Una iglesia de Bélgica, a punto de recuperar unas tallas robadas en 1914

Robadas en una iglesia belga en 1914, vendidas en Suecia, guardadas durante décadas en Holanda… Doce estatuillas de madera del siglo XVI deberían volver a su retablo original después de haber sido incautadas en un museo de Bélgica.

Marcel Racquet, tesorero de la asociación gestora de una iglesia de Boussu (sur), explicó a la AFP esta rocambolesca historia, confirmando las informaciones publicadas este lunes por el diario flamenco De Standaard.

El 15 de noviembre, en plena exposición «Borman e hijo» consagrada a una reputada familia de tallistas del siglo XVI, el museo de Lovaina (centro) recibió la visita de la policía.

Los agentes recibieron una denuncia de la iglesia Saint-Géry de Boussu, a un centenar de kilómetros, que busca recuperar un conjunto de 12 tallas robado en 1914 de la parte baja de su célebre retablo atribuido a Pasquier Borman.

Los dos ladrones fueron condenados en 1915, pero las piezas fueron vendidas en Suecia, antes de desaparecer en las redes del mercado del arte… hasta su reaparición en 1976 de la mano de un anticuario de Maastricht (Holanda).

«No existe un acuerdo de restitución [de obras de arte] formalmente establecido entre Bélgica y Holanda, por lo que ni la policía federal belga pudo recuperarlas allí», explicó Racquet.

Los gestores de la iglesia tuvieron que esperar a que las obras cruzaran la frontera, con motivo del préstamo temporal al museo de Lovaina por otro de Róterdam, para intentar hacerse con ellas.

«En principio, ya no pueden abandonar el suelo belga. Si esto ocurre, se considerará responsable al museo de Lovaina», agregó el tesorero.

En 2009, las figuras se encontraban en la colección privada del museo Boijmans Van Beuningen de Róterdam, lo que llevó a la iglesia de Boussu que el Consejo de Estado belga estableciera que es la propietaria oficial.

En una carta de hace 40 años, un responsable local informó al holandés que poseía las tallas que estas habían sido «retiradas del dominio público».

Pero fue simplemente «la declaración de una decisión personal», afirma el Consejo de Estado en esa decisión de 2010, que pudo consultar la AFP.

Las estatuillas, que fueron objeto de una incautación provisional hasta que finalice la exposición en enero, deberán ser restauradas antes de volver a su iglesia inicial.