- La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sorprendió al presentar el trofeo de la Copa Mundial de la FIFA 2026 durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, en el marco de la conmemoración de los 100 días para el arranque del torneo más importante del fútbol mundial.
Con una sonrisa y en tono cercano, la mandataria dirigió un mensaje especial a la niñez mexicana: “Para los niños y niñas que ahorita están en la escuela, pero más tarde van a ver la mañanera por las redes sociales, pues les traemos la Copa”, expresó mientras recibía el icónico trofeo dorado que será levantado por la selección campeona el próximo 19 de julio.
El gesto no fue casual. El primer partido del Mundial 2026 se disputará el 11 de junio en la capital mexicana, marcando un momento histórico para el país, que volverá a ser sede de una inauguración mundialista.

México ya había organizado el torneo en 1970 y 1986, pero esta edición tendrá un carácter especial al celebrarse de manera conjunta con Estados Unidos y Canadá, siendo la primera Copa del Mundo con 48 selecciones.
Presencias de peso
Sheinbaum estuvo acompañada por Gabriela Cuevas, representante de la organización del Mundial, quien ha desempeñado un papel clave en la coordinación internacional del evento. También participó el ex futbolista brasileño Bebeto, campeón del mundo en 1994 y figura emblemática del fútbol sudamericano.
La presencia de Bebeto aportó un toque simbólico a la ceremonia. Su imagen está inevitablemente asociada al festejo del “bebé” en el Mundial de Estados Unidos 1994, una celebración que quedó grabada en la memoria colectiva del fútbol. Su participación en este acto conecta aquella edición histórica con la que arrancará en territorio mexicano dentro de poco más de tres meses.
El trofeo, símbolo de ilusión
El trofeo de la Copa del Mundo, fabricado en oro macizo de 18 quilates y con una base de malaquita verde, representa uno de los objetos deportivos más codiciados del planeta. Más que un premio, simboliza el sueño de millones de futbolistas y aficionados.
Su exhibición en la conferencia matutina tuvo también un claro componente político y social: posicionar a México como protagonista de un evento global que atraerá la atención de miles de millones de personas. Para el gobierno federal, el Mundial no solo es una fiesta deportiva, sino una plataforma de proyección internacional, turismo e inversión.
Un Mundial histórico
La Copa Mundial 2026 será la primera con 48 equipos, ampliando el formato tradicional de 32 selecciones. Esto implicará más partidos, mayor derrama económica y una logística sin precedentes. Para México, albergar el encuentro inaugural representa una oportunidad estratégica para mostrar su capacidad organizativa y su infraestructura.
La capital mexicana se prepara para recibir a aficionados de todo el mundo. Se prevé una importante movilización en sectores como hotelería, transporte, gastronomía y comercio. Además, el torneo servirá como escaparate cultural, con actividades paralelas que buscarán destacar la identidad mexicana ante la audiencia global.

Mensaje a las nuevas generaciones
El énfasis de Sheinbaum en los niños y niñas no pasó desapercibido. En un país donde el fútbol es parte esencial del tejido social, la imagen del trofeo en Palacio Nacional apunta a reforzar el sentido de pertenencia y entusiasmo colectivo.
A 100 días del arranque, la Copa ya comienza a sentirse cercana. El conteo regresivo no solo marca el inicio de un campeonato, sino también la expectativa de millones de aficionados que sueñan con ver a su selección competir en casa.
La visita del trofeo a la mañanera fue, en ese sentido, un acto cargado de simbolismo: el fútbol entrando al corazón político del país, recordando que, durante un mes, México volverá a estar en el centro del mundo deportivo.