PROVOCATIO: En caída libre, pero con amortiguadores


La desconfianza y la opinión negativa predomina hacia los principales gestores del Estado en los tres poderes, por lo que la sempiterna esperanza del guatemalteco no tiene mayor asidero real. No existe un verdadero sistema de partidos políticos y tampoco un liderazgo nacional en el cual depositar una prospectiva positiva.  A pesar de los señalamientos contra el presidente y su gobierno, sea por acciones o inacciones, todavía les quedaba la reserva moral de ser transparentes y no corruptos, lo cual se cae con los datos exhibidos.


José Alfredo Calderón E. (Historiador y analista político)

La más reciente medición política de la realidad nacional se llevó a cabo en la primera quincena del mes recién pasado y, aunque muchos datos se confirman, es importante enfatizar en algunos puntos, pues de continuar como se muestra, el retorno a la barbarie no será reversible.

La encuesta de CID-Gallup, financiada por la Fundación Libertad y Desarrollo (de Dionisio Gutiérrez) confirma varios hallazgos anteriores y da cuenta del comportamiento errático y a veces contradictorio de una población que demuestra estar poco informada y versada, desde lo político. Es importante advertir que la medición se dio antes de los sucesos violentos del sábado 17 de enero de 2026.

El primer rubro preocupante es que tan solo el 18% de la población entrevistada cree que el país marcha por el rumbo correcto. Con relación a la percepción sobre el coste de vida, un 42% considera que ha subido ostensiblemente, pero se debe comentar que, en este rubro, hay un descenso del 24% con respecto al dato anual de 2023. Es posible que el efecto del aumento de precios después de la implementación del nuevo salario mínimo (pretexto eterno) todavía no sea perceptible, pero sí es evidente ese aumento para todos los que administramos nuestros hogares.

Si de algo se precia el guatemalteco, es de mantener viva la esperanza, pues el 49% cree que la situación económica de su familia mejorará dentro de un año. En la región metropolitana, el dato crece a un 62%, sobre todo en el segmento de jóvenes.

Respecto del país, el 54% considera que la situación económica del mismo estará peor o mucho peor. Sin embargo, el dato disminuye a un 46% cuando se les cuestiona cómo consideran que estará la situación dentro de un año. Por otra parte, pronto se sentirá el impacto del descenso de ingreso de divisas debido a las deportaciones de Trump, lo que conlleva un riesgo muy peligroso para la economía del país, con énfasis en los beneficiarios directos.

Entre las preocupaciones del hogar, la percepción de los entrevistados sobre el coste de vida disminuyó de un 45% a un 28%, mientras que la inseguridad subió del 15% a un 32% (más del doble) entre el promedio anual 2025 y enero 2026. El desempleo mantuvo su rango porcentual del 15% y el transporte y la movilidad aparece por primera vez, con el 6%. La inseguridad como preocupación, se ha disparado a un 57%; aunque solo un 18% reconoce haber sido víctima o alguno de los miembros de su familia.

Un dato que llama la atención es que, a la pregunta sobre el principal problema del país, hay un incremento sobre la percepción de corrupción en el gobierno (32%) cuando en 2024 era del 21%. Esto demuestra que la transparencia con la que se vendió este gobierno no se ve reflejada en el imaginario público de la muestra. La violencia y el crimen es el segundo problema con un 25%; empleo y coste de vida acusan un 21%; el dato de la población que desea migrar bajó al 24%, seguramente por los efectos de la administración Trump.

Algo difícil de creer, es que la opinión sobre los diputados esté mal/muy mal en un 65%, cuando todos manifestamos el aborrecimiento que encarna este grupo, pero hay que atenerse a las cifras de la encuesta. En cuanto al gobierno de Bernardo Arévalo, la evaluación sobre la forma que administra es la siguiente: Muy mal (20%) mal (36%) ni bien ni mal (17%) bien (23%) y muy bien (4%). Es decir, el 73% opina que es una gestión que va de lo mediocre a lo muy malo.

Comparado con el desempeño deficiente de otros presidentes en la era democrática (1986 al presente) Arévalo ocupa el tercer lugar (56%) después de Alejandro Giammattei (63%) y de Alfonso Portillo (60%). Respecto a la evaluación general de su gobierno, el porcentaje de desaprobación es del 62%.  A la pregunta: ¿Cuán probable es que el gobierno de Bernardo Arévalo les resuelva la preocupación que tienen en su familia? El 76% dice que poco o nada. 

La evaluación temática de su gobierno: Educación, empleo, relación con EE. UU., salud, coste de vida y seguridad, no alcanzan el 50% de aprobación, siendo la gestión educativa la más alta con el 49%.

Seguramente en 2027 la votación será masiva otra vez, sin embargo, solo el 12% manifiesta alguna preferencia por un partido político en particular, lo que demuestra el colapso del sistema político-electoral. Así mismo, el 76% opina que no le interesa la política y el 48% dice que: “A la gente como uno, nos da lo mismo un régimen democrático que uno no democrático…” lo cual es sumamente grave, en términos de democracia formal.

Aunque el tema de la corrupción es muy alto, el 87% indica no haber sido víctima de un acto de corrupción en el último año. En cuanto a que un funcionario público obtenga consecuencias por cometer actos de corrupción, la mayoría piensa que es poco o nada probable.

El índice de la percepción de actores corruptos lo encabezan los diputados con el 58%, jueces y Ministerio Público con 49%, alcaldes con el 47% y el presidente con el 46%.

La desconfianza y la opinión negativa predomina hacia los principales gestores del Estado en los tres poderes, por lo que la sempiterna esperanza del guatemalteco no tiene mayor asidero real. No existe un verdadero sistema de partidos políticos y tampoco un liderazgo nacional en el cual depositar una prospectiva positiva.  A pesar de los señalamientos contra el presidente y su gobierno, sea por acciones o inacciones, todavía les quedaba la reserva moral de ser transparentes y no corruptos, lo cual se cae con los datos exhibidos.

Por suerte para Arévalo, Estados Unidos lo sigue respaldando, presentándolo como su mejor aliado. Así mismo, una parte importante del empresariado también lo apoya por los beneficios recibidos. Los dos años siguientes serán de gestión “modo avión” y el 14 a las 14 entregará sin problemas que amenacen el término de su período, aunque el saldo para la historia será negativo.


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