- El 1 de julio Walter Mazariegos asumirá nuevamente como rector de la USAC, si persiste el blindaje que la CC mantiene en torno al descarado fraude que se produjo el 8 de abril en Antigua Guatemala.
Redacción Crónica
El próximo 1° de julio quedará registrado en las páginas más oscuras de la historia universitaria.
Apenas una semana nos separa del momento en que Walter Mazariegos asuma formalmente un nuevo período como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC). Se consumará así el desenlace de un fraude electoral que vio toda Guatemala en 2022 y que ahora se prolonga en el tiempo; un asalto a la autonomía universitaria que fue descarado, evidente y documentado minuciosamente por la comunidad académica, pero ante el cual la justicia guatemalteca decidió vendarse los ojos de forma deliberada.
El blindaje judicial ha sido absoluto. Los tres magistrados que componen la mayoría calificda de «antidemocrática» en la Corte de Constitucionalidad (CC) han operado como un escudo de impunidad, rechazando sistemáticamente cada uno de los amparos y recursos legales interpuestos por la oposición técnica y estudiantil. Para la alta corte, el despojo del voto de los cuerpos electorales legítimos y el uso de la fuerza policial para imponer una elección a puerta cerrada en el Parque de la Industria parecieron no ser suficientes argumentos para defender la legalidad.
Los votos clave para mantener ese blindaje imposible –hasta ahora– de superar, son firmes y reiterativos: Roberto Molina Barreto, Dina Ocho y la propia representante de Mazariegos en esta CC, ,Julia Rivera, mantienen el control de las resoluciones que han tumbado todos los amparos que les han llegados.
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Mazariegos y su Papel en el Tablero de la Cooptación
La figura de Walter Mazariegos no puede entenderse de forma aislada; es una pieza vital del engranaje institucional que se resiste a morir en el país. Durante su gestión, el papel de la USAC en la vida pública de Guatemala pasó de ser el de una academia crítica y técnica a convertirse en una correa de transmisión para la impunidad.
- Elección de magistrados y comisiones: Mazariegos alineó los votos clave de la universidad en las Comisiones de Postulación, asegurando que las cortes y las instituciones de control fiscal mantuvieran perfiles afines al pacto que cooptó el Estado.
- Destrucción de la academia: Su rectoría ha estado marcada por la persecución a docentes disidentes, la asfixia presupuestaria a unidades críticas y la criminalización penal de estudiantes y profesores que protestaron en el histórico paro universitario.
A las puertas de este nuevo mandato, las esperanzas de una reforma interna o de una recuperación de la dignidad universitaria son prácticamente nulas. La otrora gloriosa e intelectual USAC parece haber sido reducida a un botín burocrático.
El Despertar que No Llega: Un Estudiantado Debilitado
Uno de los puntos más reflexivos e inquietantes de esta crisis es el estado actual del movimiento estudiantil. Si bien las fuerzas de oposición y colectivos independientes mantienen una postura digna de rechazo al fraude, la resistencia actual dista mucho del músculo político y social que el estudiantado sancarlista demostró en décadas pasadas.
Aquella juventud que en los años 70 y 80 se plantó con valentía frente a sangrientos gobiernos militares, o que en 2015 articuló marchas masivas que botaron gobiernos, hoy luce fragmentada y debilitada. La persecución judicial, el temor a la expulsión y la apatía generalizada en las aulas han pasado factura, impidiendo que la indignación se traduzca en una movilización capaz de frenar la toma de la universidad.
La Resistencia del Viejo Sistema: Una de Cuatro
La toma de la rectoría de la USAC evidencia lo difícil que está siendo limpiar las instituciones del país. De los cuatro procesos electorales clave que debían definir el rumbo del sistema institucional y de justicia este año, las fuerzas democráticas y ciudadanas apenas han podido recuperar una posición fundamental: el Ministerio Público.
Las estructuras de cooptación económica y política han demostrado una enorme resiliencia, atrincherándose en los poderes que aún controlan. El próximo lunes, con la toma de posesión de Mazariegos, el viejo sistema anotará un punto a su favor, recordándole a Guatemala que la batalla por recuperar el Estado apenas comienza y que la universidad pública, por ahora, sigue bajo el control de sus captores.