- Con goles de Vinicius (2), Gonzalo y Fede Valverde, Real Madrid derrota 4-1 a Real Sociedad y es líder de la Liga a la espera de lo que haga el lunes el FC Barcelona que visita a Girona.
Con Kylian Mbappé en el banquillo (reservado para el duelo de Champions ante el Benfica), todas las miradas estaban puestas en el canterano Gonzalo García. El joven delantero no tardó ni cinco minutos en responder a la confianza de Arbeloa, mandando a la red un centro milimétrico de Trent Alexander-Arnold, quien hoy volvió a demostrar por qué es el socio ideal para romper bloques bajos.

La Real Sociedad, que no conocía la derrota en este 2026, reaccionó bien. Un error de bulto del joven central Huijsen provocó un penalti que Oyarzabal no perdonó.
En apenas diez minutos, el Madrid recuperó el control con un penalti provocado y transformado por Vinícius y una obra de arte de Fede Valverde, que clavó un zapatazo en la escuadra de Remiro.
La segunda mitad empezó con el «mazazo» definitivo: otro penalti transformado por Vini Jr. que apagó cualquier intento de remontada de los de Pellegrino Matarazzo. A partir de ahí, el Madrid se dedicó a gestionar esfuerzos y a disfrutar de la ovación a Dani Carvajal, que regresó al césped tras su lesión.
Análisis Táctico
El factor Gonzalo y la movilidad: Sin la referencia fija de un «9» estelar, el Madrid fue mucho más imprevisible. Gonzalo García aportó una presión asfixiante y desmarques de ruptura que hundieron a la defensa realista.
Trent Alexander-Arnold como organizador: Aunque parte desde el lateral, su influencia en el carril interior fue total. Su capacidad para filtrar balones facilitó que Arda Güler y Camavinga jugaran siempre de cara.
La fragilidad defensiva de la Real: Los de San Sebastián concedieron dos penaltis en acciones evitables. A pesar de tener tramos de posesión interesantes, la falta de contundencia en las áreas (especialmente ante un equipo tan vertical) les condenó.
Gestión de Arbeloa: El técnico blanco ha logrado que el equipo no pierda identidad pese a las rotaciones. El bloque se ve sólido, solidario en el repliegue y letal en la transición.