LA RED/ ¡Qué grueso!… era de cajón:  la trama de las Sputnik V

  • (Dícese cuando alguien –o varios– hacen algo muy malo… pero era de esperarse)

Crispino Picón Rojas

Esta es la triste historia de un millonario cajonazo –gran robo, pues–, que se fraguó nada menos que durante la pandemia del covid-19, cuando miles de guatemaltecos morían y el Congreso autorizó la compra urgente de vacunas para combatir aquella enfermedad… pero ¡ulugrún!, se escogió la peor de todas las vacunas que había en el mercado: la Spuntik V.

Recordemos que la Sputnik no fue aprobada nunca por las autoridades sanitarias internacionales, por lo que fueron pocos los países que la compraron, pero en el caso de Guatemala, la negociación estuvo plagada de irregularidades desde el principio, con la evidente intención de hacerle una gran estafa al país.

Lo que se supo en Washington –porque aquí no hubo investigación real nunca de parte del MP de Consuelo Porras– es que el contacto inicial se tuvo con el mero mero del Gobierno de AlejoGiammattei, el famoso Miguelito Martínez, el patojo que decidía que se hacía, compraba e invertía en aquella administración que, dicho sea de paso, ha quedado para la historia como una de las más oscuras.

Los rusos, siempre astutos como salen en las licas, se encargaron de que, a cambio de una buena tajada, Guatemala aceptara firmar un contrato bien chafa, sin compromiso para las entregas, un buen pago por anticipado, sin posibilidades de demandar por incumpliendo y muchas cosas más… todas favorables al vendedor y sin protección para el pueblo chapín, que estaba bien fregado.

El presi, aunque se las llevaba de gran médico, no se preocupó por sus gobernados, sino se dejó llevar dócilmente por lo que Miguelitole decía.  La que sí la chorrió, fue la ministra de Salud, Amelia Flores, porque les topó todo a la pareja real, y terminó firmando aquel contrato descabellado y, sin saberlo, se ponía desde entonces la etiqueta en la frente que decía: chivo expiatorio, y así sucedió.

Par tener clara la cronología de lo sucedido, eso sucedió el 5 de abril de 2021, y serviría para marcar muchas cosas, entre ellas, que doña Conyfuera reelegida en mayo del año siguiente. Eso sí, con la consigna de que un grupo de amigotes y la fiscalía tuvieran como lema: Uno para todos, todos para uno, entendiendo que nadie debía traicionar y que todos podrían servirse con la cuchara grande.  Dicho y hecho.

Me cuentan que Juan Francisco Sandoval, entonces el jefe de la FECI, empezó a husmear el contrato de las famosas y putrefactas vacunas –recordemos que la mitad de las 16 millones de dosis se perdieron porque se vencieron tras ser entregadas con muchísimo retraso–, y me temo que esa fue una de las causas de su despido, porque la noticia llegó al despacho de la Doña en Gerona y la sumó al expediente del joven fiscal que, al parecer, la tenía con los rusos, porque investigaba otro soborno a Giammattei por la explotación de una mina en El Estor.  Total, que lo pusieron patitas para afuera y tuvo que salir volando al exilio, porque lo querían en el bote.

Pero volviendo a las vacunas, los gringos sancionaron bajo la Ley Global Magnitsky al tal Miguelito, y en la explicación dicen textualmente: «Martínez solicitó sobornos cuantiosos para facilitar la compra de las vacunas Sputnik V por parte del Gobierno de Guatemala». ¿Cómo lo supieron en Washington y el MP no pudo encontrar ni una línea de investigación?  Muy sencillo, la impunidad es el precio por todo el tiempo que Porras, Rafael Corrupchiche y compañía han controlado la FECI y el MP.

Lo que sí es que, al anunciar que hay orden de captura contra la exministra Flores, el pobre Corrupchicheno sabía que estaba terminando de cavar una fosa personal y colectiva, porque, aunque ya van para afuera, sacaron a luz su incapacidad y voluntad de ser tapadera de la corrupción, algo que tarde o temprano les pasará factura.

Nadie se ha tragado eso de que la exministra sí, pero Gammattei y Miguelito nada qué ver… Ahora la apuesta de los largos y antidemocráticos es qué, con el cambio de fiscal en mayo próximo, nada cambie dentro del MP, porque así, los muertos se quedarán en el closet. En el beisbol se dice que es jugada cantada, cuando algo es previsible, pero aquí, muchas cosas pueden suceder…

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