- Desde su retiro de los banquillos, cada aparición de Zinedine Zidane es una lección de gestión de grupos. En su charla con Msaidie, el técnico francés no habló de transiciones defensivas ni de presión tras pérdida, sino de la psicología del vestuario.
Su frase lapidaria, «Si no entiendes al jugador, no puedes durar en esta profesión», resume la filosofía que permitió al Real Madrid dominar Europa.
El factor humano como eje central
Zidane fue tajante: un entrenador no gestiona futbolistas, gestiona personas con miedos, egos y contextos familiares complejos.
«Puedes tener el mejor sistema del mundo, pero si tus jugadores no creen en ti o no se sienten comprendidos, el sistema se cae en la primera derrota. La clave es saber cuándo hablar, pero sobre todo, cuándo escuchar», confesó el francés.
Para Zidane, la duración en el cargo —especialmente en un club como el Real Madrid— no depende de la pizarra, sino de la capacidad de mantener la paz social en un ecosistema de estrellas.
El análisis: La «Mano Izquierda» contra el algoritmo
En el periodismo deportivo actual, se debate a menudo si la figura del «gestor» está perdiendo peso frente al «táctico». Zidane, sin embargo, desmonta esta teoría con tres puntos clave:
La credibilidad del pasado: Zidane reconoce que su carrera como jugador le dio un «crédito inicial», pero asegura que eso solo dura dos semanas. Después, el jugador te juzga por tu honestidad.
La gestión del banquillo: Reveló que dedicaba más tiempo a hablar con los que no jugaban que con los titulares. «El éxito de las tres Champions seguidas no fue de Cristiano o Ramos, fue de los que estaban en el banquillo y no bajaron los brazos porque se sentían parte del grupo».
La soledad del líder: Admitió que la profesión es «agotadora» precisamente por esa carga emocional constante.
No es casualidad que estas declaraciones lleguen en un momento donde el nombre de Zidane vuelve a sonar para grandes proyectos (con el runrún de la selección francesa o un posible regreso a los banquillos en el aire). Zidane ha recordado al mundo que el fútbol sigue perteneciendo a los futbolistas, y que el entrenador es, ante todo, un facilitador de talento.
Su paso por el programa de Hamidou Msaidie no ha sido solo una mirada al pasado, sino una advertencia para los entrenadores «de laboratorio»: sin conexión emocional, el éxito es efímero.