PROVOCATIO: Nos tienen donde querían

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Apelar a las emociones de la gente mediante la manipulación de sus necesidades y expectativas; todo se combina para obtener una población desorientada y temerosa; expectante, aunque no sepa exactamente de qué; esperanzada, pero con la ansiedad y la angustia a flor de piel. 

Desde el jueves 27 de mayo de 2020, advertí la manipulación mediática que había iniciado el gobierno de Giammattei por medio de sus asesores de comunicación: Poll Anria y Kif Nova.  Mientras la mayoría de los parroquianos se entretenían en asuntos banales como el salario que ellos tendrían o por qué no aparecían en una planilla específica, varios analistas escudriñamos en torno a cuáles serían las tácticas y estrategias a utilizar por parte de estos expertos comunicacionales. En mi mente ilusoria, cabía la posibilidad que, al advertir sobre esto, los dirigentes sociales (que no líderes) podrían tener elementos para una contraestrategia, pero la falta de claridad política y las pocas luces, hicieron lo suyo.

La carencia de liderazgo nacional y conducción estratégica del país por parte de Giammattei, la pésima gestión de comunicación de todos los gobiernos, incluido este, contrasta con la efectividad, en términos prácticos, de la gestión asesora del panameño Poll Anria, quien logró que las masas se comieran y digirieran el discurso oficial, como quien se come un rico pastel, pero que está envenado.

Desde el inicio, una primera táctica fue la saturación de datos (que no información) y las contradicciones del mensaje del presidente. Esto provocó que la población se quedara esperando que las redes sociales les descifraran sobre el real contenido de lo que decía o quería decir el que está o debiera estar “a cargo” de la nave nacional en esta crisis. Los netcenter y la estulticia nacional terminaron de hacer el resto.

La estrategia iba enfocada a esconder la responsabilidad presidencial en el caos que estamos, su desdén por la ciencia, así como evitar la exposición presidencial en torno a la galopante y escandalosa corrupción en plena pandemia. Para ello, implementaron varias acciones más. Una segunda táctica fue la construcción de un personaje al estilo “Hombre Rubios” que todo lo puede y todo lo hace. No hay área, campo, experticia, territorio o problema que el mandatario no conozca, ni maneje. La tercera táctica, fue la excesiva aparición pública, con énfasis en las repetitivas y cansadas cadenas, que, si bien terminaron desgastándolo, cumplieron su objetivo principal el año pasado: posicionar a Giammattei en el imaginario nacional como el “líder” que está a cargo, anulando a su propio gabinete y otros actores, lo cual incluyó al insulso vicepresidente que ya se ganó el mote de perejil, pues solo sirve de adorno. Esto permitió a su vez, que los otros dos organismos del Estado, en franco contubernio con el Ejecutivo, siguieran haciendo lo suyo con los negocios gansteriles a costa del erario y consolidando la cooptación total del Estado, mientras Giammattei y sus histriónicas peroratas entretenían al respetable cotarro. Hoy, la imagen de ese “líder” a cargo se derrumbó, pero el daño ya está hecho.

Los asesores de comunicación, manejo de crisis y manipulación de masas, elaboraron toda una estratagema para confundir, combinando contradicciones entre su discurso oral y lo escrito en las disposiciones publicadas; la cortedad discursiva con abúlicas peroratas largas, insulsas y sin data confiable de respaldo. En otras ocasiones, exceso de datos inconexos y parciales y no podía faltar, la creación de personajes populares (hasta infantiles) como doña Chonita o mensajes paternales como “si se portan bien, les traeré buenas noticias”.  En su camino histriónico, el melodrama mostró multipolaridad: la víctima incomprendida, el padre amoroso pero enojado, el jefe regañón y el que todo lo puede, pero la gente no le ayuda.  Esta parafernalia comunicativa produjo un pueblo desorientado y angustiado, que desobedeció las restricciones por distintas razones, pero la principal, por la manipulación que describo y la carencia de un verdadero liderazgo nacional y la conducción estratégica de quien debiera tener dotes de estadista y solo resultó siendo un hijo… de la patria más.

En toda esta estratagema de contenidos y acciones generadoras de confusión, se incluyó la victimización de Giammattei. Se generó la imagen de un médico sensible pero cansado y asediado por los politiqueros de siempre (él excluido, por supuesto). Un presidente al que le quieren dar golpe de Estado y sus colaboradores no le ayudan. Alguien que hace su mejor esfuerzo pero que malos guatemaltecos lo boicotean; alguien que lo da todo, pero el resto de los funcionarios ingratos van en sentido contrario.  La guinda en el pastel fueron los “ataques” de algunos sectores de la extrema derecha, cuyo resultado práctico no solo fue su victimización total sino la construcción de una nueva figura: Siendo de derecha (inocultable condición) se trató de ocultar su perfil fascistoide, arguyendo que “las extremas lo atacan”. Esta victimización se ha caído hoy en día, pero, repito, el daño está hecho, pues lo que queda, es un pueblo atemorizado, confundido y sin luces políticas.

El resultado final más importante fue la desobediencia de la sociedad.  Por distintas razones, pero la población actuó de la única forma posible cuando uno recibe               –adrede– mensajes contradictorios. “Dijo tal cosa, pero como luego dice otra, mejor no hago caso”.  Por otra parte, pareciera subestimarse el hecho que no todos los que salen de sus casas lo hacen por motivos espurios; las mayorías lo hacen POR NECESIDAD Y NO POR NECEDAD. Si no salen, sencillamente no comen, ni ellos, ni sus familias.

Luego acaeció lo más cínico, aunque brillante: la culpa ahora resulta ser de la población y no de la incapacidad y corrupción de él y su gobierno. El comportamiento de la plebe es lo que provoca el caos. “La llevás” nos dijo Giammattei… concluía el suscrito hace más de un año en mi artículo digital del mes de mayo 2020.

Seguí de cerca la acción gubernamental en materia de manipulación comunicacional y, en otros artículos, desarrollé más criterios al respecto[i].

La desobediencia de la población sobre cualquier medida municipal o gubernamental, la proliferación de teorías de conspiración, la reproducción estúpida de memes hablando sobre cualquier cosa que no tenga nada que ver con la sensatez, el sentido común, ni la ciencia; terminaron por aderezar un escenario ad hoc para la gavilla en el poder.

El arte de “marear la perdiz” se basa en un guion base que ya explicamos, en el que el histrionismo del mandatario le pone sus propios ingredientes. Muchos datos, aunque sean incorrectos e inconexos, cambio súbito de medidas y variación constante de las vigentes, negación enfática de hechos comprobados, apelar a las emociones de la gente mediante la manipulación de sus necesidades y expectativas; todo se combina para obtener una población desorientada y temerosa; expectante, aunque no sepa exactamente de qué; esperanzada, pero con la ansiedad y la angustia a flor de piel. 

La popularidad de Giammattei nunca existió, pero los niveles que ahora marca la desaprobación general son históricos. Ni siquiera ha llegado a la mitad del mandato y ya ni las élites que lo respaldan y mantienen, lo hacen de buen gusto. Eso sí, lo sostienen por necesidad, pues es un excelente distractor de las responsabilidades que, a ellos, como financistas de este proyecto perverso, les corresponde.

Faltaba la puntada final, lo verdaderamente estratégico: Que la población se pelee y descalifique entre sí, lo cual han logrado con mucho éxito. Una rápida lectura de las redes sociales lo confirma plenamente. El presidente dejó de importar, la protesta social está desinstalada, en términos que pueda amenazar al sistema. Desorganizados, enfrentados, aturdidos, desconcertados y sin mayores luces, la mayoría de personas (que no ciudadanos) solo atinan a quejarse en redes y, sus dirigentes urbanos, a dar palos de ciego, desoyendo la sabiduría de los Territorios.

Así nos tienen, cómo y dónde siempre han querido y por lo que tanto confabularon.  ¡Una población que no se conmovió con el genocidio, no se conmoverá con nada!


[i] Revista Crónica. Artículos digitales: “La llevás…”, “El perverso arte de marear la perdiz”, “Discurso, manipulación y Estrategia”. Artículos impresos: “El hombre Rubios”, “Ahora resulta que la culpa es de la plebe”, “Perversidad eficaz”.


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