- El tenis femenino tiene una nueva reina en el Pacífico, aunque su rostro apenas refleje la magnitud de la hazaña. Elena Rybakina ha conquistado hoy el Australian Open 2026, derrotando en una final eléctrica a la vigente finalista Aryna Sabalenka con un marcador de 6-4, 3-6 y 6-4.
Casi cuatro años después de aquel Wimbledon 2022 que la dio a conocer al mundo, la kazaja reclama su segundo «Grande» y se quita la espina clavada en este mismo escenario.
Una batalla de artillería pesada
La Rod Laver Arena fue testigo de un duelo de «pegadoras». No hubo sutilezas, solo potencia pura. Rybakina comenzó el partido con la frialdad que la caracteriza, conectando servicios a 195 km/h que dejaron sin respuesta a una Sabalenka que parecía luchar contra sus propios fantasmas.

El primer zarpazo: Rybakina quebró en el séptimo juego del primer set, aprovechando dos dobles faltas inoportunas de la bielorrusa. Con la precisión de un cirujano, cerró el parcial sin titubeos.
La reacción de la campeona: Sabalenka no se entregó. En el segundo set, ajustó su resto y empezó a castigar los segundos saques de Elena. El rugido de Aryna volvió a escucharse en Melbourne al forzar el tercer set, recordando a la jugadora que dominó este torneo en años anteriores.
El desenlace: En el set definitivo, la tensión se palpaba. Con 4-4 en el marcador, Rybakina mostró por qué es la jugadora con mejor mentalidad del circuito actual. Un passing de revés cruzado le dio el quiebre decisivo, y minutos después, un ace —el duodécimo de su cuenta personal— selló el campeonato.
El factor psicológico: La «Venganza»
Para Rybakina, este título es redentor. Perder la final de 2023 ante la propia Sabalenka fue un golpe duro que hoy queda olvidado. Por el contrario, para Aryna Sabalenka, Melbourne empieza a convertirse en un territorio agridulce: su segunda final perdida consecutiva en este Grand Slam empieza a generar dudas sobre su capacidad de cierre en los momentos de máxima tensión.
Un hito para Kazajistán
Con este trofeo, Rybakina se consolida como una de las tres mejores jugadoras del mundo. Han pasado casi cuatro temporadas desde su éxito en Londres, un periodo en el que las lesiones y la falta de consistencia la alejaron de los grandes focos. Hoy, en el verano australiano, ha demostrado que cuando su saque funciona y su mente está en calma, es prácticamente imbatible.