- Walter Mazariegos, hasta hoy protegido de la Corte de Constitucionalidad (CC) ha tenido una gestión marcada por malos manejos, mediocridad académica; confrontación e irrespeto a la legalidad.
Redacción Crónica
El próximo 1° de julio no se celebra una toma de posesión; se conmemora el aniversario de un secuestro institucional.
A las puertas de que se consuma la prolongación del mandato de Walter Mazariegos al frente de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), el balance de sus cuatro años de gestión arroja cifras y realidades que confirman lo que la comunidad académica temía: la tricentenaria casa de estudios —la tercera universidad fundada en América— atraviesa la peor crisis política, académica y de manipulación de sus más de 300 años de historia.
Lejos de la autonomía y el debate científico que la caracterizaron, la gestión de Mazariegos deja un panorama desolador marcado por la mediocridad, la quiebra técnica de la fiscalización y el aislamiento internacional. Este es el radiográfico de una caída libre:
Fractura Social: Polarización y Persecución Interna
El primer «gran logro» de la gestión de Mazariegos ha sido la destrucción de la convivencia universitaria. El estudiantado, el claustro de profesores y los cuerpos de profesionales hoy se encuentran profundamente fracturados. Mediante una política de «amigos y enemigos», las autoridades han premiado el servilismo y han perseguido penal y administrativamente a las voces disidentes.
Decanos legítimos han sido aislados, asociaciones estudiantiles históricas han sido disueltas de facto y el miedo a la expulsión o la criminalización judicial ha sustituido al pensamiento crítico.
Descontrol administrativo
A nivel de gestión, el desorden y la opacidad rozan niveles delictivos. La Contraloría General de Cuentas (CGC) ha presentado múltiples reparos financieros debido a la imposibilidad de auditar compras opacas, plazas fantasma y viáticos injustificados. El descontrol es de tal magnitud que la CGC ha negado formalmente el finiquito administrativo a Walter Mazariegos y a varios de sus funcionarios más cercanos en el Consejo Superior Universitario (CSU). Jurídicamente, el rector gobierna bajo la sombra de la insolvencia fiscal.
A pesar de encontrarse en el abismo de los ránquines internacionales y de arrastrar severos reparos de la Contraloría, los recursos financieros de la USAC no han parado de crecer. Pasó de administrar Q3,150 millones en 2025 a un presupuesto histórico de Q3,420 millones para este 2026. Una paradoja perversa: la universidad estatal guatemalteca nunca había tenido tanto dinero público en sus arcas, y nunca había tenido tan baja calidad educativa, transparencia y dignidad institucional.»
La falta de finiquito debiera ser razón suficiente para que no pueda reasumir el cargo el próximo 1 de junio. Fuentes de la Contraloría aseguran que han presentado en algunos casos denuncias penales ante el MP, sde las que poco o nada se sabe.
El descalabro de la calidad académica
La otrora gloriosa USAC, que competía con orgullo en los listados académicos del continente, hoy es un paria internacional. De acuerdo con los últimos datos actualizados de los ránquines globales de educación superior (como el QS World University Rankings y el Times Higher Education), la USAC ha caído a sus peores posiciones históricas. Actualmente se encuentra rezagada más allá del puesto 300 en América Latina, con puntuaciones de calidad e investigación que rozan el cero absoluto en los indicadores internacionales. La academia guatemalteca ha sido rebajada a un centro de emisión de títulos sin valor científico global.
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LA USAC EN EL ABISMO ACADÉMICO (RÁNKING LATAM)
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Posición Actual: Puesto 301-350 (QS LatAm Rankings)
Puntuación de Investigación: 4.2 / 100
Puntuación de Reputación Académica: 8.5 / 100
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Desobediencia legal y doble moral de la CC
La gestión actual se ha caracterizado por un abierto desacato a las órdenes judiciales… cuando estas no le favorecen. El CSU controlado por Mazariegos se ha negado a acatar amparos provisionales encaminados a restituir los derechos de docentes suspendidos ilegalmente. Paradójicamente, el rector ignora los mandatos de los tribunales civiles, mientras es blindado y protegido de forma sistemática por los tres magistrados de la Corte de Constitucionalidad (CC) que operan como su trinchera política para sostener el fraude.
El Secuestro de las aulas como estrategia de control
El uso continuado de plataformas digitales para impartir clases ya no responde a una emergencia sanitaria o técnica, sino a una deliberada estrategia de control político. Mantener los campus vacíos y a los estudiantes aislados detrás de una pantalla impide la libre asociación, la organización estudiantil, las asambleas y cualquier intento de protesta presencial. La virtualidad se convirtió en el candado perfecto del rector para gobernar sin oposición en las calles.
La mediocridad como embajadora del Pacto
Por mandato constitucional y legal, la USAC tiene el derecho y la obligación de enviar representantes técnicos a las instituciones más importantes del Estado. Bajo el mando de Mazariegos, estas designaciones se despojaron de cualquier criterio de idoneidad y mérito, respondiendo únicamente a intereses de protección mutua y sumisión a las directrices del pacto de cooptación:
- En la Junta Monetaria (JM): La representación de la USAC ha abandonado las propuestas de análisis macroeconómico serio, alineando sus votos con las directrices del Ejecutivo y los grandes intereses financieros corporativos del país.
- En la Corte de Constitucionalidad (CC): La elección del magistrado titular de la USAC, Julia Riveral (vinculada directamente a Mazariegos), y de su suplente, José Luis Aguirre, son el ejemplo más palpable de cómo la universidad estatal entregó sus cuotas de poder para garantizar que, de vuelta, la alta corte blindara el fraude de Mazariegos.
Consejo ilegítimo y rector atrincherado
A pocos días de consumar el fraude más descarado de la historia universitaria, Walter Mazariegos mantiene un comportamiento propio de un autócrata: permanece completamente alejado de la prensa independiente, refugiado en comunicados institucionales prefabricados y cadenas de radio internas.
Desde esa opacidad, manipula los hilos de un Consejo Superior Universitario (CSU) espurio y congelado, el cual se niega a realizar elecciones para renovar sus vocalías y representaciones estudiantiles a pesar de que existe un mandato expreso de la propia CC que le ordenaba convocar a elecciones internas. Mazariegos sabe que su sobrevivencia depende de mantener congelado el tiempo y el poder. La San Carlos, que sobrevivió a los embates de los regímenes militares más sangrientos, padece hoy su peor agonía democrática a manos de su propia burocracia.