El búnker de la impunidad: La CC blinda el fraude de Walter Mazariegos en la USAC

  • Magistrada nombrada por las fuerzas del rector Maazariegos en el CSU, fue la ponente del fallo que puede sepultar las esperanzas de rescatar la autonomía universitaria.
  • La sombra del pacto político-judicial que impuso al rector en 2022 se extiende y repite en la más alta corte del país.

Redacción Crónica

La Corte de Constitucionalidad (CC) ha vuelto a dar un golpe definitivo a la golpeada institucionalidad de Guatemala. En una resolución que consolida el control de las redes políticas que pretenden mantener influencia institucional en el país, el máximo tribunal rechazó acciones legales que buscaban impugnar el fraudulento proceso electoral de del 8 de abril, garantizando, al menos temporalmente, la permanencia de Walter Mazariegos al frente de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC).

El fallo no solo es alarmante por su fondo, sino por la red de conflictos de interés que lo rodea: la magistrada Julia Rivera, nombrada por el Consejo Superior Universitario (CSU), afín a Mazariegos, fue la ponente de la resolución, según ha trascendido en fuentes cercanas a la propia CC.

Una muestra de cómo el juez y la parte se confunden en las altas esferas de la justicia guatemalteca.


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La USAC: El pilar de las fuerzas oscurantistas

Para comprender la magnitud de esta resolución, es imperativo recordar el rol político de la Universidad de San Carlos. Como la única universidad estatal del país, la USAC no es una simple casa de estudios; es un pilar fundamental en la vida institucional, política y social de Guatemala.

Históricamente, la USAC ha ostentado un enorme poder político delegando representantes con voz y voto en instancias clave para el Estado:

  • La Junta Monetaria.
  • Las Comisiones de Postulación para elegir magistrados de la CSJ, Salas de Apelaciones, Fiscal General y Contralor General de la Nación.
  • La propia Corte de Constitucionalidad.
  • En decenas de instituciones del Estado en donde la USAC nombra representante.

Precisamente por este enorme peso en la toma de decisiones del país, las denominadas «fuerzas oscurantistas» —una amalgama de redes de corrupción, operadores políticos y sectores interesados en la impunidad— fijaron sus ojos en ella. Capturar la USAC significaba controlar una pieza clave del ajedrez judicial e institucional de Guatemala.

2022: El origen de una gestión ilegítima

El actual secuestro institucional de la universidad comenzó a fraguarse en mayo de 2022. Aquella elección para la rectoría quedó marcada en la historia como uno de los fraudes más descarados de la era democrática reciente.

Mediante el uso de la fuerza policial, la exclusión arbitraria de cuerpos electorales de oposición y el veto a los electores legítimamente ganados por planillas independientes (como las de Jordán Rodas y Carlos Valladares), el sistema logró imponer a Walter Mazariegos —entonces decano de la Facultad de Humanidades— en una sesión exprés celebrada a puerta cerrada en el Parque de la Industria.

Desde el primer día, la resistencia universitaria (estudiantes, docentes y profesionales) denunció la flagrante ilegalidad del proceso. Sin embargo, la respuesta del régimen fue la criminalización, la persecución penal de los líderes estudiantiles y el asfixiamiento de la disidencia interna.

El blindaje de la CC y el conflicto de interés

A cuatro años de aquel quiebre democrático interno, el fraude volvió a repetirse, más descaradamente, el 8 de abril en Antigua Guatemala. La CC está cerrando el círculo de la impunidad, aunque aún hay varios amparos en camino de la máxima corte. El amparo en única instancia que pretendía traer abajo los acuerdos del CSU que dieron vida al fraude fue denegado.

Con esta decisión, las fuerzas oscurantistas aseguran el control sancarlista de cara a los futuros procesos de postulación. La USAC, que alguna vez fue el faro del pensamiento crítico y la defensa de la democracia en Guatemala, sigue bajo el control de una gestión nacida del fraude y blindada por la impunidad jurídica.

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