El transfuguismo. Al centrar todo en las personas, las organizaciones (partidos) pasan a tercer plano o simplemente se ignoran. Es por ello que, cuando alguien denuncia que tal o cual aspirante ya pasó por 8 o 9 partidos, nadie se escandaliza; se vota por el individuo y nada más importa.
José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)
A finales del mes pasado escribí: La gran paradoja electoral – eP Investiga en la que abordé la gran contradicción que exhiben los guatemaltecos, pues más de las dos terceras partes no creen en los procesos electorales, pero los resultados cada 4 años, arrojan un porcentaje similar de votantes.
La gran paradoja no se queda ahí. Resulta que contamos (supuestamente) con un sistema de partidos políticos, pero nadie habla de ellos, a no ser por casos específicos de corrupción. Las personas comentan sobre posibles candidatos, pero nunca sobre los partidos existentes, mucho menos, de la relación partido/candidato.
Uno podría pensar que ya se entendió que solo se cuenta con plataformas electoreras y que todas las variantes de la oferta, pertenecen al mismo proyecto conservador, con matices tales, para parecer diferentes. Pero resulta que no es toma de conciencia sobre el tema, es simplemente, que la mente del guatemalteco/a en general, no los procesa. Le importa la persona, si le cae bien o mal, si lo considera corrupto o no tan corrupto (porque honestos no hay) si lo percibe como cara nueva o de la vieja política, si tiene fama de buena persona o no, si él o ella, así como su círculo cercano, tiene algún conocimiento de dicha persona. En esta dinámica, el físico también importa, sobre todo en una sociedad tan racista como la nuestra; pesa si es canchito, morenito o francamente “natural” (dirían los discriminadores), si se viste “elegante” o como “muco”. Por supuesto, entran otros factores, aunque en menor medida: rango etario, apellidos, orientación sexual y “si se le ve carácter”. Lo de exigir sustento ideológico, planes de gobierno y equipos de trabajo honestos y capaces, ya es una exquisitez que no interesa en absoluto en esta parte del trópico.
¿Cuál es la principal y lógica consecuencia de lo anterior? El transfuguismo. Al centrar todo en las personas, las organizaciones (partidos) pasan a tercer plano o simplemente se ignoran. Es por ello que, cuando alguien denuncia que tal o cual aspirante ya pasó por 8 o 9 partidos, nadie se escandaliza; se vota por el individuo y nada más importa.
Mostremos un escaparate municipal de ejemplo:
- Guadalupe Alberto Reyes: Ha gobernado Palencia por 20 años, llegando con UNE, y pasando por LÍDER y VAMOS.
- Francisco Mejía: 16 años consecutivos en el Jícaro, municipio del departamento de Guatemala. Ex presidente de la Asociación Nacional de Municipalidades y operador de Giammattei, así como de la candidatura de Manuel Conde con VAMOS. Estuvo antes en el FRG, LÍDER y Prosperidad Ciudadana.
- Jorge Arturo Reyes Ceballos: Alcalde de Cuyotenango, ha gobernado por 26 años consecutivos con plataformas distintas: Frente Republicano Guatemalteco (FRG), Partido de Avanzada Nacional (PAN) Partido Patriota (PP), Movimiento Reformador (MR) Unión del Centro Nacional (UCN) y Unidad Nacional de la Esperanza (UNE).
- César Augusto Rodas Sonoro: Ha gobernado Sanarate por 24 años. La única vez que no fue reelecto, fue nombrado gobernador del departamento de El Progreso. Ha militado en el Partido Libertador Progresista (PLP) Gran Alianza Nacional (GANA) FRG, UNE, PP, FCN-NACIÓN y VAMOS. Por cierto, más famoso por su beso a Miguelito que por sus ejecutorias ediles.
- Arnoldo Medrano y su clan familiar: Más de 30 años en el gobierno municipal de Chinautla, departamento de Guatemala. El Patriarca Arnoldo estuvo 5 gobiernos municipales consecutivos y luego, dejó a su sobrina Brenda Del Cid Medrano, quien ya lleva 3 períodos consecutivos. El clan Medrano lidera el transfuguismo al haber usado variedad de plataformas: PAN, FRG, GANA, PP, LÍDER, TODOS, UNE y VAMOS.
No está demás indicar que Ernest Steve Bran Montenegro, con tres períodos consecutivos en la municipalidad de Mixco, ya anunció que dejará a su hermana Nancy Evangelina de candidata a alcaldesa. En el Congreso, la situación es igual o peor. Los partidos no importan, el personaje escogido, sí.
El caso de “Neto”, es de manual tropical, puesto que por más histriónico, patán, vulgar y locuaz que parezca, hay toda una estrategia de comunicación y marketing detrás de él. Es un producto que requirió años para posicionarse en el imaginario social guatemalteco, más allá de lo municipal. Interesante comprobar cómo las élites que lo despreciaban, ahora lo voltean a ver, pues los candidatos orgánicos del empresariado, son sumamente malos y con el carisma de una ostra.
Para quienes crean que todo lo anterior se resuelve con una nueva Ley Electoral y de Partidos Políticos, están equivocados. Los aspectos culturales son más sólidos y sostenibles, no siendo susceptibles de cambiar con una Ley o su modificación.
Quienes criticamos la oferta electorera, debemos entender que tenemos candidatos así, porque hay una base de electores así.
José Alfredo Calderón E.
Historiador y analista político