(Se dice cuando alguien quiere tomar decisiones y lo deja a la suerte, porque no sabe por dónde puede “sonar la flauta”)
Crispino Picón Rojas
¿Estrategia? ¿Desesperación? Todo indica que hay una dosis de cada uno de esos ingredientes en los pasos que ha dado la fiscal general, Doña Cony Porras, desde que dio los primeros pasos a principios de año para buscar una nueva silla poltrona, ésta en la Corte de Constitucionalidad (CC)… para retener algo de poder, ¡y mucha iinmunidad!
Lo primero que hizo la Doña fue convocar a sus fieles vasallos, Ángel Pineda y Rafael Corrupchiche y analizar todos los tableros abiertos para las elecciones institucionales –magistrados al TSE, a la CC y fiscal general– para ver dos aspectos fundamentales: a) en donde podía meter la nariz y armar alboroto y, lo más importante, b) cuál camino había que seguir para llegar a la Corte Celestial.
De tín marín de do pingué… las piezas fueron cayendo casi de forma natural. Pineda y Corrupchice coincidieron: — Por mandato constitucional podemos meternos en todos los procesos en los que nos convenga. Podemos pedir nulidades, amenazar y hasta conseguir órdenes de captura si consideramos que hay que ir hasta la cocina en algunos de los procesos. Debemos estar muy activos, para que el miedo que hemos metido a tantos, no se ablande en estos meses finales…
Así que el arma a utilizar estaba preparada y el primer blanco fue el Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG), en donde las fuerzas oscurantistas empezaron a perder fuerzas desde el año pasado.
Los antidemocráticos de la actual CC se encargaron de descabechar a los profesionales afines para que no pudieran votar, pero pronto se dieron cuenta de que, ni con esa jugada shuca, podrían impedir la derrota de las huestes del mal. Así que se inició el alboroto de fraude.
El siguiente paso era el de asegurar su silla en la Corte Celestial. El camino parecía sencillo: hablar con el compadre Walter Mazariegos y recordarle que gracias a la pasividad del MP él logró retener el control de Consejo Superior Universitario. En efecto, tras la orden en 2025 de la CC, el Consejo debió renovarse, pero la fiscal general se hizo de la vista gorda para que Mazarieguito siguiera como rey en vez de rector de la USAC.

– Nos la debe, que ahora la pague, dijo la Doña con la misma fuerza y certeza que tiene cuando pide que le digan a su otro vasallo, Fredy Orellana, que se dispare cualquier locura que le pidan sus fiscales.
La respuesta del más amañado de los rectores que haya tenido la Tricentenaria fue tajante y clara: — Por supuesto Cony, quien mejor que tú para defendernos desde la CC. Tu trayectoria es impecable, tu fortaleza a prueba de todo y, sobre todo, eres parte de nuestro equipo.
Como buen mafioso, Mazariegos se marchó y, en ese momento, supo que le jugaría la vuelta a Doña Cony, pues estaba cansado de que a cada rato le recordara que le debía favores. Dijo para sus adentros: — Ahora no tendrá poder al salir de Gerona, y no le daré yo más. Prefiero poner un fiel alfil, que responda a nuestros intereses genuinos. En ese momento decidió que sería la manipulable Julia Rivera, a quien presentaría como su delfín para magistrada titular.
Ese golpe le dolió a la Doña tanto, que tuvo que improvisar y ahora anda como novia vestida de blanco viendo si alguien se quiere casar con ella, pero solamente le queda la Corte Suprema de Justicia para que la impulsen a la CC. El miedo se percibe en la oficina de la fiscal general. Su actitud es más agria, gruñona y tajante. Algunos magistrados de la Corte ni le responden las llamadas.
– ¡Voy a armar un tango con la elección de fiscal general!, gritó una mañana y de inmediato pidió que llenaran su expediente para presentarse como aspirante a un tercer período de fiscal general. Todos le recordaron que ni loco la nombraría Bernardo Arévalo y que su esfuerzo se vería como algo vano… con un fin avieso y hasta perverso.
De todas maneras, se envió su expediente y se armó el relajo. Lo que no se ha dicho es que piensa entorpecer el proceso de elección a fiscal, al menos para retener algunos meses su control sobre la institución y, ¡entonces sí!, todos sabrán que podrá aún cobrar cuentas a quienes le están dando la espalda porque la creen sin fuerza o poder.
Así es como caen los que entran en desesperación. Consuelo Porras está aprendiendo ahora que nadie la quería, que muy pocos –más allá de su círculo cercano– la veían con auténtico respeto y que, en el fondo, la prefieren fuera, por más que ella quiera jugar su última carta: de tín Marín de do pingüé…
¿La verán en la Corte Suprema como pieza de valor o como alguien desechable?
PREGUNTAS SIN RESPUESTA:
¿Qué significa que algunos magistrados de la CSJ no reciban llamadas de Doña Cony?…
¿Cuál es la estrategia de la fiscal general detrás de su intención de postularse para un tercer mandato, si sabe que Berny no la nombraría ni loco?
¿Qué mosca le picó a Walti Mazariegos para traicionar como lo hizo a Consuelo Porras, y dejarla silbando en la loma?
¿Qué pasará después del 19 de mayo con achinchincles como Ángel Pineda, Rafael Corrupchiche, Cynthia Monterroso y demás…?