- El fiscal general, Gabriel García Luna continúa limpiando el cuestionado Ministerio Público. Curruchiche fue jefe de la FECI, una fiscalía que ha sido cancelada.
Redacción Crónica
En un giro radical dentro del sistema de justicia de Guatemala, el nuevo Fiscal General y jefe del Ministerio Público (MP), Gabriel Estuardo García Luna, ordenó la remoción inmediata de Rafael Curruchiche, luego de ser el fiscal jefe de la cerrada Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI). La medida, oficializada mediante el Acuerdo 771-2026, pone fin a una de las gestiones más controvertidas, señaladas y desgastantes en la historia reciente del país.
La caída de Curruchiche no llega sola. El fiscal García Luna había confirmado desde el domingo que la FECI —una unidad que acumuló un poder descomunal y sin contrapesos institucionales durante los últimos años— ha entrado formalmente en una fase de liquidación definitiva con el objetivo de erradicar las llamadas «acciones selectivas, sesgos ideológicos y favoritismos políticos».
De acusador a acusado: El frente legal que le espera al exfiscal
Fuentes jurídicas y organizaciones de la sociedad civil anticipan que los próximos días serán sumamente complejos para el ahora exfiscal. Al perder la inmunidad y el blindaje institucional que le otorgaba el puesto de confianza, Curruchiche se encamina a enfrentar una avalancha de denuncias penales e investigaciones por presunto abuso de autoridad, prevaricato y violación a los deberes de los funcionarios públicos y obstrucción a la justicia.
A lo largo de su gestión, el patrón operativo de la FECI bajo su mando fue severamente criticado por la comunidad jurídica nacional e internacional debido a dos factores estructurales:
- Casos sin sustento probatorio: Sus procesos se caracterizaron por la espectacularidad mediática, conferencias de prensa incendiarias y la reserva total de las actuaciones. Sin embargo, al llegar a las etapas cruciales, las carpetas judiciales carecían de pruebas científicas, peritajes financieros o testimonios sólidos que sostuvieran las acusaciones.
- Sanciones internacionales: Curruchiche deja el cargo cargando con el repudio global. Actualmente se encuentra sancionado por Estados Unidos (incluido en la Lista Engel), la Unión Europea, Canadá y varios países de América Latina, bajo señalamientos directos de «socavar activamente la democracia y la transición de poder en Guatemala».
- Negación a investigar casos de corrupción con seriedada: La FECI, en vez de promover inv estigaciones sobre denuncias serias de corrupción que ya existían, c erró investigaciones o presentó acusaciones débiles ante los jueces, lo que facilitó condenas absolutorias o castigos muy leves.
El caso José Rubén Zamora: emblema de la criminalización
Si existió un proceso que desnudó la estrategia de la FECI de Curruchiche ante la comunidad internacional, fue la persecución penal en contra del periodista José Rubén Zamora Marroquín, fundador del extinto matutino elPeriódico.
El caso Zamora se convirtió en el símbolo global de la criminalización de la libertad de expresión en el país. La fiscalía de Curruchiche montó un andamiaje acusatorio veloz, basado en pruebas endebles, testigos cuestionables y presiones procesales, cuyo objetivo real —según relatores internacionales— era castigar las investigaciones periodísticas sobre la corrupción estatal.
Con el cierre definitivo de la FECI y la destitución de su principal verdugo, los abogados defensores y defensores de derechos humanos prevén que las causas remanentes contra el periodista terminen de desmoronarse en los tribunales ante la falta absoluta de materia probatoria real.
La refundación del Ministerio Público
Con la liquidación de la fiscalía que en su día lideró la lucha anticorrupción y que posteriormente fue copada para la persecución política, el nuevo mando del MP busca enviar un mensaje de reestructuración radical a la ciudadanía.
Los expedientes que aún se ventilaban en esa unidad especializada serán redistribuidos y revisados minuciosamente bajo criterios estrictamente técnicos. Mientras tanto, el aparato judicial se prepara para procesar las demandas de decenas de exjueces, exfiscales, activistas y ciudadanos particulares cuyas vidas y reputaciones fueron afectadas por investigaciones que, al día de hoy, se confirman como montajes políticos sin sustento legal.
Curruchiche era uno de los fiscales más sancionados por la comunidad internacional y es parte de la Lista Engel del Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que le c alificó como ¡corrupto y antidemocrático», igual que otros países.