La CC, el muro que defiende el fraude en la USAC a favor de Mazariegos

  • El 8 de abril Guatemala tuvo a la vista un descarado fraude para la reelección como rector de la USAC de Walter Mazariegos. Pocas veces una ilegalidad ha quedado tan expuesta como en esa ocasión.
  • Sin embargo, la Corte de Constitucionalidad (CC), controlada por fuerzas oscurantistas –tres magistrados–, ha tenido que botar la máscara de la justicia para salir en defensa de Mazariegos.
  • La magistrada Julia Rivera conoce de los amparos contra el fraude y vota a pesr del evidente conflicto de intereses: ¿Ya no cuenta la ética?

Por Redacción Crónica

El tinglado de impunidad que ha secuestrado las instituciones clave de Guatemala enfrenta una de sus horas más críticas.

Lo que en abril se vio como un burdo y evidente fraude a favor de Walter Mazariegos para ser reelegido al frente de la Universidad de San Carlos (USAC), hoy se tambalea con fuerza en el terreno legal. Los fallos contundentes emitidos al cierre de mayo por los Juzgados Décimo Primero y Décimo Quinto de Primera Instancia Civil otorgaron amparos provisionales que congelaron de forma absoluta todo el proceso electoral debido a flagrantes ilegalidades.

Sin embargo, la última palabra no está en los juzgados de primera instancia; la verdadera batalla se traslada ahora al tablero de la Corte de Constitucionalidad (CC), el tribunal que históricamente ha operado como el salvavidas político de las fuerzas del oscurantismo judicial. Los resultados empieza a mostrar el verdadero rostro de la máxima corte del país.

La CC en su laberinto: Resoluciones políticas, no jurídicas

Como bien anticipamos en Crónica, las resoluciones que emita la CC en torno al rosario de amparos que amenazan con traerse abajo el fraude de Mazariegos no responderán únicamente a un carácter técnico o legal. Como señala Javier Monterroso, doctor en derecho constitucional y exsecretario privado del Ministerio Público, “cualquier análisis que se haga del proceso, un análisis serio (…) todos se dan cuenta que el proceso de elección fue totalmente anómalo”. En consecuencia, advierte Monterroso, los fallos de la máxima corte “dependen de los intereses que tengan las personas que están alrededor de la Corte”.

El control de la CC se disputa en un pleno profundamente dividido, donde las fuerzas de la transparencia (representadas en tendencias de voto como las de Anabella Morffín y Astrid Lemus) chocan contra un bloque alineado con la preservación del statu quo. Los magistrados Roberto Molina Barreto, Dina Ochoa y Julia Rivera —esta última nombrada directamente por la USAC bajo la influencia del oficialismo universitario— operan como la muralla defensiva del sistema. Estos tres magistrados fueron designados bajo la premisa tácita de garantizar la continuidad de un modelo general donde los actores cuestionados gozan de blindaje absoluto.


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El cinismo ético: Juez, parte y el «voto cautivo» de Julia Rivera

El punto más alarmante de esta crisis institucional radica en la total pérdida de las formas y la decencia profesional dentro del alto tribunal. Destaca con especial gravedad la participación activa de la magistrada Julia Rivera en las votaciones sobre los recursos presentados contra Mazariegos, el mismo rector que operó políticamente para colocarla en la CC.

Nos encontramos ante un flagrante escenario de ser «juez y parte». Monterroso denuncia con contundencia este extremo: “Hemos llegado al caso, en esta CC, que la magistrada Julia Rivera está fallando en casos donde ella es directamente afectada”. Aunque el artículo 170 de la Ley de Amparo y Exhibición Personal otorga a los magistrados la facultad, mas no la obligación legal, de inhibirse, la separación del cargo ante un conflicto de intereses tan grosero es un imperativo moral.

“Aunque no hay una obligación, la ética profesional implica que tienen que inhibirse de conocer esos casos. A ese nivel estamos llegando en la CC”, enfatiza el constitucionalista. Como también lo han apuntado otros analistas, ni Rivera ni el magistrado suplente Pumay darán un paso al costado por una razón puramente aritmética: saben que su ausencia podría abrir la puerta a un suplente que sume el tercer voto necesario para sepultar legalmente a Mazariegos. El mensaje que envían al país es de un cinismo absoluto: “Sí, soy juez y parte, ¿y qué?”.

¿Por qué la USAC es la joya de la corona?

Para comprender la ferocidad con la que el pacto de impunidad defiende a Walter Mazariegos, hay que mirar más allá de las aulas universitarias. La USAC no es solo la casa de estudios superiores más importante del país; es una de las corporaciones con mayor peso político e institucional en la arquitectura del Estado guatemalteco.

Factores de Influencia de la USAC en el EstadoImpacto en la Vida Nacional
Comisiones de PostulaciónClave para elegir Magistrados de CSJ, Salas de Apelaciones, Fiscal General y Contraloría General de Cuentas.
Representación DirectaElige magistrados ante la CC, Junta Monetaria y el Directorio del lGSS y decenas de instituciones del Estado en las que la USAC tiene un puesto.
Manejo PresupuestarioCuenta con una asignación constitucional millonaria que alimenta redes de clientelismo.

Quien controla la rectoría de la USAC, controla una cuota decisiva en la designación de las cortes de justicia y del jefe del Ministerio Público (MP). Es por ello que mantener a un aliado sumiso en la rectoría es vital para las fuerzas que se resisten a la depuración del sistema de justicia.

El desprecio del sistema por la legalidad también tiene su reflejo en el comportamiento del Ministerio Público administrado por Consuelo Porras durante ocho años, el cual actuó como el brazo ejecutor del mazarieguismo. Las denuncias de fraude presentadas desde 2022 fueron convenientemente engavetadas o desestimadas. En su lugar, el MP desató una feroz persecución criminal contra estudiantes, docentes y decanos de oposición que protestaron legítimamente contra la imposición en la universidad. Muchos de ellos aún enfrentan procesos penales abiertos en los tribunales.

Ante la reestructuración y los cambios de mandos actuales en el ente investigador, la ciudadanía y los analistas demandan un giro de 180 grados. En palabras de Monterroso: “Esperaríamos que, en el corto plazo, el MP tuviera resultados de las investigaciones (…) El MP de Consuelo Porras no solo no persiguió a Walter Mazariegos, sino que persiguió a los opositores de Walter Mazariegos; eso es algo en lo que quisiéramos que se diferenciara el actual Fiscal General”.

Los reflectores sobre la infamia

Por primera vez en cuatro años, el fraude de la USAC ha encontrado un freno real en los tribunales civiles de primera instancia. La estrategia del desgaste y la imposición a puerta cerrada en salones amurallados ya no es suficiente. Ahora, la pelota está en la cancha de una Corte de Constitucionalidad cuyos magistrados deberán decidir si asumen el costo histórico y el desgaste público de blindar una gestión universitaria cuya legitimidad nació muerta, o si deciden, por una vez, apegarse al derecho y rescatar lo que queda de dignidad en la justicia guatemalteca. Los ojos del país están puestos sobre ellos.

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