Artículo 2(4) de la Carta de la ONU: no al uso de la fuerza… ¿Sirve de algo?

  • En medio de los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán, voces críticas cuestionan la eficacia del Artículo 2(4), establecido después de la Segunda Guerra Mundial.

Noticias DW

Brenda Haas

Entre los motivos esgrimidos por Estados Unidos e Israel para sus recientes ataques «preventivos» contra Irán están la necesidad de «restringir su programa de misiles balísticos» y «poner fin a su apoyo a grupos terroristas».

Estas razones, según voces críticas, no están amparadas en las excepciones que contempla la Carta de las Naciones Unidas, y argumentan que solo órganos específicos de la ONU, sobre todo, el Consejo de Seguridad pueden determinar con autoridad cuándo es lícito el uso de la fuerza.

En enero de 2026, los relatores especiales de la ONU condenaron la intervención estadounidense en Venezuela y la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, como una violación «grave» y «deliberada» del Artículo 2(4). Esto también llevó al secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, a advertir que, en todo el mundo, «el Estado de derecho está siendo reemplazado por la ley de la selva».

Partidarios del presidente Nicolás Maduro en Venezuela protestan por su secuestro.
La Carta de las Naciones Unidas, paz mundial

Tras las dos guerras mundiales en el siglo XX , parecía evidente que la paz requería una norma vinculante y ejecutable contra el uso unilateral de la fuerza. La Carta de las Naciones Unidas se firmó el 26 de junio de 1945 en San Francisco.

En el Artículo 2(4) se estableció que «todos los miembros se abstendrán, en sus relaciones internacionales, de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o en cualquier otra forma incompatible con los propósitos de las Naciones Unidas».

El uso de la fuerza es, sin embargo, posible bajo dos excepciones: la legítima defensa en respuesta a un ataque armado (Artículo 51) y cuando lo autoriza el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero no se especifica que el término «fuerza» incluya ataques preventivos, intervenciones humanitarias o cambios de régimen. Estos se convirtieron posteriormente en argumentos controvertidos para justificar agresiones.

Las zonas grises del Artículo 2(4)

El Artículo 2(4) utiliza términos generales como «uso de la fuerza» y «amenaza», basándose en la tecnología bélica conocida en aquel entonces. Hoy en día, cuando las operaciones cibernéticas o con drones causan destrucción o perturbaciones similares a las de un ataque convencional, entonces se rigen por el Artículo 2(4). Sin embargo, si las acciones se mantienen por debajo de dicho umbral, como el robo de datos o el espionaje, y no causan daños físicos generalizados, entonces la norma es irrelevante.

Una segunda zona gris se refiere a cuándo un Estado puede usar la fuerza en legítima defensa. El Artículo 51 lo permite solo después de un «ataque armado», un ataque violento significativo. Muchas operaciones modernas (incursiones transfronterizas, asesinatos selectivos, intrusiones cibernéticas y ataques con drones con efectos físicos limitados) pueden no constituir un «ataque armado» en el sentido requerido para activar la legítima defensa.

Además, el concepto de legítima defensa también plantea cuestiones de necesidad y proporcionalidad, como se vio en las reacciones a la respuesta de Israel a los atentados terroristas de Hamás del 7 de octubre de 2023: Israel tenía claramente derecho a defenderse, pero la magnitud de sus operaciones suscitó debate. El caso de la CIJ sobre si Israel ha cometido o está cometiendo genocidio contra el pueblo palestino en Gaza sigue pendiente.

Y, por último, está la estructura del Consejo de Seguridad. El Artículo 2(4) promete igualdad soberana, pero la instituación otorga a los cinco miembros permanentes con derecho a veto —Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, China y Francia— un poder extraordinario para determinar cuándo es lícito el uso de la fuerza. Cuando el consejo se ve paralizado por alguno de sus vetos, los países a veces han actuado solos y justificando después sus acciones.

Esta escultura en contra de la violencia, de Carl Fredrik Reuterswärd, se encuentra en la sede de la ONU en Nueva York.
En el eje de importantes conflictos

El Artículo 2(4) es la pieza central de muchos de los polémicos enfrentamientos militares de la historia, algunos de los cuales se enumeran a continuación:

Invasión de Kuwait (1990)

La repentina ocupación e intento de anexión de Kuwait por parte de Irak , en agosto de 1990, fue condenada en cuestión de horas por el Consejo de Seguridad de la ONU, que exigió la retirada de Irak y posteriormente autorizó el uso de la fuerza para revertir la invasión, incluso sin invocar explícitamente el Artículo 2(4).

Bagdad insistió en que Kuwait era históricamente parte de Irak y lo acusó de sabotaje económico, pero ninguno de estos argumentos tenía base legal para cruzar una frontera internacional con fuerza militar.

Intervención de la OTAN en Kosovo (1999)

Aunque cuestionada por su falta de legalidad, la campaña por aire de la OTAN de 1999 en Kosovo se recuerda a menudo como una intervención humanitaria destinada a detener las atrocidades a gran escala contra los albanokosovares.

Sus defensores argumentaron que no hacer nada habría permitido que la limpieza étnica continuara. Sin embargo, la operación se lanzó sin la autorización del Consejo de Seguridad. Tampoco se alegó legítima defensa, lo que, «técnicamente», contraviene el Artículo 2(4). La Comisión Internacional Independiente sobre Kosovo la calificó posteriormente de «ilegal pero legítima», subrayando la tensión entre la necesidad humanitaria y la estricta prohibición del uso de la fuerza establecida en la carta.

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Invasión de Irak liderada por Estados Unidos (2003)

Estados Unidos, el Reino Unido y sus socios de la coalición invadieron Irak en marzo de 2003 sin una nueva autorización del Consejo de Seguridad.

Washington y Londres argumentaron que las supuestas armas de destrucción masiva de Irak representaban una amenaza inminente y que las resoluciones anteriores de la Guerra del Golfo permitían implícitamente un nuevo uso de la fuerza.

Estas afirmaciones no obtuvieron amplio apoyo internacional y los inspectores de la ONU no confirmaron la existencia de armas de destrucción masiva. Tras la invasión, quedó claro que la premisa fáctica central —que Irak poseía programas activos de armas de destrucción masiva— carecía de fundamento, lo que socavó aún más la justificación legal. El entonces secretario general de la ONU, Kofi Annan, declaró posteriormente que la intervención «no fue conforme a la Carta de la ONU».

Invasión a gran escala de Rusia en Ucrania (2022)

La guerra de Rusia en Ucrania provocó una condena generalizada. La Asamblea General de la ONU exigió la retirada y la Corte Internacional de Justicia determinó que la «justificación rusa para la prevención del genocidio» carecía de fundamento plausible.

Moscú alegó que Ucrania estaba cometiendo genocidio contra la población rusoparlante en las regiones de Donetsk y Luhansk sin pruebas creíbles, y que estaba utilizando la fuerza para detener dicho hecho, incluso por necesidad humanitaria. Ninguno de estos argumentos fue aceptado ni por los organismos de la ONU ni por la mayoría de los Estados.

(rmr/ms)

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