| Esto va mucho más allá de Maduro y su esposa. Lo reto a que no sea parte de las masas ni corifeo de las mafias. Sabemos que todas las razones involucradas, no pasan por la lucha por la democracia, ni de los derechos humanos y el “mundo libre”, ni contra el narcotráfico y/o el terrorismo: Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos, solo intereses. |
El sábado 3 de enero de 2026, presenciamos en tiempo real, una nueva agresión del gobierno de los Estados Unidos, esta vez, contra la República Bolivariana de Venezuela, confirmando el descaro con el que viola –reiteradamente– el derecho internacional y la soberanía de un Estado ajeno, bases sobre las que descansa la libre autodeterminación de los pueblos.
Como académicos, hemos investigado y analizado la conducta imperial al respecto, la cual se encuentra suficientemente documentada, incluso, por sus propias fuentes internas, principalmente, los documentos desclasificados de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés). Estados Unidos ha agredido militarmente a los pueblos del mundo en general, y a los pueblos de América Latina en particular; en ocasiones de forma abierta (como la actual) y, en otras, aparentando golpes internos o confabulaciones confusas. Guatemala misma, es uno de los casos más vergonzosos al abortar en 1954, el primer proceso democrático real de nuestra nefasta historia política. La continuidad de estas acciones terroristas, disfrazadas de acciones de una supuesta liberación del comunismo o luchas antiterroristas/antinarcóticas, no causan sorpresa, pero sí un rechazo rotundo de quienes, en el mundo, todavía creemos en formas civilizadas de negociación internacional, así como el respeto a los respectivos estados de derecho, acuerdos y tratados internacionales.
Con Donald Trump, el gobierno norteamericano exacerba el papel de gendarme internacional, actuando en nombre de una retorcida concepción de democracia y salvataje de la misma, cuando en realidad lo que anima todas las intervenciones en la Región, se basan en los intereses imperiales económicos, geopolíticos y de abusiva apropiación de todo tipo de recursos de naciones independientes, cuyos gobiernos electos, no llenan el patrón definido unilateralmente por los equipos guerreristas que acompañan a un gobernante que ha demostrado su peligroso desequilibrio emocional.
Por supuesto que lo anterior, es para el ámbito ilustrado, las masas solo reaccionan emocionalmente a las programaciones sistémicas del mass media y, sobre todo, las redes sociales, ya dominantes. Millones de “analistas y expertos” surgen como hongos e implantan una narrativa única: Maduro era malo y por eso aplaudimos la invasión violenta. De esto, basta una somera mirada en Facebook y en X. Localmente, no faltan algunos que, incluso, sugieren igual procedimiento para su propio país, ignorando lo que se viene después, a pesar de las muchas evidencias.
Quienes carecen de luces, solo repiten mecánicamente el discurso dominante, y aquellos con algún soplo de luz, son los que instalan, en otros menos afortunados intelectivamente, la narrativa prosistema. Quedan otros que reconocen sus limitaciones y buscan fuentes informativas alternas para formarse opinión.
La trama mantiene un modus operandi tradicional a través de la historia, bajo un eje transversal que es demostrarle al mundo lo que le pasa a los líderes que no obedecen al protocolo imperial. Por efectos de espacio solo mencionaré someramente, lo más relevantes:
- Arabia Saudita en 1974 cedió a la presión de EE. UU.: Todo el petróleo vendido a nivel mundial debe tener un precio en dólares estadounidenses. El petrodólar es más importante para la hegemonía estadounidense que los portaaviones.
- Irak: Saddam Hussein anuncia en 2000 que Iraq venderá petróleo en euros en lugar de dólares. En 2003, EE.UU. invade, cambia régimen y el petróleo iraquí gira inmediatamente a dólares. Saddam linchado (al igual que Maduro, su círculo más cercano lo traicionó). Las armas de destrucción masiva (motivo público de la acción) nunca fueron encontradas porque nunca existieron.
- Muamar el Gadafi en Libia, 2009, propone una moneda africana respaldada por oro llamada «dinar de oro» para el comercio de petróleo. Los propios correos electrónicos filtrados de Hillary Clinton confirman que esta fue la razón principal de la intervención. En 2011, la OTAN (ordenada por EE.UU.) bombardea Libia, Gaddafi es sodomizado y asesinado. Libia tiene ahora mercados abiertos de esclavos.
- Maduro en Venezuela, 2024, Con 5 VECES más petróleo que Irak y Libia juntos, promueve la venta activa en yuanes, construyendo un sistema de pago fuera del control del dólar. Solicita la adhesión a los BRICS y se asocia con China, Rusia e Irán, los tres países que lideran la desdolarización mundial. Ojo a esos tres actores.
¿Coincidencias? Para nada. Las acciones militares, encubiertas y descaradas de EE.UU. se basan en una plataforma de noticias falsas y desinformación, contando con la complicidad de gobiernos y élites locales dispuestos a cualquier traición abyecta, pues su concepto de Patria se circunscribe a la acumulación de capital bajo las formas más burdas de expoliación para lograrlo.
En el caso de esta última agresión, además del petróleo, Venezuela es rica en abundantes recursos minerales como el hierro, la bauxita, oro, diamantes y carbón, así como grandes reservas de gas natural y minerales estratégicos como el coltán, esencial para la tecnología; también cuenta con vastos recursos hídricos para la energía hidroeléctrica y una importante producción agrícola. Disfrazar el pillaje y la rapiña como una acción de falsa liberación y supuesto narcotráfico, ya solo engaña a los incautos y perversos. Primero fue el “comunismo”, después el “terrorismo” y ahora, la lucha contra el narco, eso sí, solo los que no se alinean, porque indultaron a un confeso narcotraficante que ellos mismos procesaron y condenaron, el hondureño Juan Orlando Hernández, y se hacen los desentendidos ante la gigante demanda interna de drogas.
¿Se puede censurar a Maduro y, a la vez, repudiar la agresión del gobierno de Estados Unidos a Venezuela? Por supuesto, el único recurso necesario se llama: PENSAMIENTO CRÍTICO e informado.
Hoy salen a luz muchos elementos para el análisis, que merecen una atención especial:
- Hubo traición interna de mandos políticos y militares, con mucha plata de por medio. Estimaciones estadounidenses mencionan un costo de 12.4 billones de dólares en esta operación.
- El plan meticuloso conllevó mucha anticipación y la intervención no solo de la CIA sino del MOSSAD (su similar israelí) y otros entes. Lo anterior y esto, explican la rapidez y la inusual falta de reacción ante el ataque.
- La agresión no es al régimen en sí, por eso solo se concentró en la “odiada” figura de Maduro. Incluso, a pesar de lo grave de la situación, hubo lugar para la tragicomedia, pues la débil oposición fue inmediatamente descartada y ridiculizada por el propio Trump: Corina Machado, Edmundo González y los anteriormente fallidos: Francisco Arias Cárdenas, Leopoldo López y Juan Guaidó, de quienes el mandatario estadounidense dijo: “no tienen ni el respeto ni el apoyo interno”. Para más INRI, venezolanos que salieron a festejar en Estados Unidos, fueron capturados y encarcelados por el Servicio de Inmigración y control de Aduanas –ICE– (el chiste se cuenta solo).
Esto va mucho más allá de Maduro y su esposa. Lo reto a que no sea parte de las masas ni corifeo de las mafias. Sabemos que todas las razones involucradas, no pasan por la lucha por la democracia, ni de los derechos humanos y el “mundo libre”, ni contra el narcotráfico y/o el terrorismo: Estados Unidos no tiene amigos ni enemigos, solo intereses.
Las ideologías ceden a los mismos, por eso puede abrazarse con Kim Jong-Un de Corea del Norte o cualquier dictador del mundo árabe, si eso conviene al imperio, por cierto, ya en franca decadencia.
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