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El director ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Fatih Birol, vaticinó que la crisis derivada del cierre del estrecho de Ormuz transformará de forma irreversible el mercado energético mundial, impulsando el desarrollo del transporte eléctrico y la energía nuclear.
«Es demasiado pronto para determinar todas las reacciones a largo plazo, pero espero que los coches eléctricos reciban un gran impulso», declaró Birol en una rueda de prensa en Viena, durante la presentación del informe de la AIE sobre el sector energético en Austria.
Según estimaciones de la AIE, la pérdida en la oferta mundial de crudo alcanza los 14 millones de barriles diarios (mbd), cerca del 13,5 % de la media del consumo mundial previsto por la agencia para este año.
Pese al alto el fuego vigente, el experto advirtió de que el mercado ya ha sufrido daños irreversibles en esta crisis. «Veremos años de volatilidad en los mercados del petróleo y el gas. El daño ya está hecho», sentenció.
Según Birol, muchos países adoptarán «respuestas estratégicas» para reducir la dependencia de importaciones procedentes de zonas de alto riesgo geopolítico, priorizando la producción doméstica, pues la crisis ha puesto de relieve la vulnerabilidad de las cadenas de suministro.
El director de la AIE comparó la situación actual con la crisis del petróleo de 1973, que llevó a la industria a duplicar la eficiencia de los combustibles en los automóviles. De manera similar, Birol espera ahora un salto cualitativo en la eficiencia energética. Por otro lado, prevé una reconfiguración de las rutas comerciales globales.
rml (efe, reuters)