Sorpresivo golpe judicial detiene reelección fraudulenta de Mazariegos en la USAC

  • Finalmente hay respuesta legal a uno de los múltiples recursos y amparos interpuestos contra el fraude electoral. La elección podría declararse nula y que el proceso se repita sin manipulación por parte del Consejo Superior Universitario.

Redacción Crónica

La reelección de Walter Ramiro Mazariegos Biolis como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) sufrió este lunes un giro inesperado. El Juzgado Décimo Quinto Pluripersonal de Primera Instancia Civil otorgó un amparo provisional que suspende la votación del Cuerpo Electoral Universitario realizada el pasado 8 de abril en Antigua Guatemala, con la cual se había concretado fraudulentamente su continuidad en el cargo.

La resolución responde a una acción presentada por Irayda Mirtala Ruiz Bode contra la comisión de calificación del proceso, integrada, entre otros, por Wendy López Dubón y el estudiante Brandon Samayoa, lo que deja en suspenso un evento electoral que ya venía siendo señalado por irregularidades, exclusiones y maniobras para consolidar el control del Consejo Superior Universitario (CSU).

Provisional resolución, pero importante

El fallo judicial detiene, al menos de forma provisional, lo que diversos sectores universitarios y analistas han calificado como un “segundo fraude” electoral, en un proceso que repite patrones ya denunciados desde 2022: exclusión de cuerpos electorales, control del CSU, bloqueo de planillas opositoras y decisiones administrativas que terminan inclinando el resultado a favor del oficialismo.

Hasta antes de esta resolución, el escenario era claro: todo apuntaba a que la impunidad volvería a imponerse y a consolidar a Mazariegos en la rectoría, pese a múltiples cuestionamientos legales, académicos y políticos. Como señalamos en Crónica este mismo día, el rector se había convertido en una figura impresentable, ilegal e intocable, sostenida por una estructura de poder que ha resistido tanto la presión social como las resoluciones judiciales adversas.

El proceso del 8 de abril, ahora suspendido, se realizó en medio de tensiones y con un control casi absoluto del aparato universitario por parte del oficialismo, que había evitado renovar autoridades, desconocido resoluciones judiciales previas y marginado a sectores opositores, consolidando un modelo de captura institucional.


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Lo que puede suceder…

El amparo es provisional, pero abre un escenario de alta incertidumbre jurídica y política en la Usac. La decisión obliga a revisar la legalidad del proceso y podría derivar en la anulación definitiva de la elección, dependiendo de cómo avance el caso en instancias superiores.

El punto clave será si el sistema de justicia sostiene esta decisión o si, como ha ocurrido en otros episodios, el caso termina diluyéndose. Lo que está en juego no es solo la rectoría, sino el modelo de gobernanza de la universidad pública: si prevalece el control político y la exclusión, o si se restablecen reglas mínimas de legalidad y competencia.

Por ahora, lo que parecía inevitable —la consolidación de Mazariegos— ha sido frenado. Pero la historia reciente de la USAC obliga a una lectura prudente: en Guatemala, incluso las resoluciones judiciales más contundentes pueden ser apenas una pausa en el camino de la impunidad.

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