- Se vio, detrás de la iniciativa, un intento de «privatización» que podría traer más corrupción y desprestigio a la FIFA, lo que afectaría al deporte del fútbol en general… más que los supuestos «beneficios».
Carlos María Salvado
La ambición de Gianni Infantino por transformar radicalmente el panorama financiero del fútbol mundial sufrió un duro revés cuando su ambicioso plan de «privatización» y financiamiento externo colapsó. La propuesta, que pretendía inyectar 25.000 millones de dólares procedentes de un consorcio de inversores privados para refundar el Mundial de Clubes y crear una Liga de Naciones Global, prometía revolucionar los ingresos de la FIFA, pero terminó generando una fuerte fractura política.
La polémica se centra en la propuesta de la FIFA para crear una filial comercial llamada FIFA Forward Enterprise (FFE), destinada a privatizar y gestionar activos comerciales del Mundial. En el fondo de inversión interesado en adquirir una participación del 20% de esta filial (Thrive Eternal / Thrive Capital) participa Joshua Kushner,, hermano de Jared Kushner y yerno de Donald Trump. Esto generó un gran revuelo en el ámbito del fútbol internacional por posibles conflictos de interés político y comercial.
A continuación, analizamos las causas clave del fracaso de esta iniciativa y las consecuencias que han debilitado la figura del presidente de la FIFA ante las confederaciones más poderosas del planeta.

Causas del fracaso del «plan financiero»
A. Falta de transparencia sobre los inversores
El proyecto contemplaba la creación de una entidad conjunta (joint venture) donde un consorcio privado —asociado en su momento a SoftBank y fondos de inversión de Oriente Medio— obtendría los derechos comerciales y de explotación de las nuevas competiciones a cambio de una suma multimillonaria garantizada. Sin embargo, Infantino no reveló la identidad exacta de los inversores al Consejo de la FIFA amparándose en acuerdos de confidencialidad, lo que desató un profundo rechazo y desconfianza entre los dirigentes internacionales.
B. Oposición frontal de la UEFA y la CONMEBOL
La UEFA, encabezada por Aleksander Čeferin, junto con los principales clubes europeos y la CONMEBOL, percibió la iniciativa como una amenaza directa a sus propias competiciones, como la Liga de Campeones (Champions League) y la Copa América. La sobrecarga del calendario internacional y el temor a perder el control sobre el negocio futbolístico en Europa impulsaron una postura de bloqueo inamovible frente al proyecto.
C. Ruptura del modelo tradicional de gobernanza
Ceder la gestión de competiciones clave del fútbol global a capitales privados chocó con la estructura institucional del deporte. Los organismos rectores y las ligas se negaron a privatizar la toma de decisiones sobre los calendarios y derechos comerciales del fútbol internacional.
2. Un presidente debilitado frente a los bloques de poder
El colapso de la negociación no solo dejó sin efecto la inyección económica proyectada, sino que también dejó expuesta la vulnerabilidad política de Gianni Infantino en varios frentes:
- Frenos a la autoridad absoluta: La resolución de esta crisis demostró que la FIFA no puede tomar decisiones unilaterales de gran calado sin el consenso de la UEFA y la CONMEBOL, confederaciones que ostentan el mayor peso económico y deportivo del planeta.
- Grietas en la diplomacia interna: Al haber impulsado el proyecto de forma personal y haber tenido que dar marcha atrás ante el Consejo de la FIFA, la imagen de estratega infalible de Infantino quedó tocada. Sus detractores vieron en esto un exceso de ambición comercial sin el debido consenso institucional.
- Resistencia futura a sus reformas: Aunque la FIFA cuenta con el respaldo numérico de numerosas federaciones pequeñas y medianas —beneficiadas por la redistribución de fondos de los torneos ampliados—, la oposición de las potencias tradicionales representa un contrapeso real que condiciona la agenda del presidente y endurece los debates de cara a futuros mandatos.
Entonces…
El fallido intento de privatización mercantil expuso los límites del poder presidencial dentro de la FIFA. Aunque Gianni Infantino conserva un peso significativo entre las asociaciones miembro gracias al reparto de recursos globales, la paralización de este megaproyecto evidenció que no puede ignorar el peso político y económico de Europa y Sudamérica, dejando un precedente de resistencia que marcará el equilibrio de fuerzas en la gobernanza del fútbol mundial.
