- Los ingleses parten con una muy ligera ventaja, pero los argentinos cuentan con Messi y con una historia que les favorece.
- El partido se juega a la 1:00 PM y capta la atención global en la previa a la final de la Copa del Mundo del domingo.
Carlos María Salvado
La Copa del Mundo vivirá este martes a la 1:00 de la tarde (hora de Guatemala) uno de los partidos con mayor carga histórica que puede ofrecer el fútbol. Argentina, vigente campeona del mundo, e Inglaterra, la selección que más ha crecido desde la llegada del alemán Thomas Tuchel, disputarán el segundo boleto para la final, donde ya espera España tras eliminar a Francia.
No será únicamente una semifinal. Será el sexto enfrentamiento entre ambas selecciones en la historia de los Mundiales y la reedición de una rivalidad marcada por partidos inolvidables: el polémico duelo de 1966, los cuartos de final de México 1986 con la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo» de Diego Maradona, el desquite inglés por penales en Francia 1998 y el triunfo de Inglaterra en la fase de grupos de Corea-Japón 2002. Pocas rivalidades reúnen tanta historia deportiva y emocional.

Argentina quiere entrar en la historia
Para la selección dirigida por Lionel Scaloni, el objetivo trasciende una clasificación a la final. Argentina persigue el bicampeonato mundial, una hazaña que solo han conseguido Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962). Después de conquistar Catar 2022, la Albiceleste tiene la oportunidad de convertirse en la primera selección en más de seis décadas que retiene la Copa del Mundo.
El gran referente continúa siendo Lionel Messi. A sus 39 años disputa, probablemente, su último Mundial y llega como máximo goleador del torneo con ocho anotaciones, igualado únicamente por Kylian Mbappé, ya eliminado. Además de los goles, Messi ha vuelto a convertirse en el cerebro ofensivo de Argentina, acumulando asistencias, pases decisivos y una influencia permanente sobre el juego del equipo.

Pero Argentina ya no depende exclusivamente de su capitán. Julián Álvarez aporta movilidad constante en ataque; Enzo Fernández, Rodrigo De Paul y Alexis Mac Allister dominan el mediocampo; mientras Cristian Romero y Lisandro Martínez forman una de las defensas más sólidas del campeonato. Esa estructura colectiva explica por qué los campeones han sabido resolver partidos complejos incluso cuando Messi ha sido bien controlado.
Inglaterra busca romper 60 años de espera
Del otro lado aparece una Inglaterra que intenta terminar con una de las mayores frustraciones del fútbol mundial.
Los ingleses no disputan una final de la Copa del Mundo desde 1966, cuando conquistaron su único título precisamente en Wembley. Han estado cerca en varias ocasiones, pero las semifinales se habían convertido en una barrera psicológica que ahora pretenden superar bajo la dirección de Thomas Tuchel.
El conjunto inglés combina experiencia y juventud. Harry Kane continúa siendo el referente ofensivo y uno de los mejores definidores del torneo, mientras Jude Bellingham se ha consolidado como el futbolista que marca el ritmo del equipo desde la segunda línea. A ellos se suman Bukayo Saka, Phil Foden, Declan Rice y una defensa encabezada por John Stones y Marc Guéhi, que ha concedido muy pocas oportunidades durante el campeonato.

Aunque Inglaterra no siempre ha deslumbrado con su juego, ha demostrado una enorme fortaleza competitiva. Eliminó a México y posteriormente dejó fuera a la sorprendente Noruega para instalarse entre los cuatro mejores del mundo.
Un duelo de estilos… y de generaciones
El partido también enfrenta dos maneras distintas de entender el fútbol.
Argentina basa gran parte de su éxito en la experiencia, el control emocional y la capacidad de Messi para decidir los momentos importantes. Inglaterra apuesta por un ritmo más intenso, presión alta y la potencia física de un plantel con gran profundidad.
Uno de los grandes atractivos será observar el duelo simbólico entre Lionel Messi y Jude Bellingham. El argentino representa la última gran función de una leyenda irrepetible; el inglés, con apenas 23 años, encarna el presente y el futuro del fútbol europeo. También habrá un atractivo enfrentamiento entre los goleadores Messi y Harry Kane, dos delanteros acostumbrados a responder en los escenarios más exigentes.
¿Quién parte como favorito?
Las casas de análisis y los modelos estadísticos muestran una semifinal extremadamente equilibrada. Argentina llega con el peso del campeón vigente, el liderazgo de Messi y una base de jugadores que ya sabe cómo ganar este tipo de partidos. Inglaterra, por su parte, parece disponer del plantel más profundo del torneo y de una generación que atraviesa su mejor momento competitivo.
La experiencia mundialista inclina ligeramente la balanza hacia la Albiceleste. Scaloni ha construido un equipo que rara vez pierde el control de los encuentros decisivos y que ha convertido la fortaleza mental en una de sus principales armas. Inglaterra, sin embargo, posee el talento suficiente para romper esa tendencia y regresar a una final después de seis décadas.
Lo único seguro es que esta noche el Mundial definirá a su segundo finalista. España ya espera. El vencedor de este duelo luchará el domingo por la Copa del Mundo; el derrotado deberá conformarse con disputar el partido por el tercer lugar frente a Francia.