Así es la ortografía en las redes sociales

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Las redes sociales son utilizadas por una gran mayoría de la humanidad, pero la rapidez, ansiedad o, simplemente, las corrientes de escritura en la web, distorsionan el uso correcto de la ortografía. Aunque la Real Academia Española (RAE) no ve un peligro en ello, hay recomendaciones básicas para su uso apropiado.


Las faltas de ortografía en chats y redes sociales ya no escandalizan a nadie. De hecho, cada vez hay más palabras modificadas por los propios usuarios, más preocupados porque el mensaje llegue pronto y se entienda, que por el estilo y apego a las normas gramaticales.

La falta de tildes, palabras abreviadas de manera peculiar, así como mala utilización de símbolos y puntuación, son solamente algunos de los ejemplos más comunes que pueden encontrarse en cualquier chat de las redes sociales, en donde WhatsApp, Twitter y Facebook son las favoritas.

Sobre las tildes, aunque normalmente debiera prestarse a confusión, los usuarios parecen estar acostumbrados y, según estudios realizados por una editorial en España, casi nunca representa un problema de interpretación o lectura. Al parecer, es parte de la práctica y costumbres. Por medio de una encuesta se determinó que el 74 por ciento de las personas que no reparan en el uso de tildes en las redes sociales, las utilizan correctamente en escritos formales.

Las oraciones interminables y de construcción compleja son otro de los defectos que se aprecian en las redes, específicamente por no utilizar los signos de puntuación, principalmente cuando se escribe en los móviles. No se repara —casi nunca— en la diferencia entre puntos y comas, lo que se traduce casi siempre en una mala estructura oracional. Tampoco se utilizan los signos de exclamación e interrogación en el inicio de una frase, una tendencia de la lengua inglesa trasladada al español en las redes, en parte por el tipo de teclados que se utiliza y por la rapidez.

La k, una letra de poco uso en la lengua española, se utiliza para acortar palabras con la sílaba ca: en vez de escribir casa, se pone ksa; la ñ también suele ignorarse, y en vez de cariño, se escribe krino. Estas modificaciones tan significativas suelen ser más evidentes entre jóvenes, en parte, porque tienen mayor tolerancia al cambio o la mala redacción. Muchos de estos barbarismos se convierten en tendencias dentro de redes específicas.

No temen deterioro

Autoridades de la Real Academia Española (RAE) y sus pares en América han tratado este tema y han llegado a la conclusión de que no se debe temer demasiado a este fenómeno, incluso lo comparan con lo sucedido con la introducción del telégrafo, cuando se buscaba enviar mensajes con el menor número posible de letras y palabras.

Entonces se suprimían las preposiciones y los adjetivos. Eran mensajes escuetos y eso no deterioró el idioma, expone Darío Villanueva, uno de los directores de la RAE, quien se ha dado a la tarea de analizar este fenómeno. Nuestro gran reto es la sociedad digital, porque comunicación y lengua están íntimamente ligados y debemos ponernos más al ritmo de los tiempos, concluye.¿

Recomendaciones

La buena ortografía y uso del lenguaje es parte de la cultura de las personas. Por eso vale la pena sugerir que se respeten las reglas gramaticales, porque, incluso, ayudan a transmitir una buena imagen de quien escribe.

Se debe tener presente que la costumbre puede ser un peligroso enemigo, al extremo de trasladar los errores ortográficos de la red al uso cotidiano en papeles y documentos en el trabajo —por ejemplo— y tener una repercusión negativa en el plano laboral o profesional.

Por eso es sano, sin llegar a extremos, luchar contra los errores o malas costumbres gramaticales y ortográficas. Para ello debemos seguir algunos lineamientos significativos: a) poner atención y no ceder a la rapidez; b) utilizar los correctores de texto; c) no claudicar ante la costumbre. Corregir cuanto sea posible y; d) que sea parte de tu filosofía de vida escribir correctamente siempre.


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