Xelajú MC se despide de la Concacaf tras ser eliminado por Monterrey

  • Monterrey hizo lo que tenía que hacer. Ni más, ni menos. Sin desplegar su mejor versión, el conjunto regiomontano derrotó 2-0 a Xelajú en el partido de vuelta de la primera ronda y selló el 3-1 global para instalarse en los octavos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf.

Fue un trámite resuelto con autoridad, aunque lejos del espectáculo que suele exigir su afición en el Estadio BBVA.

Desde el arranque, el equipo mexicano asumió el control territorial y la posesión. La pelota fue suya, el ritmo también. Xelajú, por su parte, optó por un planteamiento conservador: líneas replegadas, bloque bajo y escasa ambición ofensiva. El cuadro guatemalteco prácticamente renunció a inquietar el arco local, apostando a resistir y a que el tiempo jugara a su favor.

El esfuerzo chivo no dio frutos y el equipo guatemalteco se quedó en la orilla en Concacaf.

Rayados encontró espacios con paciencia más que con vértigo. Sin desbordar en intensidad ni en creatividad, fue acumulando aproximaciones hasta traducir su dominio en el marcador. Los goles terminaron por reflejar una diferencia lógica entre plantillas, pero el funcionamiento colectivo dejó sensaciones tibias. Hubo control, sí; contundencia, también. Pero faltó esa chispa que convierta un trámite en una declaración de intenciones.

La insistencia rindió frutos a Rayados, ya que a los 32 minutos se puso en ventaja por 1-0 cuando Sergio Canales dio la pelota a Anthony Martial por el lado derecho, el delantero envió centro y en el área apareció Iker Fimbres para mandar la pelota a las redes.

Para Monterrey, lo positivo es claro: la clasificación nunca estuvo realmente en riesgo. Supo administrar la ventaja y evitar sobresaltos. En torneos internacionales, avanzar es lo prioritario. Sin embargo, de cara a instancias más exigentes, el equipo necesitará elevar su nivel. La Concacaf no perdona las noches de inspiración intermitente cuando los cruces se endurecen.

Monterrey todavía tuvo dos claras en la recta final, una con Anthony Martial y otra con Oliver Torres, pero no tuvieron contundencia, por lo cual se esfumó la posibilidad, pero fue Lucas Ocampos el que puso el 2-0 a los 83 mediante un tiro penal. Después de ello, el marcador ya no se movió y así Rayados se llevó el triunfo.

Xelajú se va con la sensación de haber competido con orden, aunque con poca rebeldía. El planteamiento defensivo sostuvo el partido durante lapsos, pero la falta de ambición terminó por condenarlo.

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