PROVOCATIO: Lobotomía ciudadana

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José Alfredo Calderón E.

Historiador y analista político

El diccionario de la Real Academia Española define lobotomía como la ablación total o parcial de los lóbulos frontales del cerebro. Según se sabe, el lóbulo frontal es uno de los cuatro lóbulos de la corteza cerebral y constituye una región grande que está situada en la parte delantera del cerebro, justo detrás de la frente. Es el responsable de procesos cognitivos complejos, las llamadas funciones ejecutivas. Estas funciones son operaciones mentales dirigidas hacia un fin que permiten el control conductual, es decir, posibilitan que podamos elegir, planificar y tomar decisiones voluntarias y conscientes. Según Elkhonon Goldberg, el lóbulo frontal es, al cerebro, lo que un director a una orquesta: coordina y dirige las otras estructuras neurales del cerebro en una acción concertada.[1]

Anteriormente, escribí sobre el efecto Dunning-Kruger en gran parte de la población, tratando de explicar cómo ante tanta data y evidencia, las más básicas funciones cognitivas no funcionan. Guatemala presenta ya un cuadro de insanidad mental que es muy bien aprovechado por las élites, aunque valga decir que, a un buen número de éstos, la endogamia oligárquica también los hace víctimas. Fuera de toda lógica, los habitantes de este paradisíaco paisaje siguen “botando” y no votando, o bien, votando y no eligiendo, esperando cambios en los resultados, pero haciendo exactamente lo mismo. En el fondo saben que la oferta política es una porquería, pero muchos dirán: “es nuestra porquería”. La dinámica de sufragar por el menos malo (o el menos peor) se convierte en la práctica más inteligente de quienes se creen por encima de la masa “shuma e ignorante que vota por populistas”, ignorante e ignorando, como casi todo, que el populismo fue un recurso surgido en la primera mitad del siglo XX, como una medida desesperada del sistema capitalista para hacerle frente al auge comunista y socialista. Juan Domingo Perón en Argentina y Getulio Vargas en Brasil fueron sus exponentes paradigmáticos. Por eso, no es casual que el presidente gaucho se dirigiera a las masas como “mis descamisados”, con tal de evitar la referencia a proletarios, obreros o clase dominada, propio del lenguaje de lo que ellos querían combatir con su anticomunismo orgánico. Luego surgieron otros populismos llamados socialistas, pero cuya función seguía siendo la misma, evitar que las opciones verdaderamente de izquierda llegaran al poder. Finalmente, el término se convirtió en una forma de descalificación e insulto para todos aquellos que hablaran de conceptos tales como: justicia social, estructura desigual, extrema pobreza, discriminación, racismo y un largo etcétera que describía las atroces estampas de un capitalismo en decadencia.

Pero volviendo al punto, la batería de cuestionamientos críticos se centra en: ¿por qué ante la evidencia, se muestra ceguera y sordera por parte de las mayorías? ¿por qué una víctima de la estructura desigual, discriminatoria e injusta del modelo económico, se convierte en su férreo defensor? ¿Por qué vemos y oímos lo que queremos y no lo que ES? ¿Por qué las percepciones de las masas alejan cada vez más los visos de un cambio estructural?  A continuación, ensayo tres respuestas:

  1. La efectividad de los aparatos ideológicos del Estado, es decir, todos aquellos instrumentos que modelan un comportamiento y lo imponen, ya sea en forma material (violencia) o en forma simbólica (hegemonía). Los imaginarios sociales construyen una opinión pública, la cual es adecuada y masificada por los medios de comunicación, las iglesias de todo credo, la Escuela como institución, la cultura y otros medios. El consumidor final, el “ciudadano permitido”, debe pensar y reproducir ese pensamiento, de tal forma que el statu quo se mantenga. No basta ser dominado, la subalternidad debe agradecer esa condición y conformarse.  Al respecto, ¿les es común la frase? ¡Cómo nos hubiera ido con Jimmy en la pandemia!
  2. Un país con la mitad de la población desnutrida y sumida en la pobreza, produce niños, jóvenes y adultos con problemas de talla y peso, pero sobre todo, con incapacidad neuronal para poder generar conocimiento más allá de lo básico, no digamos un pensamiento crítico e independiente. ¿Se ha puesto a pensar que la posibilidad diaria de encontrarse con una persona en esas condiciones es altísima? Quienes desarrollamos una labor docente lo vivimos en el día a día, muchas personas se esfuerzan y por más que se les explique, no logran conectar con una lógica racional y mucho menos creatividad.
  3. Lobotomía ciudadana. El principal objetivo de la guerra no era militar. La implantación del terror incrustó un chip de rechazo a lo nuevo, a todo lo que oliera a cambio, a todo lo que pudiera enojar a esos grupos que infligieron tanto daño a la población pobre, indígena e indefensa, que es la gran mayoría. Para el resto que vivieron menos brutalidad quedó el miedo, ese mecanismo que se activa fácil y convenientemente en situaciones puntuales, y el cual, nos convierte en una especie de “perros de Pavlov”, que salivan al oír la “campanita” de un sistema que te dice proteger y que ¡oh paradoja! aprieta cada vez más y te hace repetir bondades que no existen pero que resultan convenientes para la sobrevivencia de los menos vulnerables.

Para sellar la lobotomía ciudadana, se diseñó una campaña comunicacional burda y vulgar pero desgraciadamente efectiva. Ahora resulta que los críticos del sistema somos los resentidos de siempre, la corrupción sigue, pero “el pobre hombre no tiene la culpa”, y lo más perversamente brillante: la culpa es de la población y no de la incapacidad técnica y administrativa del funcionariado público encabezado por su locuaz presidente, muchos menos de la gestión corrupta y criminal de la llamada clase política en plena pandemia.

Las víctimas de la desnutrición y la extrema pobreza tienen excusa, las propias élites también, pues actúan en su propio beneficio.  ¿Pero el resto?


[1] https://escuelaconcerebro.wordpress.com/2012/08/12/el-lobulo-frontal-el-director-ejecutivo-del-cerebro/#:~:text=El%20l%C3%B3bulo%20frontal%20es%20uno,complejos%2C%20las%20llamadas%20funciones%20ejecutivas. Goldberg, Elkhonon, El cerebro ejecutivo: lóbulos frontales y mente civilizada, Crítica, 2009.


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