PROVOCATIO: Izquierdas a la carta (2ª. parte y final)


Puede que los operadores politiqueros de las élites y el narco, no ejerzan una ideología consciente y evidente (aunque adoptan las de sus amos), pues su interés máximo es hacer dinero y tener poder. Sin embargo, la mano que mece la cuna, vaya si no cuenta con bases ideológicas para hacer sostenible su dominación. Por lo mismo, ellos permanecen, mientras los palurdos que vemos haciendo politiquería, cambian cual fusibles, constante e intercambiablemente.


Jose Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)

En la primera parte hablamos sobre la necesidad que tiene el sistema para vendernos supuestas opciones de izquierdas con el objetivo que se genere un ambiente en donde existe un balance político-ideológico, en la oferta electorera.

Otro ardid del statu quo, es llamar izquierdas a expresiones moderadas que pretenden “humanizar” al capitalismo, como si tal cosa fuera posible. Las apuestas verdaderas que persiguen un cambio estructural, plantean superar el capitalismo, buscando modelos alternativos no necesariamente comunistas (strictu sensu). Veamos los casos de China y Vietnam, por ejemplo.

La defensa a ultranza de la propiedad privada, muchas veces de origen espurio, es otro elemento que enfrenta a las derechas con las izquierdas. Mientras los primeros privilegian lo individual o lo corporativo, los segundos hablan de propiedad colectiva y de beneficios orientados al bien común, como “simpáticamente” reza nuestra Constitución. De hecho, hay una clara distinción entre lo que significa propiedad privada y propiedad personal. Reconocer esta diferencia evita que se digan barbaridades como que el socialismo pretende robarle su licuadora, refrigeradora, la televisión, y demás absurdeces.

Las derechas creen que la solidaridad y el internacionalismo, banderas de las izquierdas, son discurso barato y basado en la Agenda Woke, los objetivos de desarrollo 2030 y los fines aviesos de un plan macabro de los “comunistas”, avalado por el monstruo que ven en la ONU. También dicen que los derechos humanos deben ser individuales y no colectivos; así mismo, deben ser despojados de ideología, porque ahora se han convertido en “izquierdos humanos”. La cooperación entre los pueblos tampoco debe contar, dicen, pues cada quien labra su futuro y éxito.

Algo que debe puntualizarse –de nuevo– es que, así como hay diversas expresiones de derechas, también las hay en las izquierdas; por lo que no debemos meter en un mismo cajón a todos, cual maniqueísmo básico de buenos contra malos. Hoy en día está de moda un izquierdismo cultural, basado más en cuestiones de identidad, decolonialidad, género y críticas no estructurales al poder establecido.  Es decir, modificar todo, pero sin tocar la esencia de los mecanismos de acumulación y expoliación y, mucho menos, la estructura que les da vida.

No tener claridad sobre los conceptos anteriores, lleva a yerros mayúsculos como decir que, en los Estados Unidos, el partido Demócrata es de izquierda y el Republicano de derecha; o que la socialdemocracia europea (PSOE incluido) es el equivalente a la izquierda en América Latina. Tildar de socialistas o izquierdistas a los gobiernos escandinavos, por su “capitalismo humanizado”, es descabellado también.

En resumen, ser de izquierdas suele significar la creencia que una sociedad puede y debe ser reorganizada deliberadamente para lograr mayor igualdad real, reconociendo a grupos históricamente marginados, confiando en gran medida en la acción colectiva y el poder político (Estado) como herramienta principal.

Debe reconocerse que la mayoría de conquistas sociales son producto de las luchas de las izquierdas organizadas. Ahora bien, gobiernos calificados como marxistas o revolucionarios tienen luces y sombras, por lo que mis líneas no pretenden hacer una defensa oficiosa sino una descripción académica básica de sus postulados. Por mi parte, siempre he criticado el excesivo verticalismo, autoritarismo y los excesos del socialismo real, para citar tan solo un ejemplo.

Finalmente, debe entenderse que el comunismo como tal, es por definición marxista, un estadio superior que NADIE en el mundo ha alcanzado; en consecuencia, tampoco puede llamarse países comunistas a Corea del Norte o Cuba, por más que en el papel se autodefinan como tales. Lo que se ha conocido es un estadio transitorio, al cual muchos académicos distinguen como “socialismo real” y que, lamentablemente, derivó en dictaduras burocráticas con muchas falencias y corrupción.

La intención de mi artículo, es demostrar que no existen partidos de izquierdas en Guatemala. Basta revisar las actuaciones y, sobre todo, las votaciones de los que se autodenominan de izquierdas, para comprobar lo que afirmo. De esta cuenta, cuando le intenten vender expresiones socialdemócratas o socialcristianas (conservadoras o liberales) como socialismo democrático, o peor aún, expresiones pragmáticas netamente oportunistas y corruptas, espero que estas líneas puedan servir para tener cierta luz sobre el panorama y no caer fácilmente en el engaño.

Puede que los operadores politiqueros de las élites y el narco, no ejerzan una ideología consciente y evidente (aunque adoptan las de sus amos), pues su interés máximo es hacer dinero y tener poder. Sin embargo, la mano que mece la cuna, vaya si no cuenta con bases ideológicas para hacer sostenible su dominación. Por lo mismo, ellos permanecen inamovibles, mientras los palurdos que vemos haciendo politiquería, cambian cual fusibles, constante e intercambiablemente.

Si usted simpatiza con el conservadurismo de derechas, está hecho. La oferta da para todos los sabores y gustos.


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