- En un hangar industrial en el corazón de Detroit, la capital del motor estadounidense, Red Bull ha desvelado el arma con la que Max Verstappen buscará defender su legado y el joven Isack Hadjar hará su debut oficial como piloto titular.
La gran sorpresa no ha sido solo el auto sino el regreso a un acabado brillante (glossy) que rompe con una década de tonos mate.
Adiós al mate: el retorno a la «Era de Oro»
Desde 2016, Red Bull se había mantenido fiel al azul oscuro mate (flat blue) para ahorrar peso y ofrecer una imagen moderna. Sin embargo, para 2026, el equipo ha recuperado un azul eléctrico brillante con reflejos metálicos que recuerda inevitablemente al RB6 y RB9 con los que Sebastian Vettel encadenó sus cuatro títulos (2010-2013).
Impacto visual: El monoplaza luce más vibrante bajo las luces artificiales, resaltando las nuevas líneas aerodinámicas del reglamento 2026.
Identidad: Este cambio sugiere una «vuelta a las raíces» justo cuando comienza la ambiciosa asociación técnica con Ford, cuya influencia se notó en la elección de Detroit como sede del evento.

El factor Isack Hadjar: El fin de la era Pérez
La confirmación de Isack Hadjar junto a Verstappen es el movimiento sísmico del invierno. El joven francés, protegido de Helmut Marko, asume el asiento que durante años ocupó Sergio «Checo» Pérez.
«Es un honor debutar en el año donde todo cambia. El coche no solo es bonito por fuera, por dentro es una bestia de una nueva generación», declaró Hadjar durante la presentación.
Análisis técnico: el primer Red Bull-Ford
Aunque la decoración es lo que acapara los focos, el RB22 es el primer auto que integra la unidad de potencia Red Bull Powertrains – Ford.
Aspectos clave del diseño 2026 visto en Detroit:
Dimensiones reducidas: El auto es notablemente más estrecho y corto, cumpliendo con la normativa de «coches ágiles».

Aerodinámica Activa: Se han observado detalles en los alerones delantero y trasero que sugieren los nuevos sistemas de movilidad para reducir el drag en las rectas.
Integración del motor: La tapa del motor luce ligeramente más voluminosa para albergar el nuevo sistema híbrido, que ahora otorga casi un 50% de potencia eléctrica. Red Bull ha jugado la carta de la nostalgia visual para enmascarar la incertidumbre que siempre acompaña a un cambio de motorista.
Al recuperar el brillo de 2010-2013, envían un mensaje psicológico al paddock: están listos para volver a dominar desde el primer minuto de la nueva era. La presión ahora recae sobre Hadjar, quien tendrá que demostrar que puede brillar tanto como la nueva pintura de su monoplaza.