- Los profundos cambios reglamentarios que están ya en vigor en 2026 en la Fórmula 1 han provocado un fenómeno curioso: cada vez se menciona más a la Fórmula E dentro del paddock de la F1.
Este fin de semana se disputa en Gran Premio de China y el debate sigue presente con críticas fuertes de parte de pilotos como Max Verstappen y Checo Pérez.
La razón es simple. El nuevo reglamento aumenta de forma considerable el peso del sistema eléctrico en los monoplazas, hasta representar aproximadamente el 50% de la potencia total de la unidad híbrida.

Este cambio ha llevado a varios pilotos y técnicos de la Fórmula 1 a señalar que la gestión de energía será más importante que nunca. Algunos incluso han comparado el estilo de conducción que exigirá el nuevo reglamento con el que ya se practica desde hace años en la categoría eléctrica.
Lejos de sentirse incómoda por esas comparaciones, la reacción de la Fórmula E ha sido positiva. Su cofundador y director general, Alberto Longo, aseguró en un encuentro con los medios que no percibe un tono despectivo en las menciones que llegan desde la Fórmula 1.
“Yo diría lo contrario. Creo que hay un dicho muy antiguo en español que dice: que hablen. Siempre es bueno que haya ruido. Si estás en boca de todos, es porque eres importante, y sin duda nosotros lo sentimos así”, explicó.
Para Longo, que la Fórmula 1 utilice a la Fórmula E como punto de referencia es, en realidad, un reconocimiento implícito del trabajo que la categoría eléctrica ha realizado en la última década. Desde su creación en 2014, la serie ha convertido la gestión eficiente de la energía en el eje central de la competición, obligando a los pilotos a combinar velocidad con estrategia eléctrica.
Precisamente ese aspecto será clave en la nueva era de la Fórmula 1. Los motores de 2026 tendrán una potencia eléctrica mucho mayor y prescindirán del sistema MGU-H, lo que hará que la recuperación y el uso inteligente de la energía sean determinantes durante las carreras.
En otras palabras, algo que en Fórmula E es cotidiano —levantar el pie para regenerar energía, calcular el consumo vuelta a vuelta o administrar la potencia disponible— podría convertirse en un elemento mucho más visible también en la F1.
Longo, sin embargo, no cree que esto diluya la identidad de su campeonato. Al contrario, considera que ambas categorías seguirán teniendo personalidades muy distintas: la Fórmula 1 como el pináculo tecnológico del automovilismo híbrido y la Fórmula E como el laboratorio del automovilismo 100% eléctrico.

En ese contexto, que la Fórmula 1 mencione a la Fórmula E cada vez con más frecuencia no se interpreta como una crítica, sino como una señal de que el debate sobre el futuro de la movilidad y la eficiencia energética ya está instalado en el corazón del deporte motor.
Y en ese debate, la Fórmula E parece haber logrado algo que hace unos años parecía improbable: ser parte de la conversación del campeonato más grande del mundo.