- Se detiene así la reelección que parecía anunciada del magistrado Roberto Molina Barreto, quien recibe criticas sociales y del presidente Bernardo Arévalo.
- La Junta Directiva no se reúne y por esa falta de quórum el presidente del Legislativo suspende la sesión, que ahora deberá ser reprogramada.
Por: Redacción Crónica
Lo que se perfilaba como una tarde de definiciones rápidas y una victoria cantada para el oficialismo judicial, terminó en un laberinto de incertidumbre y maniobras políticas. La Junta Directiva del Congreso, en un movimiento que tomó por sorpresa a varios bloques, logró impedir la elección del magistrado a la Corte de Constitucionalidad (CC), retirando de facto el punto que figuraba como prioridad absoluta en la agenda de este martes.
La sesión inició bajo una atmósfera eléctrica, no solo dentro del hemiciclo, sino también en las calles aledañas. Mientras los diputados negociaban en los pasillos, en las afueras del Congreso un nutrido grupo de manifestantes alzaba la voz en una protesta ruidosa y persistente. Con consignas que exigían transparencia y el fin de las «cortes a la medida», los ciudadanos expresaron su rechazo frontal a la posible reelección de Roberto Molina Barreto, presionando a los legisladores para que no sellaran un pacto de impunidad a espaldas de la población.
Con un tablero electrónico que marcaba la presencia de más de 145 diputados —una asistencia que rozó el pleno total de 160—, el Congreso se preparaba para lo que muchos daban por sentado, Iincluso entre los propios diputados. Sin embargo, todos los acontecimientos de la jornada obligaron a la directiva a replegarse y, al no presentarse no hubo el quórum necesario para iniciar la sesión.
El detonante: El mensaje presidencial y el desmentido de la Embajada
La incertidumbre alcanzó su punto máximo tras un mensaje del presidente Bernardo Arévalo, quien se refirió en la mañana a los persistentes rumores sobre un supuesto apoyo de la Embajada de EE. UU. a la reelección de Molina Barreto. Esto expuso el mandatario: «En este contexto, nos hemos enterado de que se está intentando aparentar que la Embajada de los Estados Unidos en Guatemala está pidiendo el voto a favor de candidatos que no son íntegros, como Roberto Molina Barreto y Consuelo Porras».
«Esta situación es altamente irregular y preocupante. Acciones como estas son incongruentes con el excelente estado de las relaciones entre nuestro Gobierno y el de los Estados Unidos. Por ello, hemos comenzado las consultas con el Departamento de Estado para aclarar esta situación», concluyó en su mensaje.
Casi en simultáneo, el Encargado de Negocios de la Embajada de los Estados Unidos John M. Barrett, emitió un desmentido contundente, aclarando que la misión diplomática no tiene interviene en los procesos internos del país y que su único interés es el fortalecimiento del Estado de Derecho y la independencia judicial, aunque reiteró que no se permitiría que hubiera magistrados vinculados al crimen organizado.
Este «balde de agua fría» dejó a los operadores de Molina Barreto —especialmente en las bancadas Vamos, Valor y la UNE— sin el principal argumento con el que estaban convenciendo a los diputados indecisos.
La calle alza la voz
Mientras en el hemiciclo se contaban curules y se realizaban reuniones improvisadas, , en las afueras del Palacio Legislativo el clima era de abierta confrontación. Un nutrido grupo de manifestantes rodeó las entradas del Congreso, exigiendo a gritos transparencia y lanzando consignas directas contra la reelección de Molina Barreto. «¡Cortes, no mafias!» y «¡Diputados, el pueblo los vigila!», fueron los gritos que se colaron por las ventanas del recinto, generando un nerviosismo evidente en las bancadas que ya tenían pactado el voto.

La maniobra de la Junta Directiva
Sitiados por la protesta exterior y descolocados por el desmentido diplomático, la Junta Directiva optó por la cautela. Ante el riesgo de que la votación se saliera de control o que el candidato oficialista no alcanzara los 81 votos necesarios por la confusión reinante, lograron que la elección no se llevara a cabo, a pesar de ser el primer punto del orden del día.
Con esta maniobra, el Congreso prolonga la agonía y la incertidumbre. La elección deberá ser reprogramada en una nueva sesión, lo que otorga tiempo a los bloques para reagruparse y, sobre todo, para digerir el hecho de que el «salvavidas» internacional de Molina Barreto parece haber sido un espejismo de lobby.
La incertidumbre se prolonga
¿Qué sucedió realmente? Lo que parecía una reelección inminente se ha convertido en un campo de batalla de desinformación y presión ciudadana. Fuentes parlamentarias sugieren que la Directiva prefirió «congelar» el proceso antes de arriesgarse a una derrota de las fuerzas que impulsan a Molina Barreto o a una elección que naciera muerta por falta de legitimidad internacional y con el repudio de la calle.
Un respiro en medio de la incertidumbre
La jornada cierra con una victoria temporal para los sectores que exigen una renovación real en la CC. La movilización ciudadana y la aclaración de la Embajada lograron lo que parecía imposible: frenar un pacto que ya estaba firmado.
Sin embargo, la incertidumbre se prolonga. Con un quórum tan alto, queda claro que las fuerzas que buscan el control de la justicia tienen capacidad de convocatoria. La pregunta ahora es si el Congreso reprogramará la elección para una sesión bajo menos reflectores o si la presión social logrará que surja una figura de consenso que devuelva la legitimidad a la máxima corte del país.