Raphinha firma otro triplete y el Barça de Flick avanza con paso arrollador

  • El brasileño marcó los tres goles de la remontada ante el Sevilla y elevó a 12 su cuenta en siete jornadas.
  • El Barça ganó 1-3 en el Sánchez-Pizjuán, mantiene el pleno de triunfos y confirma que su ambición alcanza mucho más allá de la Liga.

Carlos María Salvado

El Barcelona de Hansi Flick también sabe sufrir. Después de pasearse frente a varios rivales durante el comienzo de la temporada, el equipo azulgrana encontró en el Sevilla su examen más exigente, comenzó perdiendo y soportó una primera parte incómoda. Sin embargo, terminó imponiéndose por 1-3 con un nuevo hat-trick de Raphinha, el futbolista más determinante —con amplia diferencia— en el arranque de la Liga.

El capitán brasileño apareció cuando su equipo más lo necesitaba. Marcó con la derecha, de cabeza y con la izquierda para completar un triplete perfecto, remontar el encuentro y entregar al Barça su séptima victoria en siete jornadas.

Raphinha suma 12 goles en los primeros siete partidos de Liga y encadenó su segundo hat-trick en apenas cuatro días, después de los tres tantos anotados en el 7-2 frente al Racing de Santander. Más que una racha, sus números comienzan a definir el modelo ofensivo de Flick.

El Sevilla golpeó primero

El ambiente del Ramón Sánchez-Pizjuán anticipaba una noche complicada. El Sevilla presionó con intensidad, redujo los espacios en el centro del campo y obligó al Barcelona a cometer errores poco habituales.

La recompensa para los locales llegó en el minuto 18. Félix Correia avanzó por la banda y colocó un centro preciso que Youssouf Fofana remató de cabeza para vencer a Dominik Livaković, quien debutó en la portería azulgrana debido a la lesión de Joan García.

Por primera vez en varias semanas, el Barça parecía vulnerable. El Sevilla recuperaba con rapidez y encontraba espacios detrás de la defensa adelantada, mientras los visitantes tenían dificultades para enlazar con Lamine Yamal y Raphinha.

La ventaja sevillista, sin embargo, apenas duró cuatro minutos.

Andreas Christensen encontró a Raphinha dentro del área en el 22. El brasileño controló, se desprendió de Sangante con un giro de tacón y cruzó un disparo preciso, lejos del alcance de Odysseas Vlachodimos. De una acción aislada y con muy poco espacio, el capitán fabricó el empate que necesitaba su equipo.

El Barcelona recuperó el balón, aunque no dominó completamente la situación. Sevilla siguió generando peligro y Livaković tuvo que responder ante un disparo de Robbie Ure antes del descanso. El empate reflejaba una primera mitad equilibrada, con mayor posesión catalana, pero con ocasiones locales suficientemente claras para inquietar a Flick.

Raphinha y Lamine cambiaron el partido

El Barcelona regresó del descanso con mayor velocidad y precisión. Lamine Yamal avisó dos veces durante los primeros minutos y, en el 52, recogió un balón suelto, giró y envió un centro medido al área pequeña.

Raphinha atacó el espacio con decisión, se adelantó nuevamente a Sangante y cabeceó el balón para colocar el 1-2. Fue un gol de delantero centro: lectura de la jugada, velocidad para ganar la posición y determinación para llegar antes que el defensor.

El Sevilla intentó reaccionar y obligó al Barça a conservar la concentración. La noche dejó, además, una preocupación para Flick: Christensen sufrió una lesión muscular y tuvo que ser sustituido por Gerard Martín.

La sentencia llegó en el minuto 69. Rodri rompió la primera línea defensiva con un pase hacia Lamine Yamal. El juvenil esperó el momento exacto y habilitó a Raphinha, quien corrió a espaldas de la defensa y definió con la izquierda por encima del portero.

El brasileño cerró así un hat-trick perfecto: derecha, cabeza e izquierda. También quedó confirmada la sociedad que sostiene buena parte del ataque azulgrana. Lamine dio las asistencias de los dos goles del segundo tiempo y Raphinha convirtió cada movimiento del joven extremo en una amenaza directa.

El último tramo sirvió para que el Barça controlara el balón, disminuyera el ritmo y protegiera una victoria que había resultado mucho más difícil de lo que indica el marcador.

Raphinha, el dueño del comienzo de la Liga

Raphinha ya no es solamente el extremo intenso que presiona, recorre la banda y ayuda al lateral. Flick lo ha convertido en un atacante total, capaz de jugar por fuera, aparecer por dentro, atacar como centrodelantero y llegar desde segunda línea.

Sus 12 goles en siete jornadas explican el liderato del Barcelona, pero no cuentan toda la historia. El brasileño es el capitán, marca el ritmo de la presión, ofrece soluciones cuando el juego colectivo se atasca y aparece en los momentos de mayor dificultad.

Ante el Sevilla, el Barça no produjo su actuación más brillante. Le costó superar la presión, permitió demasiadas transiciones y durante algunos minutos quedó expuesto en defensa. Fue entonces cuando Raphinha inclinó el partido con tres acciones de enorme calidad.

Esas actuaciones distinguen a los mejores futbolistas: no necesitan que el equipo funcione perfectamente para decidir.

Ocho partidos, ocho victorias

La victoria en Sevilla extendió el comienzo perfecto del equipo de Flick. El Barcelona acumula ocho triunfos en ocho partidos oficiales, siete de ellos en la Liga, y ha firmado el mejor arranque de temporada de su historia.

Con 21 puntos, el Barça quedó provisionalmente seis por encima del Real Madrid, que tiene un encuentro pendiente y deberá medirse este domingo con el Atlético. La diferencia puede reducirse, pero la presión sobre los perseguidores ya es evidente: los catalanes no han cedido un solo punto.

El dato más inquietante para sus rivales es la variedad de registros. El Barcelona puede golear cuando encuentra espacios, dominar mediante la posesión, presionar en campo contrario y, como demostró en el Sánchez-Pizjuán, remontar un encuentro en el que no controla todos los momentos.

Flick afirmó antes del partido que su equipo se encuentra “en un nivel diferente” al de hace un año. La visita a Sevilla confirmó esa evolución: al Barça le faltó fluidez durante buena parte del primer tiempo, pero mantuvo la calma, corrigió después del descanso y acabó ganando con autoridad.

Favorito en España y amenaza seria en Europa

Después de siete victorias consecutivas, el Barcelona aparece como el principal favorito para ganar la Liga. Su producción ofensiva, la conexión entre Lamine y Raphinha, la capacidad de adaptación y la confianza acumulada lo colocan por delante de sus competidores en este comienzo.

Sin embargo, el alcance del proyecto ya no debe medirse únicamente en España.

Este equipo tiene argumentos para aspirar seriamente a la Champions: posee gol, velocidad, profundidad de plantilla, presión alta y futbolistas capaces de resolver partidos cerrados. También empieza a mostrar una madurez imprescindible para Europa: sobrevivir a momentos desfavorables sin perder la estructura ni renunciar a su manera de jugar.

Quedan aspectos por corregir. La defensa adelantada todavía concede oportunidades, el Sevilla encontró espacios durante la primera parte y la lesión de Christensen puede reducir las opciones en una zona sensible. En la Champions, los errores se castigan con mayor severidad.

Pero el mensaje enviado desde Sevilla es contundente. El Barça de Flick no depende únicamente de sus goleadas. También sabe levantarse cuando recibe el primer golpe, encontrar respuestas durante el partido y confiar en el futbolista más en forma de España.

Raphinha convirtió una noche difícil en otra exhibición personal. El Barcelona salió del Sánchez-Pizjuán con su paso perfecto intacto y con una sensación cada vez más difícil de ignorar: el equipo no solo está preparado para defender su corona en la Liga; también comienza a parecer construido para ir por la “ensaladera” que Flick todavía tiene pendiente.

El Barcelona registra ocho victorias en ocho encuentros oficiales y Raphinha suma 12 goles en siete jornadas.