- El tercer día de trabajo para la elección y elaboración de la lista de los 6 candidatos a fiscal general entra en fase decisiva. El viernes vence plazo para terminar lista y entregarla luego al presidente Bernardo Arévalo.
- Con la independencia de la justicia en juego, la postuladora enfrenta presiones en la recta final de su trabajo, rodeada de amenazas, presiones y dudas.
Redacción de Crónica
La Comisión de Postulación para fiscal general entra este miércoles en su tercer día de evaluaciones, en una fase decisiva para definir a los seis candidatos que integrarán la nómina final que será entregada al presidente Bernardo Arévalo, quien deberá designar al nuevo jefe del Ministerio Público para el período 2026-2030, en sustitución de María Consuelo Porras Argueta.
Hasta el cierre de la segunda jornada ayer, los comisionados habían evaluado 26 de los 48 expedientes, con un resultado aún limitado: cinco aspirantes han logrado superar la línea de corte de 75 puntos, el mínimo establecido para ser elegible. Se trata de Brenda Dery Muñoz Sánchez de Molina (90.86 puntos), Gabriel Estuardo García Luna (86.21), Néctor Guilebaldo de León Ramírez (79.69), José Manuel Quinto Martínez (79) y Henry Elías Wilson, quien también rebasó el umbral.

La jornada de hoy es clave, ya que restan 22 aspirantes por evaluar, entre ellos la actual fiscal general, Consuelo Porras, quien busca un nuevo período al frente del MP, aunque es algo irreal en la práctica, pues el presidente Bernardo Arévalo ha declarado que es la persona «menos apta» para el cargo, por considerarla sin los requisitos de idoneidad y honorabilidad necesarios.
Una elección marcada por tensiones y disputas internas
El proceso no ha sido fluido. Por el contrario, ha estado marcado por discusiones ásperas, desacuerdos técnicos y tensiones internas que han ralentizado el avance de la Comisión.
Desde el primer día, los comisionados se han entrampado en debates sobre la interpretación de la tabla de gradación, particularmente en torno a si el ejercicio de la judicatura debía considerarse experiencia profesional válida para aspirar al cargo. Esa discusión evidenció divisiones profundas dentro de la Postuladora y anticipó un proceso complicado.
En la segunda jornada, las tensiones continuaron, con intentos de revisar calificaciones ya otorgadas y diferencias en la forma de evaluar los expedientes, lo que refuerza la percepción de una elección tortuosa y políticamente cargada.
Denuncias de intimidación elevan la presión externa
A este ambiente interno se sumaron presiones externas. La presidenta del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG) y secretaria de la Comisión de Postulación, Patricia Gámez, denunció actos de intimidación y coacción contra la Postuladora.
Las acciones fueron atribuidas a la Fundación contra el Terrorismo, dirigida por Ricardo Méndez Ruiz, lo que, según Gámez, representa un intento de influir en el trabajo de los comisionados en la fase más delicada del proceso.
Estas denuncias elevan el nivel de tensión y confirman que la elección del próximo fiscal general no solo se libra dentro de la sala de evaluaciones, sino también en el ámbito político y mediático.
La última batalla de tres renovaciones clave del Estado
El proceso de elección del fiscal general no ocurre en aislamiento. Forma parte de un ciclo de renovación institucional que ha marcado el año político en Guatemala.
Primero fue la elección de los magistrados del Tribunal Supremo Electoral (TSE), que ya asumieron funciones para el período 2026-2032. Luego, la toma de posesión de la nueva Corte de Constitucionalidad (CC) para el período 2026-2031, presidida en su inicio por Gladys Annabella Morffin Mansilla.
Ahora, la elección del fiscal general se convierte en la tercera y última gran batalla, y probablemente la más determinante, porque de ella depende el rumbo del Ministerio Público, una de las instituciones más influyentes en el equilibrio político y judicial del país.
Una decisión que define la independencia de la justicia
La importancia del proceso radica en que el próximo fiscal general no solo dirigirá la política criminal del Estado, sino que tendrá en sus manos la conducción de una institución que ha sido centro de controversias durante la gestión de Consuelo Porras, marcada por cuestionamientos nacionales e internacionales.
Por ello, la Comisión de Postulación no está eligiendo únicamente una lista de nombres. Está configurando el margen de decisión del presidente Bernardo Arévalo, quien deberá optar entre perfiles que pueden significar una recomposición institucional o la continuidad de dinámicas cuestionadas dentro del MP.
El factor decisivo: la línea de corte
Un elemento técnico puede volverse determinante en las próximas horas: la línea de corte de 75 puntos. Si la Comisión no logra reunir suficientes aspirantes que superen ese umbral, no se descarta la posibilidad de revisar o reducir la nota mínima, lo que podría alterar significativamente el perfil de la nómina final.
En ese contexto, el tercer día de evaluaciones no solo definirá quiénes avanzan, sino también bajo qué criterios se construye la lista final.
El pulso final
La jornada que inicia este jueves tiene un doble significado. En lo inmediato, busca completar la nómina de seis candidatos que será enviada al presidente. En el fondo, pone a prueba la capacidad de la Comisión de Postulación para resistir presiones internas y externas en un proceso altamente politizado.
Después del relevo en el TSE y la renovación de la CC, la elección del fiscal general se consolida como el punto culminante del calendario institucional. Y, probablemente, como la decisión más importante para definir la independencia de la justicia en Guatemala en los próximos años.