la igualdad y actualmente está compuesto por un 41% de mujeres, frente al 16% que eran en 1979. En el Congreso estadounidense hay un 23,6% de mujeres.

Desigualdad en los salarios

Los planes para reducir la desigualdad en el mundo laboral siguen adelante pero las diferencias salariales persisten. El organismo europeo de estadísticas Eurostat calcula que “el salario de las mujeres es, en promedio, un 14,1% inferior al de los hombres” en la UE (según cifras de 2018). Las diferencias se van reduciendo pero lentamente.

La desigualdad se explica, entre otras cosas, por los diferentes ritmos que marcan los recorridos profesionales de hombres y mujeres. En 2021, hay muchas mujeres que desempeñan puestos con jornada reducida o ven sus carreras truncadas por razones personales.