- Se reporta también de hallazgos ayer en requisa realizada en el centro de detención para hombres Renovación 1. Encontraron armas y celulares en poder de pandillero reos.
En el contexto de la grave crisis de seguridad que este domingo cumple una semana desde su estallido con motines en tres presidios y ataques coordinados contra agentes de la Policía Nacional Civil (PNC), las fuerzas de seguridad intensificaron este día los allanamientos y operativos en el barrio El Gallito, zona 3 de la capital.
Agentes de la PNC, con apoyo del Ejército de Guatemala, realizaron incursiones durante la noche del viernes y la madrugada del sábado por callejones y puntos de difícil acceso en ese barrio, conocido como un punto controlado por grupos de narcotraficantes.
Aprovechando el estado de sitio vigente en todo el país, las fuerzas de seguridad intensifican los operativos combinados con agentes de la PNC y militares en sectores considerados de alta incidencia criminal, para verificar órdenes judiciales pendientes y prevenir hechos delictivos en la zona.
De forma simultánea, se efectuaron controles de identificación de personas y revisión de vehículos en puntos clave como la avenida El Cementerio con 18 calle y la 14 calle con avenida El Cementerio, revisiones en las que se verificó que quienes circulaban no portaran objetos ilícitos y se comprobó la existencia de órdenes de aprehensión vigentes.
Ayer, durante una requisa en el centro de detención Renovación 1, en Escuintla, se localizaron armas de fuego y teléfonos, que supuestamente utiliza los reos para dirigir operaciones de extorsión.

Este despliegue se da en medio de un operativo más amplio de seguridad en Guatemala tras los motines en tres cárceles el fin de semana pasado, que incluyeron la toma de rehenes y ataques múltiples contra la PNC, hechos que derivaron en la muerte de varios agentes y llevaron al presidente Bernardo Arévalo a declarar estado de sitio por 30 días.
Las autoridades anticipan que estas acciones se mantendrán de forma permanente en El Gallito y otros sectores urbanos, como parte de una estrategia para mantener el orden público, reducir la incidencia del crimen organizado y dar respuesta a la ola de violencia que ha afectado a la población capitalina en los últimos días.