- El resumen de noticias de Crónica incluye además: Ayer se celebró el Año Nuevo Lunar maya; Netanyahu sigue por su línea, sin buscar la paz; y Moscú vuelve a sentir el peso de la guerra y tiene que cerrar aeropuertos por drones.

Redacción de Crónica
1. Lluvia, más lluvia y riesgos por ondas del este
Qué pasó: Guatemala vuelve a entrar en una semana de riesgo. El Insivumeh advirtió este lunes que dos ondas del este —la 10 y la 11 de la temporada— ingresarán al país entre el 22 y el 27 de junio y favorecerán un incremento de lluvias, tormentas eléctricas y acumulados importantes en varias regiones, especialmente en el sur, el centro, la Franja Transversal del Norte, el Caribe y Occidente. La alerta se produce en un momento delicado: los suelos siguen saturados por las precipitaciones de las últimas semanas y cualquier episodio fuerte puede traducirse en crecidas repentinas de ríos, deslizamientos, derrumbes y daños en viviendas o carreteras.
La advertencia no es una rutina meteorológica más. El país arrastra ya una temporada lluviosa marcada por emergencias recurrentes, comunidades vulnerables y una infraestructura precaria frente al invierno. Cuando el Insivumeh habla de ondas del este no se refiere solo a lluvia dispersa: se trata de sistemas que, combinados con la humedad de ambos litorales y las condiciones locales, pueden disparar tormentas de consideración en lapsos cortos. En un territorio donde muchas familias viven al borde de barrancos, riberas o laderas inestables, la lluvia deja de ser un dato climático y se convierte en una amenaza directa para miles de personas.
Qué sigue: La atención se concentrará en las zonas donde históricamente se producen derrumbes, socavamientos o desbordamientos, así como en la red vial más expuesta a deslizamientos. La Conred y las autoridades locales tendrán que mantener vigilancia permanente en comunidades asentadas en áreas de riesgo, mientras el Insivumeh actualiza los boletines conforme avance la semana y se confirme el comportamiento de ambas ondas.
Para la población, el mensaje es claro: seguir los avisos oficiales, evitar cruzar ríos crecidos, revisar drenajes y estar atentos a cualquier señal de deslizamiento o grietas en cerros y taludes. Guatemala entra otra vez en esa fase del invierno en la que cada jornada de lluvia intensa puede convertirse, en cuestión de horas, en una emergencia humanitaria.
2. La USAC se hunde entre las peores universidades de la región
Qué pasó: La Universidad de San Carlos volvió a quedar mal parada en la conversación regional sobre calidad académica. Según el más reciente ranking latinoamericano de QS, la USAC aparece relegada a los últimos puestos entre las universidades de América Latina, con apenas 17.4 puntos sobre 100 en reputación académica, una fotografía que refuerza la percepción de decadencia de la principal universidad pública del país. El dato es especialmente duro porque la USAC no solo arrastra una crisis política desde la cuestionada llegada de Walter Mazariegos a la rectoría, sino también un deterioro sostenido en prestigio, producción académica, investigación e imagen institucional.
La universidad estatal bajo la gestión de Mazariegos ha seguido perdiendo terreno en indicadores que miden reputación, experiencia de aprendizaje, empleabilidad, proporción de estudiantes por catedrático y capacidad de investigación. Detrás del ranking hay un cuadro más amplio: denuncias de captura política, conflicto interno, rezago en infraestructura, cuestionamientos por el uso del presupuesto y una sensación cada vez más extendida de que la USAC ha dejado de ser el referente académico que fue durante décadas. La crisis ya no se mide solo en protestas o litigios; se está midiendo también en la forma en que la universidad es vista fuera de sus muros.
Qué sigue: El golpe al prestigio sancarlista no se resolverá con un comunicado ni con una defensa administrativa del ranking. Lo que está en juego es la capacidad de la universidad de recuperar autoridad académica, atraer talento, sostener investigación y volver a ser competitiva frente a otras instituciones de la región. Y para eso no bastará con hablar de autonomía o de persecución política: habrá que revisar prioridades presupuestarias, fortalecer docencia e investigación y reconstruir la confianza interna.
En el plano político, la figura de Walter Mazariegos seguirá en el centro del debate porque el deterioro académico ya se está leyendo también como consecuencia de una administración cuestionada desde su origen. La USAC no solo enfrenta un problema de imagen; enfrenta el riesgo de normalizar su propio declive.
3. El Waqxaqib’ B’atz’ renueva el calendario maya pasó
Este lunes 22 de junio se celebró el Waqxaqib’ B’atz’, una de las fechas más significativas del calendario sagrado maya Cholq’ij y conocida como el Año Nuevo Lunar maya. La conmemoración marca el reinicio de la cuenta ceremonial de 260 días y tiene un profundo valor espiritual para los pueblos mayas, porque simboliza renovación, equilibrio, destino y energía vital. El nombre puede traducirse como “ocho hilos” o “ocho mono”, y está asociado al comienzo de un nuevo ciclo para los guías espirituales, las ceremonias de fuego y la relación entre el tiempo, la comunidad y la naturaleza.
Más que una efeméride folclórica, el Waqxaqib’ B’atz’ es una expresión viva de una cosmovisión que sigue marcando la vida de numerosas comunidades en Guatemala. El calendario maya no se entiende solo como un sistema para contar días, sino como una forma de leer el equilibrio entre las energías, los ciclos humanos y los movimientos del universo. Por eso esta fecha suele estar acompañada de ceremonias, ofrendas y encuentros espirituales en distintos puntos del país, en los que se pide claridad, protección, salud y guía para el nuevo ciclo que comienza.
Qué sigue: La conmemoración de este año vuelve a poner sobre la mesa una deuda persistente del país: reconocer la cultura maya no solo como pasado arqueológico o atractivo turístico, sino como una tradición viva, contemporánea y con una enorme densidad filosófica, espiritual y comunitaria. Fechas como esta recuerdan que Guatemala no solo convive con una herencia indígena; convive con pueblos que siguen interpretando el tiempo, el territorio y la vida desde sus propios sistemas de conocimiento.
También deja una oportunidad para que el debate cultural vaya más allá de la anécdota. En un país donde la discriminación y la exclusión siguen golpeando a las comunidades indígenas, el Waqxaqib’ B’atz’ es una afirmación de continuidad: la civilización maya no está encerrada en los museos ni en las ruinas; sigue respirando en la espiritualidad, la lengua, las ceremonias y la memoria de quienes la mantienen viva.
4. Netanyahu se endurece: Israel no piensa limitar su margen de acción en Líbano
Qué pasó:Benjamin Netanyahu volvió a enviar un mensaje de fuerza a sus adversarios y de desafío a la diplomacia. El primer ministro israelí afirmó que Israel mantendrá su presencia militar y su “libertad de acción” en el sur del Líbano, pese a los esfuerzos por sostener el cese de hostilidades y a las presiones derivadas de las conversaciones entre Estados Unidos e Irán. La declaración fue acompañada por una posición conjunta con el ministro de Defensa y el jefe del Ejército, quienes insistieron en que la prioridad de Israel es neutralizar amenazas, desmantelar infraestructura hostil y proteger a los habitantes del norte del país.
El mensaje tiene un peso regional que va mucho más allá de la frontera con Líbano. En la práctica, Netanyahu está diciendo que Israel no aceptará ataduras operativas si considera que Hezbolá o cualquier otro actor armado puede reorganizarse en la zona fronteriza. Eso coloca en una situación delicada cualquier intento de estabilización impulsado desde Washington, porque deja claro que Jerusalén se reserva el derecho de actuar militarmente aun en medio de negociaciones o treguas parciales. El frente libanés, por tanto, sigue abierto, y sigue siendo uno de los puntos más sensibles de una región donde Gaza, Irán, Siria y el sur del Líbano forman parte de un mismo tablero.
Qué sigue: La gran incógnita es cuánto podrá sostenerse una relativa calma si Israel insiste en mantener tropas y operaciones en el sur libanés y si Hezbolá interpreta esa presencia como una violación de los entendimientos en curso. La zona vive una tregua frágil, y cualquier bombardeo, infiltración o ataque selectivo puede reactivar una escalada de consecuencias impredecibles.
Para Netanyahu, el cálculo parece ser doble: no aparecer cediendo en seguridad y, al mismo tiempo, dejar claro a Washington que Israel seguirá definiendo por sí mismo sus líneas rojas. Eso puede fortalecerlo ante su base interna, pero también complica la arquitectura diplomática en una región donde casi nada permanece contenido por mucho tiempo.
5. Moscú vuelve a cerrar aeropuertos por drones y la guerra toca otra vez el corazón de Rusia
Qué pasó: Moscú amaneció otra vez bajo tensión. Las autoridades rusas suspendieron brevemente los vuelos en los cuatro aeropuertos de la capital después de que decenas de drones se dirigieran hacia la ciudad en una nueva oleada de ataques atribuidos a Ucrania. Según reportes de DW y Reuters, la defensa aérea rusa derribó cerca de 60 drones con destino a Moscú y un total de 84 en 24 horas sobre la capital, mientras en todo el país se reportaron más de 300 aparatos interceptados. La interrupción del tráfico aéreo duró varias horas y volvió a poner en evidencia que la guerra ya no se libra solo en el frente, sino también sobre la retaguardia rusa.
El episodio se produce pocos días después de ataques contra infraestructura energética en la región de Moscú y confirma un patrón cada vez más claro: Ucrania está empujando la guerra hacia el interior de Rusia mediante operaciones de largo alcance con drones, con el objetivo de generar desgaste, obligar al Kremlin a dispersar recursos y quebrar la sensación de invulnerabilidad de la capital. Para Moscú, el golpe no es solo militar. Cada cierre de aeropuertos, cada cancelación y cada alarma sobre la ciudad erosiona la imagen de control absoluto que el poder ruso ha intentado proyectar desde el inicio de la invasión.
Qué sigue: Todo apunta a que la guerra de drones seguirá escalando. Aunque Rusia mantiene una defensa aérea robusta y asegura derribar la mayoría de los aparatos, Ucrania ha encontrado en estos ataques una forma relativamente barata y eficaz de golpear la logística, el transporte y la estabilidad psicológica del adversario. Si los ataques se repiten con esta intensidad, Moscú tendrá que reforzar aún más la protección de aeropuertos, refinerías y nodos estratégicos.
La respuesta rusa, previsiblemente, será intensificar sus propios bombardeos sobre ciudades e infraestructura ucraniana. Pero el mensaje de fondo ya quedó instalado: la guerra entró de lleno en el espacio doméstico ruso. Y cuando una capital como Moscú debe cerrar aeropuertos por una oleada de drones, el conflicto deja de sentirse lejano incluso para quienes estaban acostumbrados a verlo solo en los mapas del frente.