Respecto de la CC, la debacle es mayor, pues la negociación que supuestamente hizo el presidente con Mazariegos, para no meter las manos en la USAC y, a cambio, se lograra colar en la “Corte Celestial” a una abogada supuestamente afín al Organismo Ejecutivo (Julia Marisol Rivera Aguilar) no pudo salir peor, pues esta magistrada madrugó al aliarse a Dina Ochoa y Molina Barreto, para traerse abajo la candidatura de Marco Villeda.
Desde agosto del año pasado expresé mi opinión sobre lo que pasaría, con relación a las elecciones de segundo grado de este año en Guatemala: “En el primer trimestre 2026, tenemos las elecciones de la CC y el TSE, las cuales, lamento decírselos, estarán amañadas como ya es costumbre. No sé en qué cabeza cabe que, teniendo el control prácticamente total de toda la institucionalidad pública y entidades adláteres, la alianza criminal permita hacer concesiones que pongan en peligro sus dominios y privilegios. Ni siquiera el Organismo Ejecutivo se salva como algunos pregonan, pues a estas alturas es muy visible la permanencia de los operadores de Jimmy Morales y Alejandro Giammattei, quienes, además, se dan el lujo de continuar como proveedores del Estado con asignaciones primaverales actuales”. https://cronica.com.gt/provocatio-un-optimismo-que-es-necesario-matizar/
No es que yo tenga una bola de cristal o poderes mágicos, pero quienes nos servimos del enfoque histórico-estructural concreto, podemos advertir sobre escenarios que son previsibles. También expuse sobre lo peligroso del excesivo optimismo, más por lo que cada quien desea, que por las posibilidades fácticas de que algo positivo suceda. En ese sentido, reitero lo dicho en su oportunidad: “Tomo distancia del excesivo optimismo que varios paisanos alientan y que insisten en atribuirle a las personas, y no al sistema, el control de todo lo que pasa y deja de pasar en este solar del trópico. Que ya, sin la mandamás de Gerona –dicen– todo será miel sobre hojuelas, que con nuevos magistrados en la Corte de Constitucionalidad (CC) y el Tribunal Supremo Electoral (TSE) la correlación de fuerzas se volteará a favor del buenón del presidente Arévalo, y así el resto de nombramientos será pan comido, todo ello, bajo el inocente criterio que la primavera volverá a florecer fecunda y sostenible”.
El tiempo me ha dado la razón y al día de hoy, los resultados son peores de lo previsto. La comisión presidida por el usurpador de la USAC, actuó en consecuencia y ahora se cuenta con un “nuevo” Tribunal Supremo Electoral que, para nada, representa un cambio cualitativo en el futuro institucional y democrático del país. Peor aún, se produjo otro nuevo fraude, más escandaloso y descarado que el de 2022, rompiendo todas las formas institucionales, violencia incluida.
Respecto de la CC, la debacle es mayor, pues la negociación que supuestamente hizo el presidente con Mazariegos, para no meter las manos en la USAC y, a cambio, se lograra colar en la “Corte Celestial” a una abogada supuestamente afín al Organismo Ejecutivo (Julia Marisol Rivera Aguilar) no pudo salir peor, pues esta magistrada madrugó al aliarse a Dina Ochoa y Molina Barreto, para traerse abajo la candidatura de Marco Antonio Villeda. Más aún, estos mismos tres presionaron por el tema de las calificaciones, haciendo a un lado la experiencia de jueces y presionando por las calificaciones más altas, sabiendo que la señora de Gerona ocupó un forzadísimo primer lugar.
Al parecer, las negociaciones siguen. La nueva lista solo dejó fuera a la única candidata presumiblemente idónea, Zoila Tatiana Morales Valdizón. Ahora viene lo interesante, según filtraciones cercanas al mandatario, el verdadero delfín de Arévalo no era Villeda sino Gabriel Estuardo García Luna, quien, en la nueva votación, no solo se mantuvo, sino alcanzó unanimidad de votos, lo cual genera mucha suspicacia, pues incluyó el aval de representantes oscuros en la comisión. Si al fin se nombra a este candidato, se confirma la negociación, pero aún desconocemos los detalles, ya que algunos análisis, como el de Carmen Aída Ibarra, apunta a que sería un nombramiento temporal y condicionado.
Si el nombrado/nombrada es otro/a, muchos podrían sorprenderse, pero solo les comento que hay que poner mucha atención en quien muchos han dado por descartado, me refiero a Julio César Rivera Clavería, para nada ajeno al presidente, pues según fuentes bien informadas, ya lo ha asesorado en temas puntuales y mantiene muy buena relación con Mario Taracena y Oliverio García Rodas, asesores cercanos al mandatario.
Sea cual sea el resultado, reitero por enésima vez que no son las personas, sino el sistema. Se viene otro mundial de futbol y la anestesia social afectará a todo el territorio nacional. Espero que, en las quinielas, les vaya mejor que en las fallidas esperanzas políticas.
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