ENFOQUE: El covid-19 sigue golpeando

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Nunca se ha ido y estará entre nosotros mucho tiempo aún; nos estamos relajando y las fiestas de fin de año podrían ser un disparador; la vacuna, para Guatemala, está lejana.

Gonzalo Marroquín Godoy

Cuando uno está en esto de las noticias por tanto tiempo –llevo más de 45 años–, aprende a leer entre líneas, a interpretar lo que se dice y conoce sobre formas y actitudes de las personas e instituciones.  Sin ser adivinos, la experiencia periodística nos permite –a veces–, anticipar lo que sucederá en determinas circunstancias.

Por ejemplo, no me tragué la excusa que dio el doctor Edwin Asturias (Coprecovid), de que se marcha porque se le terminó el permiso de la Universidad de Colorado.  Podría ser, eso sí, una mezcla de cosas, pero no me cabe duda de que, cuando se le dio el permiso a mediados de mayo, esa Universidad no creía que la pandemia cedería en seis o siete meses.  Ya para entonces se anticipaba que era algo largo y complicado. 

De buena fuente supe hace algunos meses que Asturias estuvo a punto de renunciar en cierta ocasión por desavenencias con el presidente Giammattei en el manejo de la crisis sanitaria.  Se resolvió el tema y él, con la ministra de Salud –que estaba en las mismas–, aceptaron continuar en sus puestos para evitar una crisis mayor. 

El 22 de julio tuvimos el pico más alto de contagios y fallecidos –1,807 casos y 59 muertes–. Luego el 1 de octubre se aliviaron las medidas restrictivas y se abrió la economía.  Desde entonces los números han sido parecidos, entre 750 y 600 contagios diarios, mientras el número de fallecidos varía entre 50 y 17.

Pero mientras Guatemala salía del confinamiento, en el mundo se produjo una segunda ola que persiste hasta la fecha, lo que ha obligado a muchos gobiernos, principalmente en Europa, a tomar medidas severas para evitar que los hospitales se desborden.

¿En qué andamos nosotros? Pues los números oficiales no varían demasiado, pero de nuevo se empieza a escuchar que hay gran demanda de camas y de servicios intensivos por covid en los hospitales. Por lo que escucho, de fuentes confiables, los hospitales privados también han visto una mayor demanda.

Es decir, que si no se toman las medidas preventivas necesarias a nivel personal –por que las autoridades se desentendieron bastante–, las fiestas de fin de año pueden provocar que los contagios se disparen y las muertes aumenten. Asturias habla de un relajamiento entre los jóvenes, pero la verdad es que se ve en todas las edades y diferentes segmentos sociales, tanto en la capital como en el interior.

Varios países desarrollados han principiado la vacunación.  Nuestras autoridades no han logrado siquiera los fondos necesarios para garantizar que vengan vacunas en buen número y a mejor tiempo.  Apenas se han dedicado un poco más de US$ 10 millones para eso, es decir, menos que lo que se encontró en la caleta del exministro José Luis Benito –Q122 millones–.  Si bien nos va, tendremos vacunas allá por junio, sino más tarde.

A los trabajadores de la salud, que han estado en la primera línea en los centros asistenciales, no se les ha dado siquiera un bono por el sacrificio y riesgo que han tenido. Esos son los héroes de la pandemia.

Hay muchos que no terminan de creer que el covid es algo serio y creen teorías de conspiración que circulan en redes sociales.  La verdad es que el coronavirus sigue, mata a la gente y es peligroso.  Ya llevamos cuidándonos 9 meses, bien vale que lo hagamos lo mejor posible estas fiestas de Navidad.  Celebremos el nacimiento de Jesús, y no suframos un contagio en el peor momento.


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