Escalan protestas en Bolivia; la ONU insta a detener la violencia - Crónica

Escalan protestas en Bolivia; la ONU insta a detener la violencia

La ola de protestas contra la polémica reelección de Evo Morales escala en Bolivia, donde el gobierno propuso este martes al candidato opositor Carlos Mesa sumarse a una auditoría internacional del comicio para intentar detener una violencia callejera que la ONU instó a detener en forma “urgente”.

La ONU hizo “un llamado clamoroso y urgente a los actores políticos, a los sectores sociales, y a todas y todos los bolivianos a reducir tensiones y rechazar todo acto de violencia en estos difíciles momentos que enfrenta el país”.

Luego de protestas que entre lunes y martes dejaron al menos 35 heridos, cinco de ellos de bala, el vicepresidente Álvaro García propuso a Mesa, el “candidato perdedor, que se sume a la auditoría” de los comicios del 20 de octubre que estará en manos de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Mesa, un centrista que ya fue presidente entre 2003 y 2005, respondió que sólo aceptará la auditoría “si (Morales) está dispuesto a no aceptar el resultado del Tribunal Supremo Electoral” mientras se realice la auditoría y le reconoce un “carácter vinculante”.

La respuesta llegó poco después a través del ministro de Cominicación, Manuel Canelas: “Nosotros nos sometemos a lo que concluya la auditoría”.

García detalló que la auditoría, que fue acordada la semana pasada por el gobierno y la OEA y que aún no tiene fecha, será acompañada “por México, Paraguay y Perú”.

El pedido para que Mesa acepte la auditoría se produjo después que Morales acusara que seguidores del exmandatario pretendían cercar este martes el despacho presidencial en el marco de las protestas iniciadas la semana pasada en gran parte del país para denunciar un fraude electoral.

La oposición “ha decidido concentrarse y cercar la Casa Grande del Pueblo”, como llama Morales a la Casa de Gobierno, alertó el mandatario la noche del lunes ante una multitudinaria concentración de trabajadores y campesinos, que festejaron su triunfo electoral en El Alto, ciudad vecina de La Paz.

Morales, de 60 años y en el poder desde 2006, asegura que las protestas forman parte de un plan de “golpe de Estado” en su contra que, según dijo el domingo, la oposición había decidido ejecutar como máximo este martes.

Mesa, que pide la anulación de las elecciones, rechazó esas acusaciones y desafió el lunes al gobierno en una masiva concentración, especialmente de jóvenes universitarios, en un barrio acomodado de La Paz: “Aquí estoy, o voy a la cárcel o voy a la presidencia”.

“Mañana (martes) estaremos en el paro aquí (en La Paz), en Santa Cruz, en Cochabamba y en todo el país. Aquí estamos, no nos rendimos”, manifestó Mesa, de 66 años.

El líder derechista del comité cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, aliado de Mesa, llamó también a anular las elecciones. “Es lo más coherente” por el fraude, dijo.