ENFOQUE: Irresponsabilidad, vaivenes y mala comunicación (Covid-19)

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Gonzalo Marroquín Godoy

Atrapados por el covid-19, los guatemaltecos entramos en una etapa muy delicada de explosión de casos; fiestas a la orden del día y regulaciones van y vienen.

El brote de esta pandemia por el nuevo coronavirus covid-19 tomó al mundo desprevenido.  Cuando nadie la esperaba brotó y saltó con asombrosa velocidad de país en país.  Primero Asia, luego Europa y Estados Unidos y finalmente Latinoamérica y África. Unos países han sufrido más que otros y algunos –como Guatemala–, estamos todavía en medio de la ola, sin poder anticipar el daño que dejará en vidas y en la economía.

Según el prestigiado Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) de Estados Unidos, el número de contagios en nuestro país puede alcanzar los 1,200 por día, y para el mes de agosto podríamos superar los 50,000 casos, aunque esas cifras –que asustan–, están basadas únicamente en los datos oficiales, y expertos en la materia aseguran que hay sub registro, por manipulación y/o incapacidad.

En todo caso, lo que no cabe duda, es que estamos bien jodidos.  Peor aún, la sensación –cada vez más generalizada–, es que el Gobierno y las autoridades de salud han sido superadas y que la situación irá de mal en peor.

Además, en esta etapa delicada de la calamidad pública, se ha podido ver que en la ciudadanía hay poca conciencia sobre la magnitud del problema. La irresponsable fiesta en la tienda O3 en carretera a El Salvador el pasado viernes, merece un comentario particular.  Si bien es cierto que, aparentemente, fue organizada por un grupo de jóvenes, no solo hubo irresponsabilidad y violación a las normas presidenciales de parte de ellos, sino también de sus irresponsables padres –algunos de ellos presentes–, pues no podían ignorar que estaban en horario prohibido fuera de casa y bebiendo salvajemente. Incluso han circulado imágenes en donde el dueño de la tienda y padre de uno de los participantes, les da a beber de manera desmedida.

Según la encuesta de Prensa Libre, el 36% de los guatemaltecos no cree correr peligro con el covid-19, a pesar de que ha cobrado 399 vidas –datos oficiales al lunes–. Es un peligro real.  Tenemos ya 10,2072 casos y ocupamos el puesto 61 a nivel mundial en número de contagiados… y las cifras brincan a diario.

Me temo que en materia de comunicación el Gobierno ha fallado.  Se han lanzado algunas campañas para hablar de la prevención –mascarilla, lavarse las manos y distanciamiento social–, pero no se ha diseñado una para crear conciencia sobre cuidar nuestra vida, la de los seres queridos, de los mayores y los más vulnerables.  Se dicen cosas, pero no se ha trabajado en una campaña integral.

A eso hay que sumar la confusión e incertidumbre que se produce a causa de los cambios constantes en las disposiciones presidenciales. Hace dos semanas se quitó el encierro de fin de semana, precisamente en el momento en que principiaba a subir el número de casos.  ¿Entonces?  Ahora sale el tema de las placas y vuelta al encierro dominical, porque –de nuevo– viene lo peor.  Avances, retrocesos, y la advertencia, que viene desde mayo, sobre la perores semanas.

La comunicación gubernamental, en especial en medio de una crisis, debe ser clara, precisa, convincente y cierta.  De nada sirve que Giammattei nos diga que hay hospitales a toda madre, camas, insumos, medicinas y demás, si luego los médicos denuncian lo contrario. 

Es falso que los hospitales han colapsado, hay camas suficientes, dice un noche.  Al día siguiente, los médicos del Roosevelt cuentan que en un espacio para 100 pacientes están mal atendiendo a 150.  ¿A quién le creemos?

Aún es tiempo de replantear las cosas –Gobierno y ciudadanos–, porque de lo contrario, no será un coletazo, sino un gran pencazo que nos vamos a dar como país, porque la cosa viene en serio y es muy preocupante.  ¡A cuidarnos todos!


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