¡Señoras y señores!... ¡Están aquí…!: Los 5 circos de marionetas del país

¡Señoras y señores!… ¡Están aquí…!: Los 5 circos de marionetas del país

  • Un espectáculo en cada pista. Con ustedes: El Congreso, la CC, la CSJ, el MP y el TSE

Tiempo atrás, ser parlamentario(a), magistrado(a) o fiscal general, era un alto honor que obligaba a quienes lo alcanzaban, a dar lo mejor de sí.  Con el paso del tiempo este concepto se ha ido deteriorando, hasta llegar –en el caso de Guatemala–, al momento en que se ha dejado de ser representante de la dignidad nacional, para convertirse en actor importante de un circo de marionetas.

Análisis de Crónica

No sucedió de la noche a la mañana.  Ha sido todo un proceso que se ha ido dando con pasos pequeños pero constantes y con grotesca fuerza en esta etapa final en la que nos encontramos.  La institucionalidad se fue debilitando, hasta que sus cimientos fueron socavados.

En el ocaso de los regímenes militares –1985–, se redacta una nueva Constitución con el fin de dar fuerza y vida democrática al país.  Se sueña con instituciones sólidas que garanticen que la soberanía del pueblo sea respetada y se alejen los fantasmas del autoritarismo, los fraudes y la impunidad, que privó durante aquellos años oscuros de finales del siglo XX.

De esa Constitución surgen el Tribunal Supremo Electoral (TSE), la Corte de Constitucionalidad (CC), la Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) y poco después lo hará el Ministerio Público (MP) como lo conocemos hoy en día, con un poder absoluto para guiar la persecución penal.

El Congreso de la República ha existido desde el inicio de la República, y se sabe que sus responsabilidades son enormes, que debe velar por la existencia de una eficaz estructura jurídica, enfocada siempre en el beneficio de la población. Por algo se les llama a los diputados representantes del pueblo o, al menos, de quienes los eligen.

La idea de los diputados constituyentes era la de crear pesos y contrapesos dentro del sistema democrático, para que el funcionamiento institucional fuera el que diera estabilidad política al país y protegiera de sus derechos a los ciudadanos.

Sin embargo, aquellas instituciones democráticas nacieron con un pecado original y un problema de naturaleza: tienen demasiada dependencia del poder político y requieren de una conformación de mujeres y hombres demasiado honorables e independientes, para no dejarse influir por parte del poder político de turno.

En vez de magistrados idóneos, se buscó a abogados ad hoc a lo que el oficialismo impone.

Aún así, tuvieron que pasar más de tres décadas para ver su resquebrajamiento paulatino, hasta pasar de instituciones importantes, poderosas y hasta indispensables para el buen funcionamiento –que no perfecto– de la democracia, a ser cada una de ellas simples circos de marionetas al servicio del poder político, en el caso actual, de la alianza oficialista.

Las causas del deterioro y el proceso de desgaste sería largo de enumerar, pero en pleno 2022, ha quedado claro que se ha producido un literal asalto a las cortes, en donde magistrados llamados a ser garantes de la justicia, se convierten en simples operadores de esas fuerzas oscuras que conforman el oficialismo.

5 circos en simultáneo

No es fácil coordinar una función circense de marionetas.  Se requiere de dos cualidades: habilidad para moverlas y la docilidad de estas para dejarse manipular. Esa combinación se ha encontrado a las mil maravillas, produciendo una mutación de las instituciones: de estar al servicio de la población y el país, se han puesto al servicio de las fuerzas oscuras que se conjugan en la alianza oficialista.

El presidente Jimmy Morales pasó la estafeta del llamado pacto de corruptos a su sucesor, Alejandro Giammattei, quien ha transformado con firmeza y convicción las instituciones mencionadas en circos de marionetas al servicio de mafias, grupos políticos, empresarios, militares, corruptos, crimen organizado y demás participantes de esa amalgama de fuerzas oscuras del oficialismo.

El primer paso fue sencillo.  Hacer las coaliciones y negociaciones necesarias en el Congreso para que, desde ese alto organismo, se pudiera alinear a los demás, tal como se requería para mantener y fortalecer el campo de la impunidad en Guatemala.

Ya probada su efectividad desde legislaciones anteriores –en múltiples ocasiones–, se procedió al amarre de las voluntades de los diputados por medio de cuotas de poder, entrega de obras de construcción, contratos a sus empresas, plazas en dependencias gubernamentales y demás prebendas, para que la respuesta sea todo lo sólido como la alianza requiere.

El operador de ese primer circo fue Allan Rodríguezy ahora es Shirley Rivera.  Ambos recibieron la tarea de mantener la unidad de la alianza a lo interno del Congreso para retrasar todo lo posible la elección de nueva Corte Suprema de Justicia (CSJ) y magistrados de sala y luego, con su amplia capacidad de influencia, llevar a feliz término los procesos en los que interviene.

Hasta la fecha se ha trabajado principalmente con estos partidos –aunque algunos empiezan a distanciarse ahora del oficialismo–: Vamos, FCN-Nación, UCN, UNE –la facción de Sandra Torres–, Valor, Todos, Unionista, Viva, Pan, Bien, y en algunas ocasiones, Prosperidad Ciudadana, Humanistas, Creo y Victoria.

Han pasado dos años y transcurre el tercero, sin que se cumpla con respetar la Carta Magna y el Congreso no cumple con una de sus obligaciones constitucionales.  Así se mantienen dos poderes del estado –CSJ y Legislativo– funcionando a la perfección como circos marionetas del poder que emana del sistema político, plagado de corrupción.

Pero como se trabaja en circos simultáneos, pero en diferentes plataformas, se requería que el Ministerio Público (MP) no fuera a actuar para forzar al respeto a la Constitución.  La fiscal general, Consuelo Porras, entra en escena para golpear con el mazo de la justicia a los opositores e ignorar los pecados, ilegalidades y toda acción ilícita proveniente de la alianza oficialista o de alguno de sus protagonistas.

El mazo para la persecución ha sido y seguirá siendo el MP. La influencia de Consuelo Porras ha quedado a la vista en la pista del circo, activa a cada momento.

Desde el año pasado aparecen en la pista del espectáculo los otros dos circos renovados: TSE y la CC.  Ambos libraron sin contratiempos el proceso de postulación y elección, con los candidatos indicados –más no idóneos–, para asegurar que todos los resultados que puedan afectar a la alianza oficialista, resulten beneficiosos para ese bando.

De poco sirvió que se formara todo un escándalo por la falsificación de títulos doctorales por parte del actual presidente del TSE Ranulfo Rojas, y del magistrado suplente Marco Antonio Cornejo, porque el circo funcionó.  El MP se hizo de la vista gorda, lo mismo que el Congreso y la CSJ.  Al fin y al cabo, el TSE es una parte importante del entramado para mantener el poder de la clase política tradicional.

El oficialismo logró imponer su línea en las elecciones de magistrados a la CC en al menos 4 de las cinco instituciones que envían representantes a la más alta sala judicial del país.  Ninguna de ellas optó por buscar personas honorables e independientes, sino se buscó que tuvieran la cualidad principal requería: permitir su manipulación como marionetas. 

El espectáculo no puede fallar.  Los circos del Congreso y la CSJ llevaron a cabo la debida actuación –la elección de sus representantes–, y no fue fácil trasladar sus tentáculos al colegio de Abogados, para que no hubiera voces disonantes, juntamente con el Ejecutivo, por supuesto.

La Universidad de San Carlos (USAC)  –ahora mismo debatiéndose entre integrar la alianza oficialista o seguir una línea independiente– intentó hacer bien su papel y nombró a Gloria Porras, pero ya la fuerza del oficialismo se había impuesto y la CSJ, la CC y el Congreso, se alinearon para asegurarse de que la magistrada no volviera a su cargo.

Lo que ha sido impresionante, es la fuerza y cohesión que presentan estos cinco circos, porque ninguno se sale ni por error del libreto que impone la alianza oficialista, cuyo director es el propio presidente Giammattei. La última muestra la vimos esta semana con la CC interviniendo en el proceso de postulación para fiscal general.

estos tuits de Guatemala Visible muestran, sin siquiera omitir opinión, la influencia de la CC en torno a la postulación para el fiscal general 2022-2026, vital para muchos que necesitaran impunidad al dejar sus cargos dentro de poco más de año y medio.

Un exministro –quien pidió no ser identificado–, le asegura a Crónica que, desde finales del 2020 el presidente sabía lo que sucedería en el Congreso, con la CSJ, con la CC, y no tiene duda de que mantendrá el control del MP.

La misma fuente describe que cada semana había reuniones de estrategia entre colaboradores muy cercanos al gobernante, en las que se decidía sobre el futuro de cada una de las instituciones, hoy convertidas en circos de marionetas.

Las tareas de cada circo

A cada uno se le ha dado diferentes tareas, que deben cumplir a cabalidad:

1.- TSE – Facilitar trámites y allanar el camino a los aliados especial, particularmente a Sandra Torres ­–se va cumpliendo–, y a Zury Ríos.  Por otro lado, desgastar y torpedear a aquellos candidatos que puedan resultar incómodos a la hora del proceso electoral. El Tribunal se convierte en el mazo para potenciales rivales de la alianza en las elecciones 2023. Esto está en marcha.

2.- MP – Ya sea Consuelo Porras o su sucesor, deben responder a los intereses de la alianza.  Perseguir a los opositores –fiscales y jueces independientes, periodista, activistas y demás– y no permitir que se abran o avancen investigaciones en contra de los amigos de la alianza, especialmente las relacionadas a actos de corrupción. Es piedra angular de la función de los cinco circos. Según el exministro informante, en la cúpula de la alianza no se había decidido hasta pocas semanas quien sería el próximo fiscal general, pero ya existía convicción de que llegue quien llegue, será parte de esta mascarada.

3.- CSJ (espuria, impuesta inconstitucionalmente) – Su tarea es bastante sencilla.  Simplemente tienen que repetir y repetir lo que han hecho hasta la fecha. Han acabado con la independencia de la justicia, pero aún deben reprimir y terminar, junto con el MP, con los pocos jueces y magistrados que no se han alineado.

4.- CC – Está definido cómo deben resolver: Sus fallos inapelables deben favorecer siempre la línea oficialista.  Al amigo, sus favores, al enemigo todo el peso de la ley.  Si antes se criticaba por sus resoluciones sesgadas a la anterior Corte, al menos había voces que discrepaban y mayor apertura.  Ahora es radicalmente una línea opuesta, pero no necesariamente con sustento constitucional y legal. La CC hace el papel de trituradora final dentro del circo de marionetas.

5.- Congreso – Debe postergar todo lo posible la elección de magistrados de Sala y de la CSJ, para que ese otro circo siga con las marionetas ideales el mayor tiempo posible.  Además, desde aquí se debe vigilar que el movimiento de todos los circos continúe con armonía.

También tiene que hacer que desaparezca la posibilidad de que haya una Procuraduría de los Derechos Humanos (PDH) que actúe fuera de los mandatos de la alianza.  Será sencillo imponer un Procurador ad hoc para que no haya voces disonantes pronto.

Finalmente debe nombrar un Contralor General de Cuentas que se sume a la fiesta de las marionetas, el gran show que el oficialismo espera por presentar en el segundo semestre del año, cuando todas las piezas estén en su lugar.

Pan y circo es lo que viene

La fuente de información, que salió del gabinete ministerial, asegura que lo que estamos viendo es una vieja y demagógica estrategia política: darle al pueblo pan y circo.  Según cuenta, los subsidios –a gasolinas y gas–, pueden ser apenas el inicio de medidas populistas que se piensan tomar, según las necesidades.

Además del circo de las marionetas, se preparan otros, relacionados a noticias, con el fin de desviar la atención de ciertos hechos y crear más confusión entre la población que la ya existente. Para eso, hay medios afines a la alianza oficialista, que funcionan como cajas de resonancia, mientras a los demás se les castiga.

Se quiere que casos como el de las vacunas rusas Sputnik, desparezca de los medios así como otros que sean coyunturales y de mucho interés público.  Mientras, se contempla aumentar algunos subsidios, como pudieran ser los de fertilizantes, electricidad u otros, con el fin de mantener aplacada a la población en esta etapa importante en la que se deciden todos los circos que serán actores importantes durante el año electoral, que debe arrancar a partir de enero del 2023.

El escenario es oscuro, pero la bulla de los circos siempre entretiene y distrae. Los objetivos de los circos son entretener a la población —confusión—, mientras que, tras bambalinas, ocurren cosas tristes para Guatemala: corrupción, impunidad y fortalecimiento desmedido del poder, lo cual se traduce en falta de libertades, pobreza, bajos estándares en educación y salud y el constante flujo de migrantes que huyen del país y desde afuera se convierten en la base de una economía

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