PROVOCATIO: Los principales retos de Boric están a la izquierda (1a.Parte)

PROVOCATIO: Los principales retos de Boric están a la izquierda (1a.Parte)

Cualquiera pensaría que se debe organizar para enfrentar a empresarios y políticos conservadores, así como militares fascistas y una prensa cooptada. Sin embargo, los mayores retos provienen de una izquierda radical que no acepta a Boric como interlocutor de todas las masas. Oposición de izquierdas de todo tipo, desde la que podríamos llamar histórica, hasta la más reciente, proveniente del movimiento social, e incluso, dirigentes mapuches ya hablan de: “Ni con la derecha ni con el progresismo servil”.

José Alfrerdo Calderón E.

Historiador y analista político

La llegada de Gabriel Boric a la presidencia de Chile encendió las alarmas del espíritu ultramontano latinoamericano. Pronto salieron a relucir las etiquetas prefabricadas sobre la militancia comunista del encartado (la cual es falsa) y, en consecuencia, las clásicas premoniciones apocalípticas. Al igual que en Perú y Honduras, resulta interesante recordar que EE. UU. también llamó, en el caso chileno, a aceptar los resultados electorales 48 horas antes, cuando la inteligencia norteamericana ya tenía certeza de la tendencia y, prácticamente, del desenlace de los comicios.

No pretendo con esto, relacionar a Boric con EE. UU., lo cual sería desacertado y descalificador. Sin embargo, es importante señalar que USA no pediría respeto a unos resultados electorales latinoamericanos que pudieran llevar a un “extremista” al poder. De hecho, Gabriel Boric fue moderando su discurso para atraer a los sectores de “centro”[i] y en esta ocasión, quiero demostrar, cómo los principales retos del candidato ganador no están en la derecha (algo natural) sino a su izquierda.

Respecto de esta moderación que comento, es importante destacar algunas cuestiones que fueron vitales para la victoria de Boric y que se han analizado poco. Veamos:

  • Pasó de un 25% en primera vuelta, a un 55% en segunda, sacándole más de un millón de votos de ventaja al candidato de la extrema derecha.
  • Logró revertir el segundo lugar obtenido el 21 de noviembre, lo cual no había pasado en Chile.
  • En las 4 semanas de ínterin entre la primera y la segunda vuelta, la moderación en la narrativa fue acompañada de un cambio en la vestimenta: de un look totalmente informal, pasó a usar saco sport y su discurso pasó del “compañeras y compañeros” a “chilenos y chilenas”.
  • Logró sacar al 55% de chilenos a votar, el porcentaje más alto desde que el voto se instituyó como voluntario en 2012.
  • Fue muy hábil en dirigirse a los jóvenes y las mujeres, en el sentido de advertirles que una victoria de la derecha ultramontana podría hacer peligrar sus derechos, adquiridos en la etapa democrática post Pinochet.
  • La incorporación de la lideresa del colegio médico Izkia Siches de 35 años (la misma edad de Boric) fue crucial para la segunda vuelta y eso le permitió al ganador, aumentar votos en regiones donde había perdido en primera vuelta. ¿La fórmula? En lugar de usar redes, Siches recorre el país en bus y con su bebé en brazos, lanzando un discurso de emotividad que conquistó miles de votos y el cual puede resumirse así: “La ciudadanía debe hacer sacrificios para impedir la llegada de José Antonio Kast”. Hábilmente, la plataforma del cambio le dio vuelta al discurso de odio y miedo del candidato oficial, revirtiéndolo en su contra.
  • Otra jugada genial del grupo ganador, fue la adhesión para su causa de Ricardo Lagos (ex presidente) y Michelle Bachelet, dos veces presidenta y Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. Paradójicamente, la adhesión de la segunda no gustó a la izquierda histórica, de lo cual hablaremos en la segunda parte de esta entrega.
  • La herencia de 30 años de la Concertación fue hecha trizas por la nueva fuerza opositora: Apruebo Dignidad de Boric y su alianza con el partido Comunista. Si bien se le achaca a la unión de socialistas y socialdemócratas (quienes lideraron la transición post Pinochet), la continuidad de los males estructurales de Chile, ese apoyo le significó a Boric réditos, al verse más moderado.
  • Mientras Kast no logró distanciarse de Pinochet, Boric capitalizó y encarnó todas las protestas contra el neoliberalismo, además del movimiento feminista y luego el estallido de octubre de 2018. Así mismo, mientras Kast viaja a Estados Unidos (falla letal) Boric recorre el país y se acerca más a la gente.

Los aciertos mencionados fueron esenciales para la victoria, pero ahora Boric deberá enfrentar retos monumentales antes y después de asumir la presidencia. Cualquiera pensaría que se debe organizar para enfrentar a empresarios y políticos conservadores, así como militares fascistas y una prensa cooptada. Sin embargo, los mayores retos provienen de una izquierda radical que no acepta a Boric como interlocutor de todas las masas. Oposición de izquierdas de todo tipo, desde la que podríamos llamar histórica, hasta la más reciente proveniente del movimiento social, e incluso, dirigentes mapuches ya hablan de: “Ni con la derecha ni con el progresismo servil.”[ii]

Desde la derecha nacional e internacional, la oposición es la misma de siempre, aunque EE.UU., ahora, promueve una crítica “esperanzadora”, utilizando a periodistas abiertamente anticomunistas como Andes Oppenheimer. “El presidente electo de Chile, Gabriel Boric de 35 años, tiene una oportunidad histórica para crear una nueva izquierda latinoamericana que promueva la justicia social y al mismo tiempo se mantenga lejos de las dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua, si, suena ingenuo, pero es posible.”[iii] Destaca Oppenheimer las críticas hechas por Boric a esos regímenes y luego lanza una amenaza velada: “Los partidos de oposición controlarán 25 de los 50 escaños en el Senado, y Boric tendrá que buscar aliados por afuera de su coalición para aprobar leyes (…) Apoyar a Venezuela o Nicaragua le restaría votos muy necesarios en el Congreso.” Luego lo insta a tomar distancia del partido comunista, “… porque si no, perdería a muchos de sus votantes más moderados si resulta un pelele de la izquierda jurásica”. Finalmente, el periodista ultraconservador termina diciendo que quizá Boric no tenga las agallas de criticar a Cuba como lo ha hecho con Venezuela y Nicaragua.

Por su parte, periodistas chilenas como Carolina Vásquez Araya, nos brinda un atinado resumen: “Las propuestas del nuevo mandatario constituyen un compendio de medidas consensuadas entre todo un abanico de colores políticos; y, además, responden a las demandas de un amplio sector de la población. Entre ellas se incluye el respeto por las diferentes corrientes políticas; el apego irrestricto a la institucionalidad; el apoyo al trabajo de la Convención Constitucional en su esfuerzo por redactar un nuevo marco de normas jurídicas, capaz de reflejar la realidad actual y erradicar la huella de la dictadura y, como una de sus prioridades, abrir los caminos para consolidar un sistema verdaderamente igualitario y democrático.”[iv]  Sin embargo, es precisamente ese “abanico de colores políticos”, lo que representa una de las aristas en cuanto a los retos del presidente recién electo.

Para finalizar esta primera parte, resumo los principales retos de Boric. Para la segunda, hablaré de la oposición que ya se manifiesta en una buena parte de la izquierda “histórica y radical”.

El primer reto será matizar las expectativas de mucho cambio en poco tiempo.  El segundo, fortalecer la alianza del Frente Amplio y el partido Comunista, para que la desestabilización no se dé desde adentro, donde confluyen todo tipo de colores políticos. Tercero, poder de negociación en el Congreso, pues los operadores de las derechas siguen fuertes. No hay que olvidar que en primera vuelta se perdió, aunque haya sido por 2 puntos porcentuales. Cuarto, enfrentarse inteligentemente a los empresarios conservadores que tienen el poder de la economía, los bancos y toda la institucionalidad casi: periodistas, jueces, funcionarios públicos, técnicos, etc. Quinto, neutralizar a los militares y carabineros golpistas más radicales.

José Alfredo Calderón E.

Historiador y analista político


[i] Realmente el “centro” político no existe, pero se usa mucho en la jerga popular. Es en ese sentido que lo uso (aunque entrecomillado). Quien se define de centro, es de derecha, eso está claro.

[ii] Expresión de la Coordinadora Arauco Malleco.

[iii] Artículo reproducido por El Periódico en su edición del viernes 24 de diciembre de 2021.

[iv] Artículo publicado en su blog personal el 26/12/2021.

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