LA RED: ¡Cachados!... (Lo sucedido en una noche gris)

LA RED: ¡Cachados!… (Lo sucedido en una noche gris)

(Dícese de aquellos a los que agarran haciendo algo malo… que los encuentran ‘con las manos en la masa, o se esconden y son encontrados)

Crispino Picón Rojas

¡Híjole!  Se le puso refea la cosa al pomposo Señor Presidente, porque ahora Raymundo y medio mundo saben que él y Miguelito, recibieron de regalo de los rusos no solo una bella alfombra persa, sino también el fajo de billetes que iban dentro.

Cómo aquí se trata de credibilidad, resulta que se cree más a las fotos, testimonios y hechos que ha publicado elPeriódico, que a las confusas respuestas oficiales y a las palabras del presi Alejandro Giammattei, convertido en blanco de las redes sociales, atoradas de criticas que sobrepasan el trabajo de los netcenteros, quienes vanamente quieren defender a su amo.

Como a mí me gusta dar a conocer las interioridades de los clavos que brincan, me metí a profundidad a averiguar algo novedoso.  Casi todo está dicho, pero poco se ha comentado lo sucedido en la casa del mandatario en Vista Hermosa I, no muy lejos de donde también vivía Otto Pérez durante su mandato. Como que el lugar es muy bonito para vivir, pero trae mala suerte, porque  los dos fueron ¡cachados!

Pues lo que me enteré es que, al parecer, aquella misteriosa noche, los rusos dejaron cuidando los autos a su guía local, Alberto Alvarado Oliva, designado para el efecto por el mismísimo Giammattei, por ser uno de sus hombres de mayor confianza.  Bueno, era de su entera confianza.

Todo lo prometido en campaña sigue sin concretarse…

Ya en la residencia, fueron bien recibidos por la alegre pareja de Giammattei y Miguelito Martinez, quienes al saber lo que había dentro de aquella bella alfombra persa que les traían, se apresuraron a ofrecerles algo para el brindis: Tenemos champán Don Perignon, whisky Buchanans 18 años o abrimos una botella de vino Vega Cicilia Único.  Obviamente era motivo de gran celebración.

Un amigo de gran confianza –mesero al fin de cuentas–, me contó que mientras él pasaba los traguitos, la alfombra se fue abriendo entre brindis y carcajadas y los fajos de dólares brotaban.  Esto es solo la primera parte de lo convenido, le explicaron a los anfitriones, quienes decían emocionados: este es un gran momento para Guatemala, porque vendrá inversión y empleos. ¡Nasdrovia! –que quiere decir ¡Salud!, en ruso.

Mientras el presi conversaba con los misteriosos rusos –son famosos en todo el mundo por su agresividad en los negocios–, Miguelitose deleitaba contando aquel tanate de billetes de US$100.  Como una muestra de autoridad y decisión, Giammattei se comunicó con Rodolfo Letona, presidente de la Empornac, la Empresa Portuaria Nacional, para darle instrucciones sobre los detalles del contrato que debía suscribir con los rusos.

La misteriosa alfombra oriental, lista para cumplir su segunda función… decorativa esta.

Ese arroz ya se cocinó, les dijo el mandatario, convertido en promotor de negocios.

Uno de los colegas meseros que ha trabajado en varias ocasiones para Giammattei, desde que era candidato y luego presidente electo, asegura que el mandatario tiene especial gusto por el olor del dinero en efectivo, y recuerda que no en pocas ocasiones se recibían donativos con puros billetes de Q200, para que ocuparan menos lugar.

Así que tal como anunciaba en su campaña, Giammattei, no quiere pasar a la historia como un hijuputa más, sino como el hijueputa más… adinerado, sin que, además, nadie lo moleste, porque Jimmy Morales le hizo la campa de quitarle a la CICIG, y él se encargo de traerse a pique al incómodo Juan Francisco Sandoval.  Ahora, tiene hasta su propio seguro de vida, con la tapadera Consuelo Porras.

Según las malas lenguas, alguna parte de ese misterioso negocio en cash, irá para la jefa del MP, puesto que en el grupo de cuates, se sabe que todos los pasteles hay que repartirlos entre los asistentes a la fiesta, en este caso, los mero meros.

Lo que no sabía el presi es que le estaban tomando toda la lica a los rusos que, confiados como vinieron, no sabían que estaban ¡cachados!, en toda su dimensión, gustos y demás.

¡Ah!, se me pasaba comentarles que quién recomendó a las edecanes que acompañaron en una noche alegre a los rusos fue, por supuesto, Raúl Romero, el mismo ministro que también fue ¡cachado!, cuando encuerado, le tomaron fotos con tres edecanes semidesnudas.

La verdad que no parece mala la vida de funcionarios hoy día, pues se la pasan bomba… hasta que son ¡cachados!