La economía pasó la prueba

Durante los meses transcurridos desde el 16 de abril a la fecha, Guatemala ha atravesado por una crisis política e institucional sin precedentes.  No obstante y contra todo pronóstico, ésta no se reflejó en los principales indicadores económicos, los que muestran dinamismo y estabilidad, por lo que las calificaciones de riesgo quedaron igual. 

Estuardo Gasparico M.

La actividad económica sigue registrando un comportamiento congruente con la previsión de crecimiento económico anual para el presente año, lo que se refleja en el comportamiento del IMAE (Índice Mensual de la Actividad Económica), el volumen de comercio exterior, las remesas familiares y el crédito bancario al sector privado, afirmaron la semana pasada las autoridades del Banco de Guatemala (Banguat).

O sea que ni la crisis política que culminó con la renuncia y encarcelamiento del expresidente Otto Pérez y su vicepresidenta, Roxana Baldetti, ni los resultados de las elecciones generales, tendrían impacto significativo en el corto plazo sobre los negocios en el país, a excepción de los problemas fiscales que derivan de una recaudación tributaria menor a la prevista, lo que tampoco es nuevo.  Pero vamos por partes:

El Banguat destacó que la desaceleración de la inflación (2.32 por ciento en julio pasado) obedece a la reducción de los precios internacionales del petróleo, incluyendo sus derivados, y una política monetaria prudente, en un contexto en el que las expectativas de inflación permanecen ancladas.

En cuanto al IMAE al mes de julio de 2015, mostró un crecimiento de 3.6 por ciento (3.7 por ciento en junio), lo que estuvo influenciado por la incidencia positiva que experimentaron principalmente el comercio, la intermediación financiera, seguros y actividades auxiliares; industrias manufactureras; servicios privados; transporte, almacenamiento y comunicaciones; y agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca.  O sea, casi todos los sectores productivos.

El volumen de las exportaciones creció 17.7 por ciento a junio pasado y el de las importaciones, 11.5 por ciento (10 y 8.8 por ciento al mismo mes de 2014), mientras que el ingreso de divisas por remesas familiares sumaba US$4,056 millones a agosto pasado, sobre una meta proyectada de US$6,043.1 millones), lo que ha influido sobre el tipo de cambio del dólar que se ha mantenido los últimos meses en un promedio ponderado de Q7.60 por US$1, a excepción de las semanas recientes, cuando ha tenido una leve apreciación estacional derivada del pago de las importaciones de productos que se venderán a fin de año (Q7.63 y Q7.83 para la compra y venta, respectivamente).

Por otro lado, el crédito al sector privado o la totalidad de los préstamos otorgados a personas y empresas había aumentado 11.7 por ciento al 4 de septiembre pasado, lo que se ubica en la previsión de crecimiento anual de 10 a 13 por ciento.  Estos recursos han sido prestados a una tasa de interés active promedio de 17.1 por ciento en moneda nacional y de 6.24 por ciento, en moneda extranjera.

Las expectativas

Todo lo anterior, se enmarca dentro de una expectative de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para este año en alrededor de 4 por ciento (4.2 por ciento en 2014), lo que incluye la eventualidad de que se trata de un año electoral.

Según la Encuesta de Expectativas Económicas al Panel de Analistas Privados (EEE), correspondiente a agosto de 2015, realizada entre la segunda y cuarta semana de dicho mes a un grupo de especialistas nacionales, con el objetivo de conocer su percepción respecto de la trayectoria futura de algunas variables macroeconómicas relevantes, el PIB correspondiente al segundo trimestre de 2015 registraría un crecimiento de 3.7 por ciento, superior en 0.2 puntos porcentuales con respecto a la estimación del mes anterior (3.5 por ciento).

A pesar de ello, el nivel del Índice de Confianza de la Actividad Económica se situó en 21.67 puntos, inferior en 24.44 por ciento  respecto al registrado en julio (28.68) y menor en 44.87 por ciento respecto al registrado en agosto de 2014 (39.31), lo que se debió especialmente a que el 53.3 por ciento de los encuestados cree que la economía continuará igual de aquí a diciembre y que la coyuntura actual propicia la inversión, aunque solo el 33 por ciento dice que la actividad económica es mejor ahora, que hace un año.

Sin impacto negativo

Por su parte, la calificadora de riesgo internacional Standard&Poor’s manifestó que los acontecimientos actuales no tienen un impacto negativo en el corto plazo sobre las calificaciones soberanas de largo plazo de ‘BB’ y ‘BB+’ en moneda extranjera y local, respectivamente, pues el caso de corrupción aduanera no ha tenido un impacto significativo sobre sus ingresos y su perfil financiero general. Además, los indicadores macroeconómicos de Guatemala se mantienen estables, pero podríamos bajar la calificación, si persiste una inestabilidad política considerable durante un período prolongado.

 

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