LaRed: ¡CHÓCALES! (Crispino Picón Rojas)

LaRed: ¡CHÓCALES! (Crispino Picón Rojas)

Por afinidad, necesidad, pero también por oportunismo, se ha ido formando la alianza oficialista, a la que cuesta poco entrar, pero salir no es tan fácil. Ahora mismo hay dos buenos ejemplos: Sandra Torres y Zury Ríos están en la telaraña de la alianza, pero no saben como escaparse de Giammattei y compañía…

Crispino Picón Rojas

¡Chócales!

(Dícese cuando dos personas coinciden en algo.  Por ejemplo: las dos son fans del Real Madrid, …o de una alianza política)

Cuando se acerca el año electoral empiezan a figurar todos los que inicialmente se llaman presidenciables, que no son más que candidatos o candidatas que tan solo están a la espera de la nominación oficial de parte de los partidos que los lanzan al ruedo, que suelen ser de propiedad de ellas o ellos (para estar al día con los modismos de genero).

Aunque no se conocen las fechas, podemos decir que estamos como a un año de las elecciones generales y ya son un tanate de presidenciables que se esfuerzan para que la gente los vaya ubicando y los tenga presente para cuando la cueva de falsificadores, –es decir el Tribunal Supremo electoral (TSE)– del disparo de salida con la convocatoria a elecciones, algo que sucederá en algún momento de enero próximo.

En 2019, los guatemaltecos tuvimos que escoger –en un auténtico cartón de lotería– entre 19 candidatos, aunque muy pocos de ellos llenaban los requisitos para gobernar bien a nuestra querida, sufrida y saqueada Guatemala.

Por lo que he podido saber de mis fuentes bien informadas –colegas meseros–, al menos ocho de los 18 que no ganaron, están dispuestos a jugárselas de nuevo, tomando en cuenta que ya aprendieron que, aunque no se gane en las urnas, siempre se gana algo de platita.

Les comparto los que ya se están preparando para la contienda electoral, al mejor estilo de Rocky, porque saben qué habrá cachimbazos, juegos sucios, zancadillas, codazos y todo lo que suele haber en el mundillo de la política criolla. Pueden firmar ya que, en el nuevo cartón de lotería, estarán los nombres de Sandra Torres, Edmund Mulet, Thelma Cabrera, Roberto Arzú, Isaac Farchi, Manuel Villacorta, Amilcar Rivera y Luis Velásquez, mientras que otros dos que no participaron la última vez, pero estarán sin duda son Zury Ríos y el delfín, Manuelito Conde, convertido ahora en achichincle de su mentor, el presi, Alejandro Giammattei.

Como puede verse, ya son un montón de aspirantes al Guacamolón, a donde solo uno o una habrá de llegar.

De acuerdo con mis propias encuestas –que nunca fallan, modestia aparte–, saldrán con amplia ventaja dos viejas conocidas de estas lides presidenciales.  Aclaro que digo viejas en el sentido de su tiempo en actividades electorales, porque ahora acostumbran las mujeres que, cuando se les menciona de forma que no les gusta, se ofenden y corren ante un juez vendido para acusar a los periodistas de femicidio.

Pues bien, estas viejas en política son Sandra y Zury, parecidas en muchas cosas y dispares en otras, aunque de nuevo hago la salvedad de que no me refiero a sus cualidades o defectos como mujeres, sino lo hago estricta y exclusivamente en el plano político.

Ambas han tenido problemas con las autoridades electorales en el pasado, ambas se han visto involucradas hasta lo más profundo con la alianza oficialista, porque saben que Giammattei y compañía tienen el control de las cortes claves para los procesos electorales: TSE, CSJ y CC, aunque ellas tienen importantes fichas en cada una de esas instancias oficialistas. ¡Ah!, y ambas tienen facilidad para deshacerse de sus maridos cuando mejor les conviene.

Así que se parecen en su afinidad con el oficialismo, se parecen en que han sido candidatas presidenciales previamente, también en que han tenido impedimentos legales para participar y, sobre todo, se parecen en que se conocen todas las mañas habidas y por haber en el mundillo de la política y la corruptela, porque han estado muy cerca del poder… o lo han detentado de una u otra forma. 

Las dos han pasado momentos de incertidumbre y tienen temores de una traición de parte del oficialismo.  Según lo que me cuentan, la que la tiene más complicado es Zury, porque dispone de menor fuerza parlamentaria y en las cortes, lo que puede hacer que alguna jugada suya moleste a mero mero y le compliquen la existencia, por más que la OEA le dio un buen espaldarazo.

En todo caso, cuando se ven, ambas se somatan la mano y dicen ¡Chócale!, porque están sumidas con el oficialismo, aunque las dos quieren encontrar el momento para marcar distancias, para que la caída de popularidad de Giammattei no las arrastre a ellas.

En su caminar para buscar apoyo y platita, Zury les recuerda a los fichudos que apostar por ella es ir a lo seguro, porque Sandra ha desarrollado la nada noble capacidad de perder estrepitosamente en las segundas vueltas –la arrastraron Jimmy Morales y el propio Giammattei–.  Lo mismo dicen mis encuestas que podría suceder en 2023.

Lo triste del caso es que todos en la alianza oficialista en este momento pueden decir ¡Chócales!, pues todos son más de lo mismo.  Por eso no habrá muchas olas cuando se separen, porque de lo que se trata es que en 2024 llegue al Guacamolón alguien del mismo equipo.  Mientras no cambien las encuestas, la alianza oficialista está tranquila con Sandra y Zury o con Sury y Zandra, porque son lo mismo… aunque diferentes.