Centro Administrativo del Estado genera dudas y preocupaciones 

Una multimillonaria inversión privada que retornará con creces y el Estado como cliente único. Un megaproyecto que busca centralizar en un solo punto varias instituciones del Gobierno Central en vez de descentralizar, y temores de un fuerte impacto vial. Eso, entre otras cosas, representa la construcción de un complejo de edificios en la antigua Estación Central del Ferrocarril, que fue edificada entre 1884 y 1908, y que ostenta la categoría de patrimonio cultural e industrial de la nación.


En 25 años el Estado podría tener en propiedad, luego de pagar tres veces su valor multimillonario, un complejo de tres o cuatro edificios —del alto del Ministerio de Finanzas— que concentraría a unas 19 instituciones estatales y entre 10 mil y 12 mil empleados públicos.

El megaproyecto llamado Centro Administrativo del Estado (CAE), cuya ubicación serían los terrenos de la antigua Estación Central del Ferrocarril, en la 18 calle y 9.a avenida de la zona 1, contaría con parqueo para 4 mil 500 vehículos y un área comercial.

La megaobra es impulsada por la Agencia Nacional de Alianzas para el Desarrollo de Infraestructura Económica (ANADIE). El proyecto no escapa a la polémica, ya que expertos en urbanismo han expresado su preocupación debido a que se edificaría en un área considerada patrimonio cultural e industrial de la nación, porque generaría una complicación en la vialidad de la zona y las áreas aledañas; además, porque va en contra de la desconcentración del Estado. Los promotores, sin embargo, afirman que esto no es así.

El CAE, según ANADIE, mejoraría el estándar y nivel de servicio de las instalaciones públicas de una parte de la administración del Gobierno, propiciando la optimización de recursos económicos que se gastan en espacios de trabajo y para atención a la ciudadanía. Y lo más importante: permitiría optimizar los recursos económicos que el Estado invierte en alquileres en la ciudad capital, y que, según sus cálculos, asciende a Q230 millones anuales, a pesar de que los inmuebles nunca llegarán a ser de su propiedad.

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El costo estimado del CAE es de US$240 millones (unos Q1,802.4 millones según el tipo de cambio) que asumirá en su totalidad un inversionista, y quien luego cobrará, durante 25 años al Estado, unos US30 millones anuales por el uso de las instalaciones.

Al final de los cinco lustros, y cuando las instalaciones pasen a poder del Estado, este habrá pagado US$750 millones (alrededor de Q5,632.5 millones).

Y a partir de este momento, de acuerdo con los promotores del proyecto, el Estado determinará si asume la operación del CAE —mantenimiento y limpieza, por ejemplo— o por medio de una licitación delega estas tareas a la iniciativa privada.

Para garantizar la movilidad del área, los impulsores de la mega obra, que se realizaría bajo la modalidad de alianzas público privadas, proponen integrar al complejo de edificios el Metro Riel, otro proyecto propuesto por ANADIE, el cual plantea transportar personas de los extremos norte y sur de la ciudad, y cuyo costo estimado es de US$620 millones (unos Q4,656.2 millones) —US$400 millones (alrededor de Q3,004 millones) del tren urbano y US$220 millones (unos Q1,652.2 millones) de la interconexión vial—. Así como ampliar la actual estación del Transmetro y articularlo al sistema ferroviario e integrarse al sistema de ciclovías de la ciudad.

Problemas no previstos

Originalmente el proyecto se iba a realizar en el terreno que antiguamente ocupaba el Hospital Militar, ubicado entre las avenidas 2.a y 6.a y las calles 4.a y 6.a de la zona 10. La parcela tiene unas dimensiones de 47 mil 973 metros cuadrados. Sin embargo, no se pudo hacer porque tras los estudios de evaluación se determinó que complicaría las condiciones de movilidad y vialidad del sector.

Tras este revés volvieron la vista a los terrenos de la antigua Estación Central del Ferrocarril, ubicada en la zona 1, que tiene un área de 65 mil 297 metros cuadrados y que es, además, patrimonio cultural e industrial de la nación.

En el lugar hay 681 bienes culturales muebles inventariados como patrimonio cultural de la nación, y en esta categoría entran también los patios de la vieja estación ferroviaria. A la fecha esto se ha convertido en el principal obstáculo para que el proyecto avance.

La primera propuesta conceptual arquitectónica presentada a la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Nación, del Ministerio de Cultura, para pedir autorización para llevar al cabo el CAE, proponía la conservación del 35 por ciento del área y la construcción del complejo de edificios en un 50 por ciento del terreno de la antigua estación ferroviaria.

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Pero la propuesta fue rechazada y la decisión sigue vigente. El dictamen de dicha Dirección, de fecha 18 de julio de 2016, resolvió que el CAE no es factible debido a que la propuesta incluye la demolición, desmontaje y traslado del 80 por ciento de los edificios con carácter patrimonial.

No todo está perdido

A pesar de ello, la puerta para que el megaproyecto sea una realidad sigue abierta. La negativa de la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Nación no fue rotunda. Una providencia emitida por la Delegación de Asuntos Jurídicos, y citada en el dictamen, señala: La Delegación considera que legalmente no es procedente ningún tipo de obra nueva en el lugar; pero a sabiendas de la necesidad de revitalizar dicho complejo que se encuentra en abandono, se pude considerar la realización de los mismos si la propuesta cumple con las recomendaciones y lineamientos pertinentes en materia de Patrimonio Cultural que esta Dirección indique, para tal efecto se debe desclasificar los patios de la Estación Central de la ciudad de Guatemala como bien patrimonial, mediante la emisión de un Acuerdo Ministerial —situación que compete únicamente al Ministerio de Cultura y Deporte—. No así en cuanto a las edificaciones que se encuentran en el lugar, que constituyen una gran parte de la historia cultural de nuestro país, por lo que estás deberán ser restauradas, rehabilitadas y revitalizadas.

Con esta puerta entre abierta, ANADIE ha elaborado una nueva propuesta conceptual arquitectónica. Esta plantea, entre otras cosas, la conservación del 61 por ciento del área y la construcción del complejo de edificios en el 37 por ciento del terreno de la antigua Estación Central del Ferrocarril. Además, restaurar todas las estructuras que se tienen actualmente y duplicar el tamaño del Museo del Ferrocarril.

El nuevo planteamiento, sin embargo, aún no ha ingresado a la Dirección General del Patrimonio Cultural de la Nación. Ese proyecto no ha sido ingresado como tal, sino que solo se hizo una presentación; es decir, no han pedido la autorización ni la viabilidad del proyecto. Este proyecto es mucho más amigable, pero le hacen falta muchos componentes; como por ejemplo, necesitamos saber qué se va hacer con cada una de las estructuras que conforman las estructuras ferroviarias, qué es lo que se va hacer y qué planteamiento tiene ANADIE en cuanto a los bienes muebles. Hay que recordar que dentro de los patios de Fegua hay locomotoras, toda la maquinaria de tornos y demás, hay que buscarle un lugar porque no se puede quedar ahí, hay que buscarle un nuevo uso o ver qué se va hacer con todas esas piezas, afirma Eileen Juárez, directora técnica de dicha dependencia del Ministerio de Cultura.

¿Centralizar o descentralizar?

El concentrar en vez de descentralizar al Estado y el impacto vial que generaría en las áreas aledañas a la antigua Estación Central del Ferrocarril, son las principales preocupaciones de urbanistas y de la comuna capitalina.

La tendencia que hay ahora es la desconcentrar y descentralizar las instituciones estatales para evitar cuellos de botellas en los lugares donde se concentran. Parte de las soluciones que se plantean actualmente para tener una mejor movilidad es desconcentrar o descentralizar, lleva las actividades estatales a la población que vive en otros municipios del área metropolitana, señala Amanda Morán, investigadora del Centro de Estudios Urbanos y Regionales (CEUR) de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

En el mismo sentido se pronunció Carlos Sandoval, vocero de la Municipalidad de Guatemala. Este proyecto tiene una característica especial, que es centralizar a los entes de Gobierno y que en su momento se decidió descentralizarlos, porque, por ejemplo, si hay manifestaciones contra una de las instituciones que ahí estarían, paralizaría las labores de los demás. Entonces, en vez de un beneficio para la población al estar todo centralizado, puede ser complicado. Pero esas ya son decisiones que debe tomar el ente que solicite las licencias, indicó el portavoz edil.

A ello se suma el que se complicaría la movilidad en esa área y las zonas aledañas, pues estarían bastante congestionadas, subraya Morán. Mientras Sandoval, indica: Nosotros hacemos ver que esto genera un impacto vial muy fuerte. Si es viable el proyecto se va a autorizar como corresponde, pero si implica un fuerte impacto vial, pues lo que hacemos es indicar que no se aprueba hasta que no se genere un proyecto paralelo que mejore la vialidad del sector y que le permita a las personas transitar sin ningún inconveniente.

Por último, el urbanista Alfredo Trinidad considera que el hecho que los terrenos y lo que ahí se encuentra sea patrimonio cultural e industrial de la nación, es un obstáculo fuerte para el proyecto. No se puede construir ahí, es patrimonio. No, porque se tendría que conservar. Me parece que eso no lo consideraron desde un principio, dijo el experto en urbanismo.