PROVOCATIO: Las comparaciones mágicas


No hay ni habrá nada nuevo bajo el sol. Las únicas alternativas a la farsa electoral se debaten entre el voto nulo y la abstención, con todo y las condenas morales de quienes quieren seguirse beneficiando del montaje político. Algunos amigos de izquierdas empiezan a hablar de una tercera vía: un frente antifascista que reúna de todo, con el único objetivo que no gane la extrema derecha…


José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)

Uno de los recursos de evasión favoritos de muchos conciudadanos, es la comparación con naciones y personajes políticos de otros países, sobre todo, cuando recién han sucedido situaciones que ven como esperanzadoras y fácilmente trasportables a nuestra realidad.

Pasó y sigue pasando con Nayib Bukele, el presidente salvadoreño, a quien, por cierto, mucha gente identificaba como de izquierdas por haber sido alcalde por el partido Frente Farabundo Martí para la Liberación (FMLN). El uso de ese vehículo electoral, para nada convirtió al empresario y millonario político en antisistema. Lo que sí hay que advertir, es que no representa los intereses de la oligarquía salvadoreña, la más acérrima conservadora y tradicional, sino al capital emergente de esa nación hermana. Por eso, la irrupción de alguien que despotricaba contra ese sector ultraconservador (no contra el sistema), significó algo nuevo y atractivo.

La presidencialitis es muy fuerte en América Latina, razón por la cual nadie se interesa en conocer programas políticos, doctrinas ideológicas o equipos que acompañen al ungido de turno. Esto facilita también, que puedan participar en cualquier plataforma electorera, como lo hizo el que podría denominarse como “el dictador democrático” de Centro América, si se me permite este simpático término. Luego del FMLN, intentó correr con Cambio Democrático en 2018 y después con la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA) con la que ganó el primer período presidencial en 2019. Después fundó el partido Nuevas Ideas, que es el oficial actualmente.

Al margen del perfil personal de Bukele, muchas personas quisieron transpolar la realidad salvadoreña a Guatemala y hasta surgió un comité pro partido político con el mismo nombre. A pesar de una historia general en común entre el vecino país y nosotros, hay grandes diferencias, las cuales explico con detalle en el curso de Historia Económica y Social de Guatemala y Centro América en la Escuela de Historia de la USAC.

Otro caso fue el de MORENA en México, con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la presidencia, pocos sabían que este fenómeno implicó una serie de alianzas que no se concentraban en un solo partido político, aclarando que el proyecto tardó muchos años en llegar a cuajar. Con este ejemplo, las emociones se apoderaron de un crisol de izquierdas debilitadas, que empezaron a soñar en trasladar la realidad mexicana a la guatemalteca, como si de un juego político virtual se tratara. Con la presidenta Claudia Sheinbaum pasa otro tanto, despertando incluso, la ilusión que Guatemala tenga, por primera vez, una mujer mandataria.

Por supuesto, las diferencias con México son mucho mayores que con El Salvador, sin perjuicio que los liderazgos de aquella nación son más prolíficos que en esta llanura, que solo recoge tristezas desde 1954 a la actualidad.  Por su parte, los referentes femeninos con poder se reducen a Roxana Baldetti, vicepresidenta del partido Patriota y Sandra Torres, eterna candidata perdedora pero que cuenta en su haber, con un ejercicio presidencial de facto, cuando su esposo Álvaro Colom ejerció el cargo de presidente, por lo menos en el papel.

La experiencia de MORENA sigue siendo el referente de muchos progres y de izquierdas, sin asumir que las diferencias históricas, políticas, antropológicas, sociales y económicas son distantes; empezando por el tema del mestizaje, el cual ha sido abordado de forma muy diferente por el vecino del norte.

Ahora el turno es de Brasil, ya que empiezo a leer y escuchar disparates tales como: “¡Hagamos lo mismo que Lula!” o “si los brasileños pudieron, también nosotros…” La excesiva necesidad de referentes que brinden esperanza traspolada provoca que, hasta profesionales de las ciencias sociales en general y las ciencias políticas en particular, asuman que solo se trata de copiar y pegar, ignorando las vastas diferencias entre el monstruo que es Brasil y nuestro pequeño país, cuyas élites siguen viviendo del pasado colonial, cuando éramos cabeza de ratón, como Capitanía General del Reino.

Sin duda alguna, la cercanía de las elecciones de 2027 incentiva aún más estos sueños opiáceos.  En lugar de haber asumido la responsabilidad del trabajo intenso por construir un proyecto propio, nos consolamos con esta suerte de traspolación mágica, pero peligrosa.

El espectro electorero está plagado de oportunismo y pragmatismo y, salvando lo que tenga que decir DIGNIDAD, el nuevo partido ya autorizado, que es el rencauche del Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP), ninguno de los demás ha hablado de modificaciones estructurales, pues son de derechas y prosistema.

La ventaja de mantener mi virginidad partidaria es que me permite ver y analizar las cosas con cautela y claridad. No hay ni habrá nada nuevo bajo el sol. Las únicas alternativas a la farsa electoral se debaten entre el voto nulo y la abstención, con todo y las condenas morales de quienes quieren seguirse beneficiando del montaje político.

Algunos amigos de izquierdas empiezan a hablar de una tercera vía: un frente antifascista que reúna de todo, pero con el único objetivo que no gane la extrema derecha, advirtiendo que después podríamos arrepentirnos, al darnos cuenta que salió peor el remedio que la enfermedad.

Ustedes tienen la palabra y elegirán la alternativa que mejor crean conveniente, aunque en el fondo saben perfectamente que se avecina un nuevo engaño. Eso sí, la esperanza de algo positivo se mantendrá etéreamente para 2031, 2035, 2039…

Mientras tanto, disfrutemos del inminente y ansiado fiambre y las ilusiones navideñas, que pronto llega un nuevo enero con todo su ímpetu y facturas por pagar…


LEE ADEMÁS: