- La reelección del rector de la USAC por medio de fraude está provocando resoluciones judiciales que detienen el proceso electoral. Este es el segundo amparo provisional contra Mazariegos.
Redacción Crónica
La reelección de Walter Ramiro Mazariegos Biolis como rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) sufrió este martes un nuevo revés judicial. Un juzgado otorgó un segundo amparo provisional que vuelve a suspender el proceso electoral con el que el actual rector pretendía asegurar su continuidad para el período 2026-2030, consolidando lo que múltiples sectores han denunciado como una reelección fraudulenta.
La resolución se suma a otro amparo otorgado apenas horas antes, en una cadena de decisiones judiciales que golpean directamente la legalidad de la elección realizada el 8 de abril en Antigua Guatemala, donde el Cuerpo Electoral Universitario, bajo control del oficialismo, avaló la continuidad de Mazariegos. Ambos fallos coinciden en un punto central: existen dudas serias sobre la integración del cuerpo electoral, la exclusión de electores y la legitimidad del proceso.
Además de estos dos amparos con resoluciones positivas provisionales, hay otros 13 amparos planteados en contra de las resoluciones del Consejo Superior Universitario y el ente electoral de la USAC, denunciando que se negó ilegalmente la participación de cuerpos electorales que adversan a Mazariegos..
La voz de la oposición
El nuevo amparo fue promovido por sectores vinculados a la resistencia universitaria, entre ellos actores del movimiento Usac-Dire, que han denunciado desde hace meses la manipulación del proceso de elección. El juzgado consideró que existen elementos suficientes para suspender provisionalmente los efectos de la elección, incluyendo decisiones adoptadas por el Consejo Superior Universitario (CSU) que respaldaron el proceso.
La reelección de Mazariegos ha estado marcada por señalamientos reiterados de irregularidades que replican el patrón de su elección en 2022: exclusión de cuerpos electorales completos, desconocimiento de resoluciones judiciales, control del CSU y uso de la estructura institucional para asegurar el resultado. El proceso del 8 de abril, ahora suspendido en dos ocasiones, se realizó con participación limitada y en un entorno cerrado que impidió la competencia real.
Hasta antes de estos fallos, todo apuntaba a que la impunidad volvería a imponerse en la Usac. Mazariegos parecía encaminado a consolidar su control sobre la universidad pública, pese a la pérdida de legitimidad y a la creciente presión de sectores académicos, estudiantiles y profesionales que han denunciado la captura de la institución.
Qué sigue
Ambos amparos son provisionales, pero abren un escenario jurídico crítico. Los tribunales deberán resolver en definitiva si anulan el proceso o permiten que continúe. El caso podría escalar a la Corte de Constitucionalidad, donde se definirá si se restablecen condiciones de legalidad o si se valida un proceso ampliamente cuestionado.
El punto de fondo es más amplio que una reelección: está en juego el modelo de gobernanza de la Usac. Si las resoluciones se sostienen, se abre la posibilidad de recomponer el proceso electoral universitario. Si se caen, se confirmará que la estructura que llevó a Mazariegos al poder sigue intacta.
Por ahora, la reelección que parecía asegurada ha sido detenida dos veces en cuestión de horas. Pero la historia reciente de la universidad obliga a una lectura prudente: en la Usac, los fallos judiciales no siempre marcan el final de una crisis, sino apenas un nuevo capítulo en la disputa por el control de la institución.