- Alza de combustibles, uso de etanol obligatorio y control de velocidad a transporte de pasajeros, entre los reclamos que plantean diversas organizaciones de transporte en protestas y bloqueos.
Redacción Crónica
La Ciudad de Guatemala amaneció este lunes con el nudo en la garganta . Mientras las entradas principales —Aguilar Batres, Roosevelt y Calle Martí— se convertían en estacionamientos gigantes, los capitalinos y residentes del área metropolitana tenían complicaciones para llegar a sus destinos, cortesía de la Unión Nacional de Transportistas.
Según los reportes el gremio de transportistas sacó a relucir su pliego de peticiones de siempre, pero con el diésel como protagonista. La queja es legítima, pero el método de «asfixia vial» es el que termina pagando el usuario que, además de lidiar con el costo de la canasta básica, hoy tuvo que lidiar con el costo de la suela de sus zapatos.
También se aprovechó para protestar contra otras medidas en marcha o a futuro que afectan al gremio del transporte público: el uso obligatorio de etanol a partir del próximo año y el uso de aparatos para impedir los excesos de velocidad, ya vigente para el transporte extraurbano, que no sumple con la medida al 100 por ciento.
¿Humos de esperanza desde la 9a. Avenida?
Pero como en toda buena crisis chapina, siempre hay un capítulo en el Congreso. Mientras los buses bloquean el paso, en el Palacio Legislativo parece que el mensaje ha llegado y podría provocar reacción favorable, con beneficio «político» para los diputados.
Luis Contreras Colindres, presidente del Congreso y diputado de CREO, soltó una declaración que suena a música para los oídos de quienes ven el precio de la gasolina con terror. Según Contreras, el Legislativo no quiere dejar pasar más tiempo:
«Mañana vamos a tener una reunión de las extraordinarias… Seguramente, en la lectura de las iniciativas de ley podría haber una que decidamos aprobar de urgencia nacional. El Congreso sí quiere entrarle a algún tipo de subsidio o suspensión de los impuestos del combustible», afirmó el presidente del Legislativo.
Mientras, los consumidores denuncian a diario el incremento de preciso en los productos básicos, más allá de los porcentajes que podrían ser lógicos por el incremento del petróleo en los mercados internacionales a causa de la guerra en Medio Oriente.
Esta mañana las caravanas de vejhílos pesados o de transporte colectivo avanzan a paso de procesión, mientras los diputados ya hablan de «urgencia nacional». La pregunta que flota en el ambiente es: ¿será esta iniciativa un verdadero alivio al bolsillo o simplemente una «aspirina» para que los transportistas liberen las vías y dejen de arruinarle el lunes a medio mundo?
Por ahora, el Congreso asegura que «quiere entrarle» al tema. Habrá que ver si el entusiasmo legislativo dura lo mismo que una tanqueada de gasolina o si, como suele suceder, la solución termina siendo otro parche en una carretera llena de baches.

El transporte bloquea, el Congreso promete y el ciudadano… el ciudadano sigue caminando, esperando que mañana la «urgencia nacional» no sea simplemente encontrar un atajo para llegar al trabajo.
El Gobierno del presidente Bernardo Arévalo sabe que el eliminar el impuesto a los combustiblesm puede rebajar los precios hasta unos Q5.00 por galón, ,pero ello significaría una merca en los ingresos tributarios. La pregunta es si será gestión del Gobierno o decisión del Congreso la que termine por adoptarse…