España vuelve a una final 16 años después y abre nueva era de oro; Francia simplemente «adiós»

  • Los franceses nunca encontraron el camino para dominar a aguerrida «Roja» española, que fue un equipo fuerte, astuto, oportuno y golpeó cuando fue necesario, sin dejar que le hicieran nunca daño alguno

Carlos María Salvado

La selección de España no solo derrotó 2-0 a Francia para clasificarse a la final de la Copa del Mundo 2026. Lo hizo con una actuación que confirmó lo que el torneo venía insinuando desde hace varias semanas: el fútbol español ha construido una nueva generación capaz de devolver al país a la élite mundial, 16 años después de conquistar el único Mundial de su historia, en Sudáfrica 2010.

Con autoridad, personalidad y un funcionamiento colectivo que hoy parece el mejor del campeonato, el equipo de Luis de la Fuente disputará el próximo domingo la segunda final mundialista de su historia, donde enfrentará al ganador del duelo entre Argentina e Inglaterra. España mantiene, además, una impresionante racha de 37 partidos sin conocer la derrota, consolidando un ciclo que comenzó con la conquista de la Eurocopa y que ahora busca coronarse con el máximo título del fútbol.

Un triunfo construido desde el fútbol colectivo

El marcador terminó reflejando la superioridad española.

España se impuso 2-0 con anotaciones de Mikel Oyarzabal, de penal al minuto 22, y Pedro Porro, al 58, culminando una brillante combinación iniciada por Dani Olmo. Antes del primer gol, Lamine Yamal ya había hecho intervenir a la defensa francesa e incluso vio invalidada una anotación por posición adelantada.

Pero más allá de los goles, el dominio estuvo en la manera de jugar. Rodri volvió a controlar el ritmo del encuentro, Pedri administró cada posesión y España ejerció una presión permanente que prácticamente anuló la capacidad ofensiva de Francia.

Los números ayudan a explicar la diferencia. Francia, que llegaba con el ataque más explosivo del torneo, apenas consiguió dos remates a puerta, mientras Mbappé solo logró inquietar seriamente al arquero español cuando el encuentro ya estaba prácticamente decidido.

La nueva España ya tiene identidad propia

Durante muchos años se pensó que igualar la generación de Xavi Hernández, Andrés Iniesta, Sergio Busquets, David Villa, Carles Puyol e Iker Casillas sería imposible.

Sin embargo, esta nueva selección ha construido una personalidad diferente.

Ya no depende exclusivamente del monopolio del balón, sino que combina posesión con intensidad, presión alta, velocidad por las bandas y una enorme capacidad para recuperar la pelota inmediatamente después de perderla.

Rodri se ha convertido en el heredero natural del liderazgo del mediocampo; Pedri aporta creatividad; Lamine Yamal rompe cualquier sistema defensivo con apenas 18 años; Dani Olmo conecta todas las líneas ofensivas, mientras jugadores como Mikel Merino, Pedro Porro y Oyarzabal aparecen siempre en los momentos decisivos.

España no gira alrededor de una sola estrella. Su mayor figura es el equipo.

Se apaga el sueño de Mbappé

La otra cara de la moneda fue Francia.

Después de disputar las finales de 2018 y 2022, el conjunto francés soñaba con alcanzar una tercera final consecutiva, algo reservado para muy pocas selecciones en la historia.

Ese objetivo terminó desmoronándose frente a una España muy superior.

Para Kylian Mbappé significa también el final de su ilusión de conquistar una segunda Copa del Mundo, después del título obtenido en Rusia 2018. El delantero llegaba compartiendo el liderato de la Bota de Oro con Lionel Messi, pero nunca encontró espacios frente a la disciplinada defensa española. Su candidatura al Balón de Oro del torneo también pierde fuerza tras esta eliminación, aunque todavía disputará el encuentro por el tercer lugar.

El adiós de Didier Deschamps

La derrota también representa el cierre de uno de los ciclos más exitosos en la historia del fútbol francés.

Didier Deschamps había anunciado desde principios de 2025 que dejaría la selección una vez concluyera este Mundial, poniendo fin a 14 años al frente del equipo nacional. Bajo su dirección, Francia conquistó la Copa del Mundo de 2018, fue subcampeona en 2022, alcanzó la final de la Eurocopa de 2016 y las semifinales de la Eurocopa 2024 y del Mundial 2026, consolidándose como una de las grandes potencias del siglo XXI.

Tras la derrota, Deschamps reconoció que España fue superior desde el punto de vista técnico, aunque cuestionó algunas decisiones arbitrales, especialmente el penalti que abrió el marcador. Evitó confirmar oficialmente su sucesor, aunque desde hace meses en Francia se da prácticamente por hecho que Zinedine Zidane encabezará el nuevo proyecto rumbo a la Eurocopa de 2028.

España vuelve a soñar

Dieciséis años después de levantar el trofeo en Johannesburgo, España vuelve a encontrarse a un solo partido de la gloria.

Lo hace con una generación distinta, pero con la misma ambición que hizo historia entre 2008 y 2012. Si entonces el mundo habló del mejor fútbol de posesión jamás visto, esta nueva España parece haber encontrado una versión más dinámica, más vertical y quizá más completa.

El domingo tendrá la oportunidad de conquistar su segunda Copa del Mundo y confirmar que el relevo generacional ya no es una promesa, sino una realidad. Frente a ella estará Argentina o Inglaterra. Cualquiera de los dos exigirá una actuación perfecta. Pero después de la exhibición ofrecida ante Francia, pocos dudan de que España llega a la final como el equipo que mejor fútbol ha practicado en este Mundial. ChatGPT

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