El Barça convierte Mestalla en otra fiesta y marca la ruta por goleadas… ¿Competirá el Real?

  • El equipo de Hansi Flick aplastó 0-5 al Valencia, alcanzó los 12 puntos y se consolidó como líder absoluto de LaLiga.
  • Lamine Yamal firmó un doblete; Fermín López, Raphinha y Pedri completaron una exhibición que deja una pregunta temprana: ¿podrá el Real Madrid de Mourinho seguir el ritmo de los catalanes?

Carlos María Salvado

El Barcelona no se limita a ganar: avanza por LaLiga con la autoridad de un equipo que parece haber comenzado la temporada a plena velocidad. Mestalla, uno de los estadios históricamente más incómodos para los azulgranas, terminó convertido este domingo en el escenario de otra exhibición ofensiva. El conjunto de Hansi Flick derrotó 0-5 al Valencia, sumó su cuarta victoria consecutiva y se instaló como líder absoluto, con 12 puntos y tres de ventaja sobre el Real Madrid.

Son cuatro triunfos en cuatro jornadas, tres goleadas de cinco tantos y una producción que comienza a intimidar: 17 goles marcados y solamente dos recibidos. El Barcelona venció 0-5 al Elche, 2-0 al Athletic, 5-2 al Rayo Vallecano y ahora 0-5 al Valencia. No fueron cuatro goleadas en sentido estricto, pero sí cuatro demostraciones de superioridad y tres “manitas” en apenas dos semanas.

Lamine abre la puerta

El dominio comenzó a traducirse en el marcador apenas en el minuto 6. Fermín López encontró a Lamine Yamal dentro del área y el extremo, desde un ángulo cerrado, levantó el balón con sutileza sobre Stole Dimitrievski para firmar el 0-1. Dos minutos después volvió a marcar, pero el VAR anuló la acción por un fuera de juego milimétrico.

La revisión frenó momentáneamente el vértigo azulgrana, pero no cambió el guion. Pedri y Rodri controlaron el centro del campo, Fermín apareció constantemente entre líneas y el Valencia quedó hundido cerca de su propia área, incapaz de cortar la conexión entre el mediapunta andaluz y Lamine.

El 0-2 llegó en el minuto 22. Anthony Gordon rescató una jugada y cedió el balón a Fermín, quien disparó con potencia desde unos 18 metros y venció a Dimitrievski. El joven centrocampista no solamente marcó: fue el jugador que rompió el dispositivo defensivo valencianista con su movilidad, sus desmarques y su presión. En cuatro partidos acumula cuatro goles y dos asistencias, números que le han permitido tomar ventaja sobre Dani Olmo en la lucha por la titularidad.

El descanso no detuvo la goleada

El Valencia llegó al entretiempo perdiendo 0-2 y con la sensación de que el castigo podía ser mayor. La pausa tampoco le sirvió para recomponerse. A los 50 minutos, Rodri recuperó la pelota, Lamine participó en la construcción y Fermín escapó por la banda antes de enviar un centro raso al segundo poste. Raphinha apareció sin marca para empujar el 0-3.

El brasileño, menos visible que en las jornadas anteriores, volvió a demostrar que no necesita intervenir permanentemente para decidir. Ya suma seis goles en cuatro partidos y encabeza el ataque de un Barcelona que, tras las salidas de Robert Lewandowski y Ferran Torres, comenzó la campaña sin un delantero centro clásico, pero con una sorprendente variedad de anotadores.

Flick ha encontrado los goles en la movilidad. Raphinha puede aparecer por dentro o desde una banda; Lamine desequilibra, asiste y define; Fermín irrumpe desde la segunda línea; Pedri llega desde atrás y los suplentes mantienen la intensidad. El equipo no depende de un “9” fijo porque el área es ocupada sucesivamente por varios futbolistas.

La cuarta anotación llegó en el minuto 79. Dani Olmo, recién ingresado, encontró a Pedri, quien apareció libre y colocó el balón lejos del alcance del guardameta. Cinco minutos después, Olmo volvió a romper la defensa con una acción de enorme calidad y entregó la pelota a Lamine para que el extremo cerrara su doblete y el 0-5.

El Barcelona terminó con 73.5% de posesión, 25 remates y una producción de 4.05 goles esperados. Rodri, titular por primera vez esta temporada, completó 81 de sus 83 pases, recuperó seis balones y estrelló un cabezazo en el travesaño. Fue otra evidencia de que Flick no solo posee delanteros desequilibrantes: también cuenta con un centro del campo capaz de controlar el ritmo y alimentar constantemente el ataque.

Una máquina cada vez más afinada

“Jugamos un gran partido, casi perfecto. Tuvimos el control y dominamos”, resumió Flick. El alemán destacó particularmente la energía de Fermín y la capacidad del equipo para encontrar espacios ante un Valencia que trató de cerrarse con cinco defensores.

La actuación también contiene una advertencia para los rivales. Cuando el partido estaba resuelto, Flick todavía podía enviar al campo a Dani Olmo, Karim Adeyemi, Marc Bernal y Gabriel Jesus. El brasileño debutó durante el último cuarto de hora y estuvo cerca de marcar. La competencia interna evita que el equipo reduzca la marcha aun cuando la victoria ya parece asegurada.

No obstante, el resultado también debe medirse frente a la fragilidad del Valencia. El conjunto de Carlos Corberán permanece en el fondo de la clasificación con un punto, la afición protestó contra la propiedad y el equipo nunca encontró una respuesta táctica ni emocional. El Barcelona fue brillante, pero se enfrentó a un rival en crisis. Esa diferencia obliga a contener las conclusiones definitivas después de únicamente cuatro jornadas.

¿Dará la talla el Madrid?

La comparación con el Real Madrid resulta inevitable. El equipo de José Mourinho comenzó la jornada igualado con el Barcelona, pero perdió 1-0 ante el Betis y permitió que los catalanes abrieran una diferencia de tres puntos. Mientras el Barça transmite velocidad, profundidad y mecanismos ofensivos reconocibles, el Madrid salió de La Cartuja lamentando las oportunidades desperdiciadas y la falta de eficacia.

Todavía es demasiado pronto para proclamar que LaLiga tiene dueño. Quedan 34 jornadas, llegarán lesiones, rotaciones, partidos de Champions y momentos de menor inspiración. El Madrid conserva una plantilla construida para competir por todos los títulos y dispone de figuras capaces de resolver cualquier encuentro.

Pero la primera batalla psicológica pertenece al Barcelona. Flick ya tiene una máquina reconocible: presiona, domina, crea ocasiones y reparte los goles entre distintas líneas. Mourinho, en cambio, necesita transformar la calidad individual de su plantilla en un equipo que produzca con la misma continuidad.

La pregunta no es si el Real Madrid posee talento suficiente para desafiar al Barcelona. Lo tiene. La verdadera interrogante es si podrá construir, con la rapidez necesaria, un funcionamiento colectivo capaz de seguir el ritmo de un rival que ya suma 17 goles, tres “manitas” y pleno de victorias.

El campeonato apenas comienza, pero el mensaje salió con estruendo desde Mestalla: para arrebatarle la corona a este Barcelona no bastará con ganar. Habrá que resistir a una máquina de Flick que, por ahora, parece diseñada para golear.